Rondaba el mes de diciembre cuando una buena mañana de sábado mirando la agenda de carreras en correbirras, pude ver una carrera que me llamo la atención. De hecho ya la conocía desde el año pasado, aunque finalmente no me decidí a participar en ella. Esta carrera era una "eternal running". Hablar de este tipo de carreras es hablar de pasarlo bien, reírse con los amigos, hacer un poco (o un mucho) el payaso y como no, esforzarse y no poco. Hay que destacar que este tipo de carreras tiene fama a nivel mundial, ya que se celebra en una gran cantidad de países, tales como Hawai, Australia, Buenos aires...También hacen otro tipo de pruebas muy singulares, de varios días de duración y que proponen a los pocos participantes que pueden inscribirse, viajar a otros países para realizar desafíos, pasar varios días en islas desiertas al más puro estilo de "supervivientes", o cualquier otra locura que se les ocurra a los organizadores. Si queréis más información al respecto os dejo el link Eternalrunning.es
Mi objetivo para esta aventura era reunir a un buen grupo de valientes, cuantos más mejor, y para ello las famosas reuniones de Navidad serían mi gran oportunidad. Ahí la gente esta contenta, bebe sidra, fanfarronea y en ocasiones hace cosas de las que luego se arrepiente (como apuntarse a una eternal running, jeje). Así fue como reclute a siete valientes que querían optar al titulo de "invencible", que se otorgaba a todo aquel que finalizara los poco más de 11km que tenia el recorrido. Los elegidos para alcanzar la gloria fueron: Antonio Cano, Antonio Vidal, Eloy, Fº Javier, Isaac, José Luis y yo. Puntualizar que finalmente mi compañero de batallas Antonio Vidal, no pudo asistir por un inoportuno catarro. Una gran baja, sin duda.
Creo que me he olvidado de mencionar que la inmensa mayoría en estas carreras suele utilizar un disfraz para correrla y si puede ser ridículo mejor que mejor. En cuanto a nosotros, después de dar muchas vueltas para ver cual iba a ser nuestra "equipación", la mejor opción que encontramos fue la de ir de cerdo, concretamente, chato murciano, y con alas. Antonio Cano y José Luis optaron por imitar a Rambo.
Entre idas y venidas llego el señalado día 26 en el calendario y a las 07:45 una expedición formada por una gran parte del clan Montoya y los "elegidos" partían hacia Níjar. Casi dos horas de viaje para llegar al lugar donde cambiaría todo, donde nos convertiríamos en invencibles.
Cuando llegamos al lugar teníamos por delante una hora y algo, por lo que nos lo tomamos con calma. Fuimos dando un paseo a la caseta donde se retiraba la bolsa del corredor junto a los dorsales, por el camino empezabamos a ver disfraces de lo mas variopintos, power ranges, piratas, moscas, gatos, mariquitas...El ambiente era muy bueno, con un buen sistema de megafonía y música cañera. Pronto vimos a lo que nos íbamos a enfrentar, un autobús en mitad del campo hacia presagiar que no estaba ahí por gusto. Camiones con paja para escalar, pozas con barro...No nos dejamos intimidar y no lo tomamos a risa.
Una vez recogidos los dorsales después de guardar cola durante una eternidad, fuimos de nuevo al coche a transformarnos en chatos. El tiempo era oro, apenas restaban 20 minutos para que se diera la salida y no había tiempo que perder. Fuimos a paso ligero hasta los coches, allí dejamos la buena bolsa de corredor que dieron, en la que podías encontrar desde tomates, hasta caldo de pescado, pasando por la obligada camiseta técnica. Nos cambiamos rápidamente y nos colocamos los dorsales. Estábamos listos. Ya a trote cochinero, nunca mejor dicho, fuimos al lugar donde se iniciaba nuestro camino a la gloria. Cuando nuestro público nos vio aparecer de aquella manera, unos optaron por reírse y otros por mirarnos con cara de sorpresa. Aprovechamos el poco tiempo que quedaba para echarnos unas fotos, ahora que estábamos bien limpios, después nos fuimos a colocarnos en la linea de salida. Ahí el ambiente era de fiesta total, multitud de personas dando saltos, gritando, cantando. La espera había finalizado, a ritmo de "Eye of the tiger" dieron la salida, ya solo quedaban 11.250 metros para ser invencibles.
El comienzo fue algo lento, mientras bajamos por la carretera asfaltada, no podías marcar un buen ritmo...un momento... ¿ritmo? ¿qué es eso? se me había olvidado que estaba escribiendo acerca de la "eternal running", aquí daba igual como fueras, al menos personalmente, mi intención era disfrutar del momento y sabia que no era una carrera para mirar el crono. Pronto el recorrido se adentro en un pabellón cercano. Todos sabíamos los que nos esperaba. La piscina. Al llegar, la gente estaba agolpada esperando su turno para saltar y tener el primer contacto con el agua. Cuando llego nuestro momento no quedo otra que dar un paso al frente y dejarse caer. El agua, como era de esperar en febrero, esta muy fría y eso que por ahora, el recorrido que se hacia por la piscina era una pequeña curva por donde no cubría más allá de la cintura. Al salir del agua la sensación era de pesadez, las zapatillas encharcadas habían doblado o triplicado su peso natural y el disfraz era lo más parecido a una esponja.
Unos metros después del primer obstáculo, nos encontramos con el segundo. Una puerta cerrada que había que saltar, teniendo ésta no mas de 4 metros de anchura. Os podéis imaginar el tapón que se formo. Pacientemente fuimos esperando nuestro turno para comenzar a trepar. Un particpante disfrazado de guardia civil se abría paso de manera eficaz al grito de "dejen paso a la guardia civil". Cuando por fin pudimos rebasar aquella puerta, nos dimos cuenta de que estábamos en la cola de la carrera. Lo que nos provoco un poco de ansiedad.
El circuito se internaba ahora por vez primera en zona pedregosa, cada pocos metros había un desnivel que tenias que saltar para poder avanzar. No tardo en aparecer aquel autobús que al parecer había que pasar por abajo arrastrándose. Al llegar a él, vimos que por el lado derecho estaba algo más levantado, por lo que optamos por atraversarlo por ahí. Justo detrás del autobús apareció ante nosotros el primer camión cargado de paja, tendría cerca de cuatro metros de altura y había una red para facilitar la escalada. Era algo con lo que había que llevar especial cuidado ya que las personas se estaban agolpando y en cualquier momento podías sufrir un accidente. Personalmente era uno de los obstáculos que más respeto me daban. Al llegar a la red me agarre a ella y comencé a subir poco a poco asegurando bien los pies en los huecos que habían. Al llegar arriba y ponerme de pie me dio algo de vértigo, provocado también por el leve balanceo del montón de paja debido a los numerosos corredores que se agolpaban en él. El descenso lo hice con igual precaución hasta que conseguí llegar a suelo firme. En este punto fue cuando Fº Javier, salto un poco antes de tiempo con tan mala suerte de que su rodilla "tocada", se resintió. Algo que le acompañaría durante toda la carrera, haciéndola aún más dura.
Así fue como poco a poco fuimos pasando la zona de obstáculos. Arrastrándonos por barro bajo un cielo de alambre de espino, saltando contenedores con agua, sin ella, corriendo entre neumáticos, rebasando pozas con barro, subiendo a otro camión, esta vez sin paja y todo mientras nuestro público nos daba todo su apoyo. Pensábamos que lo duro había terminado, que no volveríamos a ver los obstáculos hasta el final y que ahora tocaba relajarse con unos 10 km de carrera por suaves senderos. No sabíamos lo que nos esperaba.
Lo que nos esperaba era ni más ni menos que un exigente recorrido de trail o carrera por montaña. Con tres o cuatro picos siendo alguno de ellos bastante notable en cuanto a pendiente, no así en cuanto a recorrido por suerte. El transcurso por la zona montañosa se hizo especialmente duro para FºJavier, que a consecuencia de su lesión estaba desgastándose más de la cuenta y ya en las primeras subidas empezó a resentirse. Era una verdadera pena que no pudiese disfrutar más de la carrera y es que algo así hace que le des vueltas al coco durante el trayecto y con razón.
Antonio Cano y José Luis, los "rambos" se habían adelantado desde el comienzo de la carrera, ambos querían disfrutar al máximo de la experiencia y así lo estaban haciendo. En cuanto a Isaac y Eloy poco a poco fueron adelantándose a FºJavier y a mi. Isaac se encontraba bastante motivado y en forma y Eloy con su entrenamiento de "cinco partidos en siete días" demostraba que estaba fuerte. En cuanto a nosotros, no teníamos ningún tipo de prisa e íbamos a nuestro ritmo. Había zonas muy buenas sin pendiente en las que iniciábamos una carrera marcando un ritmo suave, mientras que en las subidas no nos quedaba otra que andar. Había una montaña con una pendiente que te obligaba a utilizar las manos de vez en cuando para poder avanzar. Os podéis hacer una idea de la dureza de la carrera, ya que mientras estábamos inmersos en una exigente carrera de montaña, íbamos mojados y disfrazados de cerdos, ahí es nada. Suerte que hacia un día primaveral y no pasamos frío en ningún momento.
Los kilómetros iban dejando paso al cansancio que poco a poco se iba haciendo presente, aunque todavía era numerosas las bromas entre participantes. A nosotros nos amenazaron un par de veces con que nos comerían si no aparecía pronto el puesto de avituallamiento. Y la verdad es que se estaba haciendo esperar el único puesto que había. En mi opinión en una prueba de esta índole, con un circuito tan exigente y con el día de sol que hacía, un par de puestos de avituallamiento no hubiera estado de más. Cuando por fin apareció ante nosotros aquel oasis en medio de la nada, pudimos comprobar con tristeza como no quedaba agua, que era lo que mas demandaba nuestro cuerpo. Nos tuvimos que conformar con cocacola templada, porrones de vino (si, habéis leído bien), queso, gusanitos, nubes y poco más.
En el último tramo de la carrera por montaña, nos intentamos "pegar" a una chica que nos marco durante un buen rato el ritmo a seguir, a cambio la ayudamos en un par de ocasiones en las que la bajada era lo suficientemente pronunciada como para resbalar. En el último kilómetro nuestra particular "liebre" bajo de ritmo y le dijimos adiós. No quedaba mucho para llegar de nuevo a los obstáculos y el sonido de la megafonía llegaba cada vez más claro a nuestro oídos. A lo lejos se empezaba a divisar de nuevo el pabellón donde nos esperaba otra vez la piscina. Viendo esto, me percate de que un grupo de cuatro o cinco personas nos animaban desde lejos. Era nuestra gente, que tal vez hartos de esperar, habían decidido asomarse a la montaña para ver si veníamos de una vez. Cuando legamos a donde estaban nos dieron esos ánimos que tanta falta nos hacían, además de una botella de agua que agradecimos como si del mejor avituallamiento de mundo se tratase. Nos depedimos de ellos y pusimos rumbo a la parte final de los obstáculos.
Ya en pie frente a la piscina, por segunda vez, tocaba hacerse un largo de unos 50 metros. Cuando saltamos a aquella agua turbia, el peso del disfraz y las zapatillas provocaron que tocara el fondo de la piscina, y cuando empecé a nadar para salir a flote, me di cuenta de que apenas avanzaba hacia la superficie. Fueron unos segundos eternos. Al fin con la cabeza fuera del agua y con un frío de mil demonios, empezamos a nadar de cualquier forma para llegar al otro extremo. Allí nos esperaban el resto de nuestra expedición con gritos de ánimo y aplausos. Cuando por fin salimos de la piscina, saludamos a todos brevemente y emprendimos de nuevo la marcha hacia el último tramo.
En los últimos metros pasamos de nuevo por el autobús, camiones de paja, contenedores, alambres de espino, pozas...El cansancio era muy notable ya en esta parte de la carrera, y más que correr íbamos arrastrando. Cuando subimos al ultimo camión de paja y comencé a descender, note como se empezaban a subir los dos gemelos, ya que para enganchar los pies a la red había que hacer fuerza en la parte delantera de la zapatilla y provocaba el sobreesfuerzo del músculo. A consecuencia de esto, decidí bajar a pulso dejando los pies colgando. Mientras, Fº Javier estaba en lo alto del camión, siendo entrevistado por uno de los organizadores de la carrera. Apenas nos quedaba sobrepasar dos o tres tubos hinchables para alcanzar la gloria. Había una pobre chica que no podía saltar lo suficiente como para sobrepasar el obstáculo, así que entre los dos chatos murciarnos la ayudamos a avanzar.
La meta estaba ante nosotros, cogidos por los hombros cruzamos la linea que separaba lo humano de lo invencible y de esa manera finalizo la carrera. Una pena el pequeño contratiempo de Fº Javier, que le impidió disfrutar al 100% de la prueba. Por lo demás todos acabamos bastante contentos con la experiencia, que muy probablemente se vuelva a repetir algún día...Personalmente mi intención antes de la carrera era pasarlo bien, reírme, mancharme mucho, y sobretodo desconectar un poco de tanta competitividad, buscando siempre arañar un segundo del crono, por lo que el objetivo lo había cumplido sobradamente. Ahora tenia las pilas cargadas y la mente despejada para afrontar con garantías la Media Maratón de mi ciudad, Murcia.
Datos de carrera
Dorsal: 110
Distancia: 11.250m.
Tiempo carrera: 02:32:34 (13:34min./km)
Posición: 598/1055
Bolsa corredor: Camiseta técnica, bolsa-mochila, tomates, caldo de pescado, caramelos, toallitas limpia baños.
Clasificación general
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Óskar Correbirras
domingo, 26 de febrero de 2012
domingo, 19 de febrero de 2012
III San Valentín
No estaba muy fino últimamente en cuanto a entrenamientos, a pesar de seguir una buena tasa de salidas semanales no me encontraba tan rápido como unas semanas atrás, últimamente había cogido algo de peso debido un poco a la ansiedad, que en mi suele desembocar en comer lo "peor" que encuentro en el frigorífico. A nivel psíquico, me encontraba un poco desmotivado ya que me estaba empezando a rondar por la cabeza la idea de que me estaba estancando.
El domingo 19 no me sentía la persona más animada del mundo cuando me dirigía hacia San Javier, bien temprano y en solitario. Esta vez no deje que Ana me acompañara, ya que estaba algo cansada y sería lo mejor para ella. Yo también me encontraba cansado y con algo de sueño. Tenia la impresión de que esta carrera tenia todas las papeletas para ser un fiasco. Seguramente saldría a un ritmo alto, como en anteriores carreras, pero al estar un poco peor en estos momentos, me derrumbaría en el último tercio de la carrera. Esos eran mis pensamientos.
Cuando llegue a San Javier, vi que el decathlon que estaba cerca de la salida estaba abierto, por lo que aproveche para hacer unas compras y apartar un poco mi mente de tanto pesimismo.Ya había estirado y llevado lo poco que compre al coche, por lo que empecé con el ritual de preparación para la inminente salida. Fuera el chándal, manga corta, el pulsómetro, la banda del pecho, la gorra, el dorsal....¿el dorsal? ¡no me habían dado el dorsal!. Me habían dado la bolsa del corredor, los imperdibles, pero ni rastro del dorsal. El corazón se me acelero un poco ya que restaban unos pocos minutos para el comienzo y me faltaba mi número en el pecho. Corriendo me apresure al lugar donde se retiraban los dorsales. Ya no había ningún corredor en aquella zona. Pude distinguir a la chica que me dio todas las cosas y le comente sobre mi problema. Se puso a buscarlo y me dijo que no estaba allí, suerte que una compañera estaba viendo una lista y se dio cuenta de que el número que le había dicho yo, no era el correcto. El 449 si estaba disponible y era el mio.
Pasados los nervios por el pequeño contratiempo, me coloque en la linea de salida. En esta ocasión y por primera vez desde que corro, me situé en una posición algo adelantada. Fue algo que llevaba pensado desde que corrí en Sax y si habéis leído la crónica sabréis el porque. Allí esperando los últimos instantes antes de que empezaran los 10km, me encontré a José Enrique, estuvimos charlando brevemente sobre el bonito día primaveral que hacía, el circuito de la carrera con dos rectas muy largas, la de ida y la de vuelta. La primera de ellas con algo de bajada y lógicamente la vuelta con un punto de pendiente. Un buen recorrido para hacer tiempo, según me contó.
Al fin comenzó la prueba y lo primero que pensé fue en lo diferente que era esta carrera de todas las anteriores. Siempre he buscado huecos para adelantar, ahora veía como me pasaban varios corredores y muy pocos eran los que yo adelantaba. El ritmo que llevaba era muy alto, no había nadie que me frenara, las calles eran muy anchas y me estaba dejando llevar por los corredores fuertes. Mire el pulsómetro por curiosidad y marcaba un 4:00min/km que me hizo recapacitar y frenar un poco. Aún quedaba mucha carrera por delante.
Tras callejear un poco y pasar unas cuantas curvas, apareció la recta kilométrica, cálculo que estaría cerca de los tres kilómetros. Se agradecía bastante la pequeña bajada que nos acompañaría hasta el paseo marítimo. A mitad de la recta me percate de que hacia ya algunos minutos que estaba corriendo al lado de un mismo corredor. Decidí que lo mejor que podía hacer era pegarme como una lapa, ya que no estaba teniendo un ritmo definido y sabia que tarde o temprano iba a sufrir un bajón importante. Tomada la decisión, no me quedaba otra que seguir a aquella "liebre" improvisada y no perderla de vista. Pero no sería una tarea fácil ya que aquel hombre, que rondaba los 40 años, estaba en plena forma y un punto mejor que yo.
No tardamos demasiado en llegar al paseo marítimo, allí la carrera ciculaba dejando el mar a la izquierda durante casi un kilómetro para acabar volviendo sobre nuestros pasos. Era un prodigio correr con el día tan bueno que estaba haciendo y tener como espectador el mar menor. Cuando llegamos de nuevo a la famosa recta, ya de vuelta, aquel corredor que tanto me estaba ayudando y yo, comenzamos a hablar. La conversación fue algo surrealista ya que incluso nos presentamos. Nos dimos ánimos y acordamos que si alguno de los dos se veía con fuerzas, que no dudara en apretar aunque el otro quedase atrás. Yo tenia claro que no podía dar más de mi. Pero estaba seguro de que José Francisco tenia un as bajo la manga.
Así fue como en la última parte de la carrera, lo que habría sido un suplicio para mi, que hubiera terminado por una considerable bajada de ritmo, se convirtió en un carrusel de adelantamientos. José Francisco era perro viejo en esto de las carreras, y estaba fijando un ritmo muy duro coincidiendo con la parte más dura del circuito. A mi me estaba costando sudor y lágrimas el seguirlo, la ligera pendiente no ayudaba mucho, pero no estaba dispuesto a perderlo. Me estaba saliendo una gran carrera y mi motivación era máxima. En el último kilómetro sucedió lo que me temía, José Francisco puso su última marcha, acelerando un poco más, no me quedo otra que apretar los dientes e imitarlo, pero el corazón empezaba a bailar a ritmo de heavy metal. No faltaba mucho, tenia que aguantar. Entramos al pabellón donde finalizaba la carrera y poco a poco me había ido quedando unos metros por detrás de José, éste giro la cabeza y me dio ánimos, que me sirvieron para terminar de morir.
En la última recta, seguía manteniendo mi posición con José Francisco delante y yo detrás, habíamos adelantado a muchos corredores en los últimos metros. No me veía con fuerzas de esprintar, o eso pensaba, pero cuando escuche unas zancadas justo detrás de mi, no pude quedarme quieto y saque fuerzas de donde no quedaban, no quería ser víctima de un esprint de otro corredor. Finalmente llegue a meta manteniendo mi posición. Una vez recuperado el aliento, José Francisco y yo nos dimos la enhorabuena por la buena carrera que habíamos realizado y la mutua ayuda que nos habíamos prestado. Nos intercambiamos los datos personales para mantener el contacto en futuras carreras y partimos en direcciones opuestas.
El resultado de la carrera tal y como había imaginado había sido impecable. Mejor marca personal en 10km, una posición más que digna, y la satisfacción de saber que había llegado al limite por ahora. Es curioso como a veces cuando menos te lo esperas, las cosas te salen bien, y lo que en un principio pensaba que iba a ser una dura penitencia por San Javier, se convirtió en una carrera para enmarcar.
Datos de carrera
Dorsal: 449
Distancia: 10.000m.
Tiempo carrera: 00:43:12 (04:19min./km)
Posición: 121/705 (25 categoría/133)
Bolsa corredor: Camiseta técnica, guantes, gorro, bufanda, bolígrafo.
Clasificación general
Fotos personales
El domingo 19 no me sentía la persona más animada del mundo cuando me dirigía hacia San Javier, bien temprano y en solitario. Esta vez no deje que Ana me acompañara, ya que estaba algo cansada y sería lo mejor para ella. Yo también me encontraba cansado y con algo de sueño. Tenia la impresión de que esta carrera tenia todas las papeletas para ser un fiasco. Seguramente saldría a un ritmo alto, como en anteriores carreras, pero al estar un poco peor en estos momentos, me derrumbaría en el último tercio de la carrera. Esos eran mis pensamientos.
Cuando llegue a San Javier, vi que el decathlon que estaba cerca de la salida estaba abierto, por lo que aproveche para hacer unas compras y apartar un poco mi mente de tanto pesimismo.Ya había estirado y llevado lo poco que compre al coche, por lo que empecé con el ritual de preparación para la inminente salida. Fuera el chándal, manga corta, el pulsómetro, la banda del pecho, la gorra, el dorsal....¿el dorsal? ¡no me habían dado el dorsal!. Me habían dado la bolsa del corredor, los imperdibles, pero ni rastro del dorsal. El corazón se me acelero un poco ya que restaban unos pocos minutos para el comienzo y me faltaba mi número en el pecho. Corriendo me apresure al lugar donde se retiraban los dorsales. Ya no había ningún corredor en aquella zona. Pude distinguir a la chica que me dio todas las cosas y le comente sobre mi problema. Se puso a buscarlo y me dijo que no estaba allí, suerte que una compañera estaba viendo una lista y se dio cuenta de que el número que le había dicho yo, no era el correcto. El 449 si estaba disponible y era el mio.
Pasados los nervios por el pequeño contratiempo, me coloque en la linea de salida. En esta ocasión y por primera vez desde que corro, me situé en una posición algo adelantada. Fue algo que llevaba pensado desde que corrí en Sax y si habéis leído la crónica sabréis el porque. Allí esperando los últimos instantes antes de que empezaran los 10km, me encontré a José Enrique, estuvimos charlando brevemente sobre el bonito día primaveral que hacía, el circuito de la carrera con dos rectas muy largas, la de ida y la de vuelta. La primera de ellas con algo de bajada y lógicamente la vuelta con un punto de pendiente. Un buen recorrido para hacer tiempo, según me contó.
Al fin comenzó la prueba y lo primero que pensé fue en lo diferente que era esta carrera de todas las anteriores. Siempre he buscado huecos para adelantar, ahora veía como me pasaban varios corredores y muy pocos eran los que yo adelantaba. El ritmo que llevaba era muy alto, no había nadie que me frenara, las calles eran muy anchas y me estaba dejando llevar por los corredores fuertes. Mire el pulsómetro por curiosidad y marcaba un 4:00min/km que me hizo recapacitar y frenar un poco. Aún quedaba mucha carrera por delante.
Tras callejear un poco y pasar unas cuantas curvas, apareció la recta kilométrica, cálculo que estaría cerca de los tres kilómetros. Se agradecía bastante la pequeña bajada que nos acompañaría hasta el paseo marítimo. A mitad de la recta me percate de que hacia ya algunos minutos que estaba corriendo al lado de un mismo corredor. Decidí que lo mejor que podía hacer era pegarme como una lapa, ya que no estaba teniendo un ritmo definido y sabia que tarde o temprano iba a sufrir un bajón importante. Tomada la decisión, no me quedaba otra que seguir a aquella "liebre" improvisada y no perderla de vista. Pero no sería una tarea fácil ya que aquel hombre, que rondaba los 40 años, estaba en plena forma y un punto mejor que yo.
No tardamos demasiado en llegar al paseo marítimo, allí la carrera ciculaba dejando el mar a la izquierda durante casi un kilómetro para acabar volviendo sobre nuestros pasos. Era un prodigio correr con el día tan bueno que estaba haciendo y tener como espectador el mar menor. Cuando llegamos de nuevo a la famosa recta, ya de vuelta, aquel corredor que tanto me estaba ayudando y yo, comenzamos a hablar. La conversación fue algo surrealista ya que incluso nos presentamos. Nos dimos ánimos y acordamos que si alguno de los dos se veía con fuerzas, que no dudara en apretar aunque el otro quedase atrás. Yo tenia claro que no podía dar más de mi. Pero estaba seguro de que José Francisco tenia un as bajo la manga.
Así fue como en la última parte de la carrera, lo que habría sido un suplicio para mi, que hubiera terminado por una considerable bajada de ritmo, se convirtió en un carrusel de adelantamientos. José Francisco era perro viejo en esto de las carreras, y estaba fijando un ritmo muy duro coincidiendo con la parte más dura del circuito. A mi me estaba costando sudor y lágrimas el seguirlo, la ligera pendiente no ayudaba mucho, pero no estaba dispuesto a perderlo. Me estaba saliendo una gran carrera y mi motivación era máxima. En el último kilómetro sucedió lo que me temía, José Francisco puso su última marcha, acelerando un poco más, no me quedo otra que apretar los dientes e imitarlo, pero el corazón empezaba a bailar a ritmo de heavy metal. No faltaba mucho, tenia que aguantar. Entramos al pabellón donde finalizaba la carrera y poco a poco me había ido quedando unos metros por detrás de José, éste giro la cabeza y me dio ánimos, que me sirvieron para terminar de morir.
En la última recta, seguía manteniendo mi posición con José Francisco delante y yo detrás, habíamos adelantado a muchos corredores en los últimos metros. No me veía con fuerzas de esprintar, o eso pensaba, pero cuando escuche unas zancadas justo detrás de mi, no pude quedarme quieto y saque fuerzas de donde no quedaban, no quería ser víctima de un esprint de otro corredor. Finalmente llegue a meta manteniendo mi posición. Una vez recuperado el aliento, José Francisco y yo nos dimos la enhorabuena por la buena carrera que habíamos realizado y la mutua ayuda que nos habíamos prestado. Nos intercambiamos los datos personales para mantener el contacto en futuras carreras y partimos en direcciones opuestas.
El resultado de la carrera tal y como había imaginado había sido impecable. Mejor marca personal en 10km, una posición más que digna, y la satisfacción de saber que había llegado al limite por ahora. Es curioso como a veces cuando menos te lo esperas, las cosas te salen bien, y lo que en un principio pensaba que iba a ser una dura penitencia por San Javier, se convirtió en una carrera para enmarcar.
Datos de carrera
Dorsal: 449
Distancia: 10.000m.
Tiempo carrera: 00:43:12 (04:19min./km)
Posición: 121/705 (25 categoría/133)
Bolsa corredor: Camiseta técnica, guantes, gorro, bufanda, bolígrafo.
Clasificación general
Fotos personales
sábado, 28 de enero de 2012
III Cross Nocturno Giménez Ganga
Había leído muy buenas críticas de esta carrera, en las que se comentaba que era una carrera única por el hecho de ser gratuita y tener una gran organización detrás, por lo que cuando se me puso a tiro, no dude ni un momento en que participaría en ella. Eran ocho kilómetros, en un circuito muy exigente, con unas subidas dignas de mención, ya que la pendiente era muy pronunciada. Por otra parte, tenía ese toque de especial, ya que en pleno mes de enero una carrera nocturna, es algo no demasiado frecuente.
En esta ocasión mi participación era en solitario, aunque una vez mas he de dar las gracias a Ana, que siempre se porta y muy pocas veces me deja sólo. Ambos nos dirigimos al municipio de Sax, en Alicante, un lugar que quedaba mucho más alejado de lo que pensaba en un principio, y a consecuencia de ello, el viaje se hizo algo pesado. Suerte que salimos con bastante tiempo por delante, y fuimos sin ningún tipo de prisa.
Cuando llegamos a Sax, lo primero que notabas era, como no, la temperatura, hacia un frío de esos traicioneros que aunque lleves abrigo se cuela y hace que te encojas de hombros. El ambiente era bastante bueno, los más de mil corredores inscritos se hacían notar y la calle central estaba repleta de familiares, amigos o simplemente sajeños que esperaban un año más la carrera de su pueblo. Mientras tanto, yo esperaba en la cola que se había formado para retirar los dorsales. Allí me encontré con Samuel, un antiguo compañero de clase al que hacia años que no veía. Intercambiamos unas cuantas frases y nos deseamos suerte en la carrera. Justo depués de despedirnos, pude reconocer entre la multitud al gran José Moratinos, por lo que no me importo abandonar la cola e ir a saludarlo. Estuvimos charlando unos breves minutos, en los que escuche sabios consejos acerca de esta carrera que me vendrían muy bien más adelante. Le pregunté por como llevaba su nuevo libro y nos hicimos la fotografía de rigor, aunque algo movida.
Cuando recogí el dorsal, fui trotando a buen ritmo hacia donde se había quedado Ana esperando. Mientras trotaba no podía dejar de experimentar las sensaciones que me transmitían las nuevas zapatillas que había adquirido. Las saucony triumph 9, unas zapatillas algo más ligeras que mis anteriores asics nimbus, pero que mantenían una muy buena amortiguación. En un principio había pensado en comprar unas más ligeras y menos blandas, con el fin de que fuesen más rápidas, pero finalmente pensé que tengo mucho tiempo por delante y que puedo ir paso a paso también en lo referente a calzado. En los días anteriores los resultados habían sido convincentes como para saber que el pie se iba a adaptar perfectamente a sus nuevas amigas.
La salida de la carrera no estaba en el mismo lugar que la meta, donde se iba a quedar Ana, por lo que me despedí de ella, y me fui corriendo suavemente hacia el lugar de inicio. Llegué algo ajustado de tiempo y la gente estaba ya bastante agolpada, por lo que decidí que no me apetecía empezar a "colarme" para situarme en una posición acorde con mis pretensiones, en lugar de eso, me situé en la parte trasera de la muchedumbre. Una decisión que marcaría el resultado final de la carrera de manera drástica. Es lo que tiene el no conocer un circuito, que nunca sabes lo que te vas a encontrar.
No tardo en arrancar la carrera y todos salieron disparados por la calle mayor, yo marque un ritmo normal, ya que no podía hacer otra cosa, debido a los numerosos corredores que entorpecían mi paso. Pronto llegue al lugar donde estaba situada Ana, y la salude fugazmente, ella aprovecho y me saco una instantánea para el recuerdo. Estaba esperando el momento de que la carrera se abriera un poco llegado a un punto, algo que siempre ocurre en la gran mayoría de las pruebas en las que participo, pero esta vez iba a ser diferente. En lugar de ello, lo que sucedió fue todo lo contrario. Nos internamos por unas callejuelas francamente estrechas, en las que apenas entraba un coche, además había una serie de curvas zigzagueantes y por añadido comenzaban las cuestas vertiginosas, la suma de todos estos factores solo tenia un resultado. Tapones, tapones que me obligaron incluso a parar de correr y andar durante algunos segundos. Ahora es cuando estaba lamentando mi posicionamiento a la hora de la salida.
En ciertos momentos había que llevar mucha precaución, ya que las callejuelas carecían de iluminación suficiente y no se podían ver bien algunos portales de las viviendas que sobresalían de la acera e incluso algunos pilones bastante peligrosos, pero por lo demás, la originalidad de la carrera la hacia bastante bonita. Me recordaba a aquella "noche del fuego" en Alquerías, eso si, con una temperatura muy dispar. Eran numerosas las casas bajas en las que toda la familia que en ellas vivían, estaban en el portal disfrutando de la carrera y dando ánimos. Desde la abuela, hasta los nietos más jóvenes. Gente del pueblo de toda la vida, que observaban como esta carrera circulaba por tercer año alrededor de su querido municipio.
El recorrido era de dos vueltas, aunque la última era algo más corta, ya que no cruzaba toda la calle mayor y atajaba para volver a internarse en aquellas cuestas tan agotadoras. En ellas era donde realmente se notaba que estaba "encasillado" en un grupo de corredores menos en forma que yo, ya que cuando llegaban estas subidas adelantaba de manera mucho más rápida. Aún así los tapones, aún en la última vuelta, eran evidentes en algunas curvas estrechas.
Cuando la carrera llegaba a su recta final me solté todo lo que pude, ya que las calles centrales eran lo suficientemente anchas para marcar cada uno su ritmo, aquí mire el pulsómetro de reojo y vi que marcaba muy cerca de 4:00min/km, algo que me motivo mucho. Para ir a ese ritmo no me encontraba mal del todo. En la última recta hacia meta, comencé a tirar un poco más echando el resto, y en los metros finales saque un esprint bastante bueno, en donde pude arañar una posición en el último instante. La carrera había terminado. Marque un tiempo de 00:36:05 con un media de 4:38min/km. Nada mal, teniendo en cuenta la exigencia del recorrido y sobretodo los atascos que hacian aminorar el ritmo en algunas partes del circuito.
Datos de carrera
Dorsal: 0681
Distancia: 8000m.
Tiempo carrera: 00:36:05 (04:38min./km)
Posición: 400/1100 (246 categoría/560)
Bolsa corredor: Bidón de aluminio, calendario, bolígrafo, dulces, barritas.
Clasificación general
Fotos personales
En esta ocasión mi participación era en solitario, aunque una vez mas he de dar las gracias a Ana, que siempre se porta y muy pocas veces me deja sólo. Ambos nos dirigimos al municipio de Sax, en Alicante, un lugar que quedaba mucho más alejado de lo que pensaba en un principio, y a consecuencia de ello, el viaje se hizo algo pesado. Suerte que salimos con bastante tiempo por delante, y fuimos sin ningún tipo de prisa.
Cuando llegamos a Sax, lo primero que notabas era, como no, la temperatura, hacia un frío de esos traicioneros que aunque lleves abrigo se cuela y hace que te encojas de hombros. El ambiente era bastante bueno, los más de mil corredores inscritos se hacían notar y la calle central estaba repleta de familiares, amigos o simplemente sajeños que esperaban un año más la carrera de su pueblo. Mientras tanto, yo esperaba en la cola que se había formado para retirar los dorsales. Allí me encontré con Samuel, un antiguo compañero de clase al que hacia años que no veía. Intercambiamos unas cuantas frases y nos deseamos suerte en la carrera. Justo depués de despedirnos, pude reconocer entre la multitud al gran José Moratinos, por lo que no me importo abandonar la cola e ir a saludarlo. Estuvimos charlando unos breves minutos, en los que escuche sabios consejos acerca de esta carrera que me vendrían muy bien más adelante. Le pregunté por como llevaba su nuevo libro y nos hicimos la fotografía de rigor, aunque algo movida.
Cuando recogí el dorsal, fui trotando a buen ritmo hacia donde se había quedado Ana esperando. Mientras trotaba no podía dejar de experimentar las sensaciones que me transmitían las nuevas zapatillas que había adquirido. Las saucony triumph 9, unas zapatillas algo más ligeras que mis anteriores asics nimbus, pero que mantenían una muy buena amortiguación. En un principio había pensado en comprar unas más ligeras y menos blandas, con el fin de que fuesen más rápidas, pero finalmente pensé que tengo mucho tiempo por delante y que puedo ir paso a paso también en lo referente a calzado. En los días anteriores los resultados habían sido convincentes como para saber que el pie se iba a adaptar perfectamente a sus nuevas amigas.
La salida de la carrera no estaba en el mismo lugar que la meta, donde se iba a quedar Ana, por lo que me despedí de ella, y me fui corriendo suavemente hacia el lugar de inicio. Llegué algo ajustado de tiempo y la gente estaba ya bastante agolpada, por lo que decidí que no me apetecía empezar a "colarme" para situarme en una posición acorde con mis pretensiones, en lugar de eso, me situé en la parte trasera de la muchedumbre. Una decisión que marcaría el resultado final de la carrera de manera drástica. Es lo que tiene el no conocer un circuito, que nunca sabes lo que te vas a encontrar.
No tardo en arrancar la carrera y todos salieron disparados por la calle mayor, yo marque un ritmo normal, ya que no podía hacer otra cosa, debido a los numerosos corredores que entorpecían mi paso. Pronto llegue al lugar donde estaba situada Ana, y la salude fugazmente, ella aprovecho y me saco una instantánea para el recuerdo. Estaba esperando el momento de que la carrera se abriera un poco llegado a un punto, algo que siempre ocurre en la gran mayoría de las pruebas en las que participo, pero esta vez iba a ser diferente. En lugar de ello, lo que sucedió fue todo lo contrario. Nos internamos por unas callejuelas francamente estrechas, en las que apenas entraba un coche, además había una serie de curvas zigzagueantes y por añadido comenzaban las cuestas vertiginosas, la suma de todos estos factores solo tenia un resultado. Tapones, tapones que me obligaron incluso a parar de correr y andar durante algunos segundos. Ahora es cuando estaba lamentando mi posicionamiento a la hora de la salida.
En ciertos momentos había que llevar mucha precaución, ya que las callejuelas carecían de iluminación suficiente y no se podían ver bien algunos portales de las viviendas que sobresalían de la acera e incluso algunos pilones bastante peligrosos, pero por lo demás, la originalidad de la carrera la hacia bastante bonita. Me recordaba a aquella "noche del fuego" en Alquerías, eso si, con una temperatura muy dispar. Eran numerosas las casas bajas en las que toda la familia que en ellas vivían, estaban en el portal disfrutando de la carrera y dando ánimos. Desde la abuela, hasta los nietos más jóvenes. Gente del pueblo de toda la vida, que observaban como esta carrera circulaba por tercer año alrededor de su querido municipio.
El recorrido era de dos vueltas, aunque la última era algo más corta, ya que no cruzaba toda la calle mayor y atajaba para volver a internarse en aquellas cuestas tan agotadoras. En ellas era donde realmente se notaba que estaba "encasillado" en un grupo de corredores menos en forma que yo, ya que cuando llegaban estas subidas adelantaba de manera mucho más rápida. Aún así los tapones, aún en la última vuelta, eran evidentes en algunas curvas estrechas.
Cuando la carrera llegaba a su recta final me solté todo lo que pude, ya que las calles centrales eran lo suficientemente anchas para marcar cada uno su ritmo, aquí mire el pulsómetro de reojo y vi que marcaba muy cerca de 4:00min/km, algo que me motivo mucho. Para ir a ese ritmo no me encontraba mal del todo. En la última recta hacia meta, comencé a tirar un poco más echando el resto, y en los metros finales saque un esprint bastante bueno, en donde pude arañar una posición en el último instante. La carrera había terminado. Marque un tiempo de 00:36:05 con un media de 4:38min/km. Nada mal, teniendo en cuenta la exigencia del recorrido y sobretodo los atascos que hacian aminorar el ritmo en algunas partes del circuito.
Datos de carrera
Dorsal: 0681
Distancia: 8000m.
Tiempo carrera: 00:36:05 (04:38min./km)
Posición: 400/1100 (246 categoría/560)
Bolsa corredor: Bidón de aluminio, calendario, bolígrafo, dulces, barritas.
Clasificación general
Fotos personales
domingo, 22 de enero de 2012
XXIII Media Maratón Internacional Villla de Santa Pola
Una vez alguien me dijo que todo aquel que le guste correr,
debería participar alguna vez en su vida en una media maratón. Que
era una pena aquellos corredores que se quedaban en 10 km, o alguno
más, sin mirar más allá porque eso ya sería demasiado. Y la
verdad, que después de haber participado en esta carrera, puedo
decir que estaba en lo cierto.
Cuando pensamos mi compañero Antonio y yo en que media maratón haríamos nuestro debut, ambos coincidimos en que la de Santa Pola era ideal. Una carrera muy especial por ser multitudinaria como pocas, con un ambiente en donde miles de personas animan por todos y cada uno de los tramos por donde discurre, llevando al corredor en volandas. Aquí el tiempo no era demasiado importante, tampoco era la carrera más adecuada para ello debido a la lenta salida que supone un evento con casi 10000 atletas. Pero sabíamos que la elección era acertada, habíamos oído mucho acerca de esta media, y ahora nos tocaba vivirla en primera persona.
El mes previo a la prueba me lo tome muy en serio, haciendo cuatro e
incluso cinco salidas semanales, alternando rodajes suaves con tiradas de
hasta 20km y series de 1500mt. Un cóctel que me hizo llegar al día
de la carrera con la suficiente confianza de saber que "había
estudiado para el examen" y que solo quedaba disfrutar de la
experiencia.
Como no podía ser de otra manera en un día tan especial, contaba con mi compañero de batallas Antonio Vidal y con mi novia Ana Belén. Salimos de Murcia bastante temprano y llegamos con suficiente antelación como para recoger dorsales y tomarnos un buen desayuno en una cafetería cercana a la salida. Acompañamos a Ana a las gradas donde estaba situada la meta. Desde allí tendría una perspectiva muy buena para disfrutar de la carrera y grabar nuestra estrada.
Mientras paseábamos a modo de calentamiento pudimos comprobar que el frío que hacia cuando llegamos, estaba dejando paso poco a poco a una temperatura mucho más agradable, en la que correr de corto o de largo, solo dependía de la preferencia de cada uno. Estábamos alucinados de ver el ambiente que había por todos lados, miles de corredores calentando, avionetas sobrevolando el recorrido, un gran despliegue tanto sanitario como policial, el publico que empezaba a agolparse para ver la salida...viendo todo esto, te hacia recapacitar en tantas y tantas personas que sienten pasión por este gran deporte.
Apenas habíamos calentado cuando nos dimos cuenta de que era hora de irnos a la zona de salida, ésta estaba señalizada en cajones dependiendo del tiempo que tuvieras pensado hacer, nosotros nos pusimos en el último cajón ya que cuando nos apuntamos eran los únicos que estaban libres. Nos colocamos en una zona en la que estábamos muy cerca de Ana, que aprovecho para sacarnos unas cuantas fotos. Si levantabas la cabeza por encima del resto, la cola de la carrera no se llevaba a ver, y la cabeza tampoco, era como estar en una marea humana que pronto empezaría a moverse.
Con la música de carros de fuego y tras unas cuantas tracas, haciendo honor a la comunidad en la que nos encontrábamos, comenzó mi primera media maratón. Podía observarse como arrancaban a correr las personas mas adelantadas y poco a poco , como si de fichas de domino se tratase, iban empezando a trotar los de atrás. Así hasta que llego a nosotros, y empezamos simplemente a andar.
Transcurridos los primeros cien o doscientos metros ya empezamos con un trote muy suave, que nos vendría genial ya que como he dicho anteriormente, no nos había dado tiempo a calentar. Poco a poco fuimos aumentando el ritmo, aunque era imposible en ocasiones y no quedaba otra que resignarse a ir mucho mas lento de lo que uno quería. Esto fue algo que nos beneficio enormemente, de esta manera fuimos "entrando" poco a poco en la carrera, hasta que nos acomodamos a un ritmo de unos excelentes 4:45min/km.
En el kilómetro diez, tal y como habíamos acordado, me separe de Antonio y comencé a apretar, fijando un ritmo de 4:20min/km e incluso en ocasiones algo inferior. Los 11km restantes fueron un festival de adelantamientos en el que disfrute muchísimo, no por el simple hecho de adelantar, sino por ver lo bien que me estaba respondiendo el cuerpo. Me sentía francamente bien y estaba pasándolo en grande. El entrenamiento había dado sus frutos y estaba saboreando cada uno de los kilómetros por los que iba pasando, aunque he de reconocer que los dos últimos se hicieron muy duros, ya que decidí echar el resto. Pude ver de reojo que el pulsómetro jugueteaba cerca del 4:00 min/km, y eso era demasiado para mi. Pero de eso se trata, no nos engañemos, sé que es muy poco probable que alguna vez gane alguna carrera, o que me lleve un trofeo, salvo el que dan por participar, por lo que ¿que nos queda? pues eso, competir con el mayor de los rivales: nosotros mismos. Siempre hay que intentar superarnos a nosotros mismos, aunque sea por la mínima, y eso fue lo que hice en el último tramo.
Llegando a meta tan sólo me quedo hacer un tímido sprint y saludar a Ana mientras le hacia una dedicatoria muy especial referente a nuestra cercana boda. Al cruzar la linea de meta me sentía muy emocionado por lo bien que había terminado aunque sentía una molestia en el gemelo izquierdo, consecuencia del último apretón.
Tras terminar la carrera, me apresure a recoger la fabulosa bolsa del corredor, y me dirigí hacia donde se encontraba Ana. Una vez allí y mientras comenzábamos a hablar sobre como me había ido, apareció de manera heroica Antonio Vidal, allí iba tan campante, terminando su primera media y con un tiempo que ya quisieran muchos que seguro iban más preparados que él.
Algo más relajados emprendimos la vuelta hacia el parking en donde habíamos dejado el coche. Salir del aparcamiento habilitado supuso una hora de atascos que hicieron perder la paciencia a más de uno. Ya por la tarde aproveche para sacar una foto a mis queridas Asics Nimbus, que tan bien se portaron durante casi un año y tocaba despedirse de ellas, eso si, a lo grande.
Bueno, y así fue como sucedió todo. Estoy seguro que me quedan muchísimas carreras en las que participar, pero esta nunca la podre olvidar. Mi primera media maratón. Inolvidable.
Datos de carrera
Dorsal: 6575
Distancia: 21097m.
Tiempo carrera: 01:41:35 (04:49min./km)
Posición: 2435/7495 (844 categoría/2104)
Bolsa corredor: Camiseta técnica, mochila, toalla, trofeo conmemorativo, salero...
Clasificación general
Cuando pensamos mi compañero Antonio y yo en que media maratón haríamos nuestro debut, ambos coincidimos en que la de Santa Pola era ideal. Una carrera muy especial por ser multitudinaria como pocas, con un ambiente en donde miles de personas animan por todos y cada uno de los tramos por donde discurre, llevando al corredor en volandas. Aquí el tiempo no era demasiado importante, tampoco era la carrera más adecuada para ello debido a la lenta salida que supone un evento con casi 10000 atletas. Pero sabíamos que la elección era acertada, habíamos oído mucho acerca de esta media, y ahora nos tocaba vivirla en primera persona.
Como no podía ser de otra manera en un día tan especial, contaba con mi compañero de batallas Antonio Vidal y con mi novia Ana Belén. Salimos de Murcia bastante temprano y llegamos con suficiente antelación como para recoger dorsales y tomarnos un buen desayuno en una cafetería cercana a la salida. Acompañamos a Ana a las gradas donde estaba situada la meta. Desde allí tendría una perspectiva muy buena para disfrutar de la carrera y grabar nuestra estrada.
Mientras paseábamos a modo de calentamiento pudimos comprobar que el frío que hacia cuando llegamos, estaba dejando paso poco a poco a una temperatura mucho más agradable, en la que correr de corto o de largo, solo dependía de la preferencia de cada uno. Estábamos alucinados de ver el ambiente que había por todos lados, miles de corredores calentando, avionetas sobrevolando el recorrido, un gran despliegue tanto sanitario como policial, el publico que empezaba a agolparse para ver la salida...viendo todo esto, te hacia recapacitar en tantas y tantas personas que sienten pasión por este gran deporte.
Apenas habíamos calentado cuando nos dimos cuenta de que era hora de irnos a la zona de salida, ésta estaba señalizada en cajones dependiendo del tiempo que tuvieras pensado hacer, nosotros nos pusimos en el último cajón ya que cuando nos apuntamos eran los únicos que estaban libres. Nos colocamos en una zona en la que estábamos muy cerca de Ana, que aprovecho para sacarnos unas cuantas fotos. Si levantabas la cabeza por encima del resto, la cola de la carrera no se llevaba a ver, y la cabeza tampoco, era como estar en una marea humana que pronto empezaría a moverse.
Con la música de carros de fuego y tras unas cuantas tracas, haciendo honor a la comunidad en la que nos encontrábamos, comenzó mi primera media maratón. Podía observarse como arrancaban a correr las personas mas adelantadas y poco a poco , como si de fichas de domino se tratase, iban empezando a trotar los de atrás. Así hasta que llego a nosotros, y empezamos simplemente a andar.
Transcurridos los primeros cien o doscientos metros ya empezamos con un trote muy suave, que nos vendría genial ya que como he dicho anteriormente, no nos había dado tiempo a calentar. Poco a poco fuimos aumentando el ritmo, aunque era imposible en ocasiones y no quedaba otra que resignarse a ir mucho mas lento de lo que uno quería. Esto fue algo que nos beneficio enormemente, de esta manera fuimos "entrando" poco a poco en la carrera, hasta que nos acomodamos a un ritmo de unos excelentes 4:45min/km.
En el kilómetro diez, tal y como habíamos acordado, me separe de Antonio y comencé a apretar, fijando un ritmo de 4:20min/km e incluso en ocasiones algo inferior. Los 11km restantes fueron un festival de adelantamientos en el que disfrute muchísimo, no por el simple hecho de adelantar, sino por ver lo bien que me estaba respondiendo el cuerpo. Me sentía francamente bien y estaba pasándolo en grande. El entrenamiento había dado sus frutos y estaba saboreando cada uno de los kilómetros por los que iba pasando, aunque he de reconocer que los dos últimos se hicieron muy duros, ya que decidí echar el resto. Pude ver de reojo que el pulsómetro jugueteaba cerca del 4:00 min/km, y eso era demasiado para mi. Pero de eso se trata, no nos engañemos, sé que es muy poco probable que alguna vez gane alguna carrera, o que me lleve un trofeo, salvo el que dan por participar, por lo que ¿que nos queda? pues eso, competir con el mayor de los rivales: nosotros mismos. Siempre hay que intentar superarnos a nosotros mismos, aunque sea por la mínima, y eso fue lo que hice en el último tramo.
Llegando a meta tan sólo me quedo hacer un tímido sprint y saludar a Ana mientras le hacia una dedicatoria muy especial referente a nuestra cercana boda. Al cruzar la linea de meta me sentía muy emocionado por lo bien que había terminado aunque sentía una molestia en el gemelo izquierdo, consecuencia del último apretón.
Tras terminar la carrera, me apresure a recoger la fabulosa bolsa del corredor, y me dirigí hacia donde se encontraba Ana. Una vez allí y mientras comenzábamos a hablar sobre como me había ido, apareció de manera heroica Antonio Vidal, allí iba tan campante, terminando su primera media y con un tiempo que ya quisieran muchos que seguro iban más preparados que él.
Algo más relajados emprendimos la vuelta hacia el parking en donde habíamos dejado el coche. Salir del aparcamiento habilitado supuso una hora de atascos que hicieron perder la paciencia a más de uno. Ya por la tarde aproveche para sacar una foto a mis queridas Asics Nimbus, que tan bien se portaron durante casi un año y tocaba despedirse de ellas, eso si, a lo grande.
Bueno, y así fue como sucedió todo. Estoy seguro que me quedan muchísimas carreras en las que participar, pero esta nunca la podre olvidar. Mi primera media maratón. Inolvidable.
Datos de carrera
Dorsal: 6575
Distancia: 21097m.
Tiempo carrera: 01:41:35 (04:49min./km)
Posición: 2435/7495 (844 categoría/2104)
Bolsa corredor: Camiseta técnica, mochila, toalla, trofeo conmemorativo, salero...
Clasificación general
sábado, 31 de diciembre de 2011
X San Silvestre Murcia 2011
Mi participación en la Yeti Trail me había dejado bastante "tocado", tanto a nivel físico como psíquico. El dolor en el costado seguía ahí y había dejado de salir a entrenar. El mes de noviembre fue penoso, con tan solo 3 entrenamientos, todos ellos anteriores a mi lesión. Y es que cuando uno ya tiene una rutina de entrenamiento que tanto trabajo ha costado conseguir día a día y ves como la vas perdiendo a pasos agigantados, te causa una sensación de impotencia que poco a poco va transformándose en pesimismo. Al menos en mi caso.
Por suerte solo fue el mes de noviembre, ya en diciembre comencé a probarme con entrenamientos suaves en los que aún me resentía un poco, pero eso solo fue durante la primera semana, después todo fue bastante bien. Me dí cuenta que no era tanto lo que había perdido y en cuestión de dos buenas semanas de entrenamiento ya me encontraba bastante bien.
Mi objetivo era claro y mi motivación también. La San Silvestre, esa carrera tan especial y que este año tendría un plus adicional al contar con la participación de mi novia, Fº Javier, Antonio (como no), Antonio Cano e Isaac. Hacer una mención especial a nuestro publico que estaba formado por Anica, Anita, Antonio, Jose, Paco, Pili, Tere y Lola, que la pobre se quedo sin poder correr cuando ya tenia su dorsal debido a una inoportuna lesión.
El ambiente mientras nos aproximábamos a la glorieta era muy especial, ya se empezaban a ver a las primeras personas disfrazadas y la cosa prometía. Ya en el lugar de la salida el desfile de "personajes" era incontable, supermanes, viejas, vacas, comecocos, gusanos incluso la niña del exorcista con cama y cura incluidos. Nuestros acompañantes, que nunca habían asistido en persona a una carrera de esta índole, estaban disfrutando como niños.
Todos nos encontrabamos en mayor o menor medida inquietos, mientras hablabamos en la linea de salida. Nos habíamos puesto por la parte delantera del pelotón y advertí a Ana y Fº Javier que llevasen cuidado ya que su ritmo iba a ser mas lento y podrían formar un tapón. Ambos, como buenos primos, habían decidido hacer juntos la carrera, ya que Ana estaba algo nerviosa y no queríamos dejarla sola, de no ser por él, su acompañante hubiera sido yo. Pero con la tranquilidad de saber que estaba en buenas manos y la falta que me hacia una carrera en la que descargar mi último mes en el dique seco, hacían que mis intenciones fueran ir a tope.
Cuando dieron la salida se desato la locura, miles de personas dispuestas a cubrir los 7 kilómetros establecidos en el menor tiempo posible, corredores de los buenos, del montón, ocasionales, y los que corren una vez al año en esta carrera. Así es la San Silvestre. Mi San Silvestre era ir a por todas, el año anterior no la corrí, ya que ni si quiera estaba entrenando por aquel entonces y me arrepentí muchísimo después, pero bueno, ahora me encontraba ahí, descendiendo por la gran vía y sin parar de adelantar personas. Iba muy por encima de mi ritmo, pero la idea era evitar tapones en las calles más estrechas de Alfonso X.
Aunque adelante a una buena cantidad de participantes no pude evitar algo de retenciones, a pesar de todo la carrera siguió a buen ritmo. Ya por la zona de la universidad, empecé a pensar que mi ritmo estaba siendo demasiado alto y que tal vez tendría que regular algo. Pero con la cantidad de espectadores que abarrotaban las calles de Murcia animando en todo momento y sabiendo que la distancia no era demasiada, decidí apretar los dientes y aguantar.
Pronto llegamos a la zona del hospital Reina Sofía, donde unos metros más adelante se giraba para volver por el mismo recorrido. Al cambiar el sentido de la carrera, no tarde en ver a Antonio, que estaba marcando un gran ritmo y lo llevaba bastante cerca, también pude ver en el último momento a mi novia y a Fº Javier que iban mucho mejor de lo que pensaba.
La vuelta se estaba haciendo pesada, mis pulsaciones estaban demasiado altas y empezaba a pensar que en la última recta de la gran vía me iba a quedar sin fuerzas para apretar. Y así fue, una vez que llegue a este punto, donde solamente me separaba un kilómetro hasta la meta, alguno de los corredores con los que iba aumentaron el ritmo, pero yo no daba más de mi, con lo que no me quedo otra que aguantar y ver como me adelantaban.
Unos 300 metros antes de entrar a meta, prepare una dedicatoria muy especial. Me puse una camiseta que me había preparado la noche antes y en la que se podía leer "Ánimo Lola" junto a su dorsal y un "2012". Al pasar por donde estaban todos, incluida ella, le mostré la camiseta y señale el "2012" para hacerle entender que el próximo año no podía faltar.
El resultado final fue muy satisfactorio, con un tiempo de 29:35 y una mejor media personal, 04:13min/km. Poco a poco fueron llegando los demás, Antonio no tardo casi nada en atravesar la meta, demostrando una vez más que a poco que entrene muestra unos resultados sorprendentes. Isaac llego un poco más tarde, Antonio Cano no lo vi llegar y por último Ana y Fº Javier, que llegaron algo más retrasados pero llenos de alegría por a ver terminado su primera carrera.
Datos de carrera
Dorsal: 811
Distancia: 7000m.
Tiempo carrera: 00:29:35 (04:13min./km)
Posición: 345/2905 (103 categoría/884)
Bolsa corredor: Sudadera, bolsa para zapatillas.
Clasificación general
Por suerte solo fue el mes de noviembre, ya en diciembre comencé a probarme con entrenamientos suaves en los que aún me resentía un poco, pero eso solo fue durante la primera semana, después todo fue bastante bien. Me dí cuenta que no era tanto lo que había perdido y en cuestión de dos buenas semanas de entrenamiento ya me encontraba bastante bien.
Mi objetivo era claro y mi motivación también. La San Silvestre, esa carrera tan especial y que este año tendría un plus adicional al contar con la participación de mi novia, Fº Javier, Antonio (como no), Antonio Cano e Isaac. Hacer una mención especial a nuestro publico que estaba formado por Anica, Anita, Antonio, Jose, Paco, Pili, Tere y Lola, que la pobre se quedo sin poder correr cuando ya tenia su dorsal debido a una inoportuna lesión.
El ambiente mientras nos aproximábamos a la glorieta era muy especial, ya se empezaban a ver a las primeras personas disfrazadas y la cosa prometía. Ya en el lugar de la salida el desfile de "personajes" era incontable, supermanes, viejas, vacas, comecocos, gusanos incluso la niña del exorcista con cama y cura incluidos. Nuestros acompañantes, que nunca habían asistido en persona a una carrera de esta índole, estaban disfrutando como niños.
Todos nos encontrabamos en mayor o menor medida inquietos, mientras hablabamos en la linea de salida. Nos habíamos puesto por la parte delantera del pelotón y advertí a Ana y Fº Javier que llevasen cuidado ya que su ritmo iba a ser mas lento y podrían formar un tapón. Ambos, como buenos primos, habían decidido hacer juntos la carrera, ya que Ana estaba algo nerviosa y no queríamos dejarla sola, de no ser por él, su acompañante hubiera sido yo. Pero con la tranquilidad de saber que estaba en buenas manos y la falta que me hacia una carrera en la que descargar mi último mes en el dique seco, hacían que mis intenciones fueran ir a tope.
Cuando dieron la salida se desato la locura, miles de personas dispuestas a cubrir los 7 kilómetros establecidos en el menor tiempo posible, corredores de los buenos, del montón, ocasionales, y los que corren una vez al año en esta carrera. Así es la San Silvestre. Mi San Silvestre era ir a por todas, el año anterior no la corrí, ya que ni si quiera estaba entrenando por aquel entonces y me arrepentí muchísimo después, pero bueno, ahora me encontraba ahí, descendiendo por la gran vía y sin parar de adelantar personas. Iba muy por encima de mi ritmo, pero la idea era evitar tapones en las calles más estrechas de Alfonso X.
Aunque adelante a una buena cantidad de participantes no pude evitar algo de retenciones, a pesar de todo la carrera siguió a buen ritmo. Ya por la zona de la universidad, empecé a pensar que mi ritmo estaba siendo demasiado alto y que tal vez tendría que regular algo. Pero con la cantidad de espectadores que abarrotaban las calles de Murcia animando en todo momento y sabiendo que la distancia no era demasiada, decidí apretar los dientes y aguantar.
Pronto llegamos a la zona del hospital Reina Sofía, donde unos metros más adelante se giraba para volver por el mismo recorrido. Al cambiar el sentido de la carrera, no tarde en ver a Antonio, que estaba marcando un gran ritmo y lo llevaba bastante cerca, también pude ver en el último momento a mi novia y a Fº Javier que iban mucho mejor de lo que pensaba.
La vuelta se estaba haciendo pesada, mis pulsaciones estaban demasiado altas y empezaba a pensar que en la última recta de la gran vía me iba a quedar sin fuerzas para apretar. Y así fue, una vez que llegue a este punto, donde solamente me separaba un kilómetro hasta la meta, alguno de los corredores con los que iba aumentaron el ritmo, pero yo no daba más de mi, con lo que no me quedo otra que aguantar y ver como me adelantaban.
Unos 300 metros antes de entrar a meta, prepare una dedicatoria muy especial. Me puse una camiseta que me había preparado la noche antes y en la que se podía leer "Ánimo Lola" junto a su dorsal y un "2012". Al pasar por donde estaban todos, incluida ella, le mostré la camiseta y señale el "2012" para hacerle entender que el próximo año no podía faltar.
El resultado final fue muy satisfactorio, con un tiempo de 29:35 y una mejor media personal, 04:13min/km. Poco a poco fueron llegando los demás, Antonio no tardo casi nada en atravesar la meta, demostrando una vez más que a poco que entrene muestra unos resultados sorprendentes. Isaac llego un poco más tarde, Antonio Cano no lo vi llegar y por último Ana y Fº Javier, que llegaron algo más retrasados pero llenos de alegría por a ver terminado su primera carrera.
Datos de carrera
Dorsal: 811
Distancia: 7000m.
Tiempo carrera: 00:29:35 (04:13min./km)
Posición: 345/2905 (103 categoría/884)
Bolsa corredor: Sudadera, bolsa para zapatillas.
Clasificación general
sábado, 12 de noviembre de 2011
II Yeti trail run
Desde que participe en la II ruta de las fortalezas mi fijación por los ultratrails había aumentado, miraba de reojo esas pruebas de tantísimos kilómetros, rodeadas de bellos parajes y pensaba que sería lo más parecido a experimentar la naturaleza más antigua del ser humano. Esa soledad a lo largo de tantas horas poniendo el cuerpo al límite y sintiéndote como un salvaje que no conoce otro medio de transporte excepto el de sus propias piernas.
Los 101km de ronda, la subida al pico Veleta e incluso el ultra trail du Mont Blanc, eran algunas de las pruebas en las que me pasaba horas buscando información por internet, mientras los dientes se me alargaban al ver a esas máquinas con aspecto humano como hacían esfuerzos titánicos para superarse a sí mismos. Nieve, lluvia, viento, un sol infernal...nada los podía detener.
Emocionado cada vez más por este tipo de pruebas, no tarde en encontrar un primer objetivo. La II yeti trail run, 44 kilómetros por uno de los paraísos de la región de Murcia. Sierra Espuña, con un desnivel acumulado de 2600 metros. No estaba nada mal para saciar un poco esas ansias que tenía por estas carreras extremas.
En mi expedición conseguí arrastrar a mi hermano Pepe y a mi primo Juanfra, aunque me costo algo convencerlos. Al que no pude "engañar" fue a mi gran compañero Antonio Vidal, que a la larga demostró ser el que más cabeza tenía, y no me refiero al tamaño precisamente.
El entrenamiento en los meses previos no fue el adecuado. Habíamos salido mucho menos que en la preparación de las rutas de las fortalezas, siendo esta prueba mucho más dura. Digamos que nos fuimos confiando poco a poco mientras tachábamos los días en el calendario. Mientras tanto prepaba las "chuletas" de los tiempos por kilómetro que tendríamos que hacer para llegar a los puntos de control dentro del tiempo estipulado. Las cuentas más o menos salían, aunque todos sabíamos que no bastaría con andar. La idea era mezclar periodos de marcha rápida con carrera suave. Pero las ideas no siempre salen bien.
Dos semanas antes de la carrera, me fui a una casa rural a pasar un buen fin de semana. Pero ocurrió algo, jugando una pachanga de fútbol, tuve una caída con tan mala suerte que me fisuré una costilla en el lado izquierdo. Al inspirar profundamente me daba un doloroso pinchazo en el costado y si añadimos el catarro por el que estaba pasando, os podeis hacer una idea de cuales eran mis ánimos para la carrera a falta de menos de dos semanas.
No pude volver a entrenar. Pero no creáis que me quede en casa recuperándome, haciendo caso de todos los consejos por parte de mi gente. A pesar de todo, el día 11 de Noviembre a las seis de la mañana pusimos rumbo a Alhama. Mis aliados para superar los dolores en el costado eran una vieja faja, réflex y paracetamol. El entrenamiento del grupo había sido casi nulo y nos esperaban de seis a ocho horas de esfuerzo continuado.
Cuando llegamos al Berro, lugar de salida, pudimos ver que tipos de personas participan en estos retos. Personas altamente preparadas, equipadas hasta los ojos, muy concentrados...en dos palabras: auténticos profesionales. El solo hecho de contemplar aquel panorama que parecía decirnos -¿Qué hacéis vosotros aquí? hacia que la motivación fuera cayendo aun más si cabe.
Después de recoger el dorsal y plantarnos al final de la carrera, se dio la salida. Todos salimos corriendo, con la diferencia de que el ritmo que llevábamos nosotros, hizo que nos quedásemos un poco descolgados en cuestión de minutos. Por detrás nuestro tan solo iban dos corredores que tardamos algo de tiempo en darnos cuenta de que eran "los escobas".
Transcurridos unos 25 minutos nos encontramos con un pequeño repecho, algo pronunciado de pendiente pero bastante corto. Fue aquí cuando al mirar hacia atrás y ver la cara de mi hermano me dí cuenta de que no iba a terminar la carrera. Lo que no sabía en ese momento es que yo tampoco lo haría.
Cuando faltaba poco para llegar a la hora de carrera, paso lo inevitable, ya descolgados totalmente del grupo, mi hermano comenzó a quejarse de la parte inferior de cuádriceps, esto coincidía con el primer puesto de control con lo que tras unos minutos de debate decidió que se quedaba allí y que los chicos de la organización lo llevarían de vuelta al Berro.
Ya solo estábamos mi primo y yo, y cuando digo solo es solo. Estábamos fuera de tiempo según nos habían dicho y la cola de carrera nos quedaba muy lejos, por lo que no se nos ocurrió otra cosa que echar a correr como cabras locas, así pudimos estar durante cerca de media hora, en la que nos dio tiempo hasta de perdernos y tener que volver sobre nuestros pasos. Nada podía salir peor, bueno algo si, que empezaba la primera subida de verdad y que mi dolor se iba incrementando poco a poco. Justo antes de comenzar el ascenso, nos encontramos el segundo punto de avituallamiento el cual estaba ya a medio recoger. Lo que nos faltaba para nuestro estado de ánimo. Mi moral estaba entre la suela de mis zapatillas, para colmo los kilómetros de mi pulsómetro no coincidían con los de la carrera, casi 11 kilómetros me marcaba cuando apareció el puesto de avituallamiento, que según el "mapa oficial" se encontraba a 9 kilómetros. Adiós cálculos, de nada servirían si no coincidían las distancias.
El ascenso lo definiría algo así como "una agonía que parece que nunca acaba". Me faltaba el aire que no podía inspirar correctamente ya que el dolor era ya muy intenso, mi primo cada vez se alejaba más, cuando parecía que llegabas a la cima e iba a comenzar el descenso, se divisaba ante mis ojos otra subida mucho mas larga, en fin...que lo que supuestamente tendría que haber sido un disfrute por el maravilloso entorno de Sierra Espuña, por el duro perfil de la prueba, por el constante esfuerzo que suponía este reto y por la llegada a meta que prometía ser espectacular, se había convertido en eso, en una agonía.
El tercer puesto de avituallamiento fue nuestra particular meta, 14,5 miseros kilómetros habíamos recorrido hasta nuestro fin. Mi primo tampoco dudo en quedarse en este punto, puesto que la idea de continuar totalmente solo durante 30 kilómetros no le hacia mucha gracia, y más después de haber visto los arruis unos minutos antes. Así que trás andar casi otra hora más, y acompañados por otros cinco o seis participantes que no pudieron continuar, llegamos a los coches de los organizadores para llevarnos de vuelta. Desde aquí mi agradecimiento para ellos, por lo bien que se portaron con nosotros.
Lecciones como la que acabo de relatar, de manera algo extensa por cierto, son las que te hacen ver que en este mundillo del atletismo popular se ha de ir con pies de plomo, que no puedes pasar de los 10 kilómetros a los ultratrails, que si no entrenas no disfrutas y sobretodo que uno siempre tiene que aprender más de los fracasos que de los triunfos. Y con eso es con lo que me quedo. Que siendo, sin duda, la peor carrera que he disputado, ha sido con diferencia, con la que más he aprendido.
Datos de carrera
Dorsal: 224
Distancia: 44000m. (14500m. recorridos)
Tiempo carrera: -
Posición: -/174 (-categoría/48)
Bolsa corredor: Camiseta de algodón, indicador luminoso.
Los 101km de ronda, la subida al pico Veleta e incluso el ultra trail du Mont Blanc, eran algunas de las pruebas en las que me pasaba horas buscando información por internet, mientras los dientes se me alargaban al ver a esas máquinas con aspecto humano como hacían esfuerzos titánicos para superarse a sí mismos. Nieve, lluvia, viento, un sol infernal...nada los podía detener.
Emocionado cada vez más por este tipo de pruebas, no tarde en encontrar un primer objetivo. La II yeti trail run, 44 kilómetros por uno de los paraísos de la región de Murcia. Sierra Espuña, con un desnivel acumulado de 2600 metros. No estaba nada mal para saciar un poco esas ansias que tenía por estas carreras extremas.
En mi expedición conseguí arrastrar a mi hermano Pepe y a mi primo Juanfra, aunque me costo algo convencerlos. Al que no pude "engañar" fue a mi gran compañero Antonio Vidal, que a la larga demostró ser el que más cabeza tenía, y no me refiero al tamaño precisamente.
El entrenamiento en los meses previos no fue el adecuado. Habíamos salido mucho menos que en la preparación de las rutas de las fortalezas, siendo esta prueba mucho más dura. Digamos que nos fuimos confiando poco a poco mientras tachábamos los días en el calendario. Mientras tanto prepaba las "chuletas" de los tiempos por kilómetro que tendríamos que hacer para llegar a los puntos de control dentro del tiempo estipulado. Las cuentas más o menos salían, aunque todos sabíamos que no bastaría con andar. La idea era mezclar periodos de marcha rápida con carrera suave. Pero las ideas no siempre salen bien.
Dos semanas antes de la carrera, me fui a una casa rural a pasar un buen fin de semana. Pero ocurrió algo, jugando una pachanga de fútbol, tuve una caída con tan mala suerte que me fisuré una costilla en el lado izquierdo. Al inspirar profundamente me daba un doloroso pinchazo en el costado y si añadimos el catarro por el que estaba pasando, os podeis hacer una idea de cuales eran mis ánimos para la carrera a falta de menos de dos semanas.
No pude volver a entrenar. Pero no creáis que me quede en casa recuperándome, haciendo caso de todos los consejos por parte de mi gente. A pesar de todo, el día 11 de Noviembre a las seis de la mañana pusimos rumbo a Alhama. Mis aliados para superar los dolores en el costado eran una vieja faja, réflex y paracetamol. El entrenamiento del grupo había sido casi nulo y nos esperaban de seis a ocho horas de esfuerzo continuado.
Cuando llegamos al Berro, lugar de salida, pudimos ver que tipos de personas participan en estos retos. Personas altamente preparadas, equipadas hasta los ojos, muy concentrados...en dos palabras: auténticos profesionales. El solo hecho de contemplar aquel panorama que parecía decirnos -¿Qué hacéis vosotros aquí? hacia que la motivación fuera cayendo aun más si cabe.
Después de recoger el dorsal y plantarnos al final de la carrera, se dio la salida. Todos salimos corriendo, con la diferencia de que el ritmo que llevábamos nosotros, hizo que nos quedásemos un poco descolgados en cuestión de minutos. Por detrás nuestro tan solo iban dos corredores que tardamos algo de tiempo en darnos cuenta de que eran "los escobas".
Transcurridos unos 25 minutos nos encontramos con un pequeño repecho, algo pronunciado de pendiente pero bastante corto. Fue aquí cuando al mirar hacia atrás y ver la cara de mi hermano me dí cuenta de que no iba a terminar la carrera. Lo que no sabía en ese momento es que yo tampoco lo haría.
Cuando faltaba poco para llegar a la hora de carrera, paso lo inevitable, ya descolgados totalmente del grupo, mi hermano comenzó a quejarse de la parte inferior de cuádriceps, esto coincidía con el primer puesto de control con lo que tras unos minutos de debate decidió que se quedaba allí y que los chicos de la organización lo llevarían de vuelta al Berro.
Ya solo estábamos mi primo y yo, y cuando digo solo es solo. Estábamos fuera de tiempo según nos habían dicho y la cola de carrera nos quedaba muy lejos, por lo que no se nos ocurrió otra cosa que echar a correr como cabras locas, así pudimos estar durante cerca de media hora, en la que nos dio tiempo hasta de perdernos y tener que volver sobre nuestros pasos. Nada podía salir peor, bueno algo si, que empezaba la primera subida de verdad y que mi dolor se iba incrementando poco a poco. Justo antes de comenzar el ascenso, nos encontramos el segundo punto de avituallamiento el cual estaba ya a medio recoger. Lo que nos faltaba para nuestro estado de ánimo. Mi moral estaba entre la suela de mis zapatillas, para colmo los kilómetros de mi pulsómetro no coincidían con los de la carrera, casi 11 kilómetros me marcaba cuando apareció el puesto de avituallamiento, que según el "mapa oficial" se encontraba a 9 kilómetros. Adiós cálculos, de nada servirían si no coincidían las distancias.
El ascenso lo definiría algo así como "una agonía que parece que nunca acaba". Me faltaba el aire que no podía inspirar correctamente ya que el dolor era ya muy intenso, mi primo cada vez se alejaba más, cuando parecía que llegabas a la cima e iba a comenzar el descenso, se divisaba ante mis ojos otra subida mucho mas larga, en fin...que lo que supuestamente tendría que haber sido un disfrute por el maravilloso entorno de Sierra Espuña, por el duro perfil de la prueba, por el constante esfuerzo que suponía este reto y por la llegada a meta que prometía ser espectacular, se había convertido en eso, en una agonía.
El tercer puesto de avituallamiento fue nuestra particular meta, 14,5 miseros kilómetros habíamos recorrido hasta nuestro fin. Mi primo tampoco dudo en quedarse en este punto, puesto que la idea de continuar totalmente solo durante 30 kilómetros no le hacia mucha gracia, y más después de haber visto los arruis unos minutos antes. Así que trás andar casi otra hora más, y acompañados por otros cinco o seis participantes que no pudieron continuar, llegamos a los coches de los organizadores para llevarnos de vuelta. Desde aquí mi agradecimiento para ellos, por lo bien que se portaron con nosotros.
Lecciones como la que acabo de relatar, de manera algo extensa por cierto, son las que te hacen ver que en este mundillo del atletismo popular se ha de ir con pies de plomo, que no puedes pasar de los 10 kilómetros a los ultratrails, que si no entrenas no disfrutas y sobretodo que uno siempre tiene que aprender más de los fracasos que de los triunfos. Y con eso es con lo que me quedo. Que siendo, sin duda, la peor carrera que he disputado, ha sido con diferencia, con la que más he aprendido.
Datos de carrera
Dorsal: 224
Distancia: 44000m. (14500m. recorridos)
Tiempo carrera: -
Posición: -/174 (-categoría/48)
Bolsa corredor: Camiseta de algodón, indicador luminoso.
domingo, 23 de octubre de 2011
XV Subida a la Santa
Una vez más nos encontrábamos mi amigo y compañero Antonio Vidal y yo de camino a Totana. Esta vez tocaba coronar el santuario de la Santa en Totana. Una carrera de 7330 metros, que a priori podría parecer sencilla por la distancia pero que encerraba una gran dificultad. Tal y como su nombre indica el recorrido transcurría en continuo ascenso y además cada vez con mayor pendiente.
En la carrera del barrio de San Jose había tenido mi primer contacto con las carreras con subidas y sabia lo mucho que se podía sufrir si uno se pasaba de velocidad, ya que al contrario de lo que ocurre en un terreno llano en el que puedes regular si has apretado de más y te estabilizas, en subidas no hay margen de error, la recuperación se hace casi imposible.
Días antes de la carrera habíamos realizado entre otros un entrenamiento que cabe destacar ya que nos proporciono bastante optimismo a la hora de afrontar esta prueba. En "nuestro" Santuario de la Fuensanta, hicimos tres subidas seguidas y tanto Antonio como yo, coincidimos en que las sensaciones habían sido muy buenas. Por lo que íbamos bastante animados.
Cuando llegamos a Totana y fuimos a recoger dorsales comprobamos que el ambiente era bastante bueno, se veían atletas muy en forma y varios clubes de atletismo, lo que daba una idea de que esta carrera no era la más apropiada para corredores noveles. Una vez colocados los dorsales, nos animamos a trotar un poco por las callejuelas de Totana para ir entrando en calor.
Puntualmente nos colocamos en la linea de salida y esperamos a que comenzara una nueva carrera mas en nuestro currículum, percatándonos de que eramos menos corredores de los que pensábamos en un principio.
La salida fue muy rápida, casi alocada. Mi compañero Vidal, muy dado a las salidas "locas" se apunto al carro y yo con él, ya que esta carrera habíamos acordado semanas atrás en hacerla juntos. A los pocos minutos ya estaba yo pensando que íbamos por encima de nuestro ritmo. Muy por encima. No tarde en hacerle un comentario a Antonio "-vamos muy rápido". Por suerte o por desgracia pronto empezamos con la subida y bajamos radicalmente el ritmo. Comenzaba el sufrimiento.
Habíamos dejado las calles céntricas del pueblo y ahora el camino a ambos lados se cubría de vegetación dando un aspecto muy bonito a la carrera, además el día acompañaba. Un día totalmente despejado y con un calor considerable para la época del año, algo que nos pillo por sorpresa a mi compañero y a mi, que eramos los únicos atletas con manga larga. Marcando tendencia, si señor.
Entrando en el ultimo cuarto de carrera Vidal empezó a sufrir más de la cuenta y me comento que estaba tocado y que le tirase yo si quería, rechace su propuesta al instante ya que esta carrera queríamos terminarla juntos y así seria, por lo que tras unas pocas palabras de animo y aflojar un poco, Antonio supero bastante bien el mal momento por el que había pasado y seguimos subiendo.
Entrabamos en el ultimo tramo de la carrera y fue cuando sucedió algo curioso y que a día de hoy aun sigue provocándonos alguna risa cuando lo recordamos. Una mujer de avanzada edad nos supero a falta de unos 400 metros, nosotros íbamos bastante tranquilos de ritmo ya que la pendiente se había hecho mas dura en este ultimo trozo. Pero cuando ambos vimos como nos superaba esa mujer, digna de admirar, no falto decirnos nada para comenzar a hacer un esprint como pocos recuerdo. Antes de entrar a meta nos agarramos la mano y terminamos juntos esta carrera que nos dejo un gran sabor de boca y que creo que se convertirá en una cita obligada todos los años.
Datos de carrera
Dorsal: 260
Distancia: 7330m.
Tiempo carrera: 00:40:27 (05:30min./km)
Posición: 201/378 (59 categoría/108)
Bolsa corredor: Camiseta técnica, mochila.
Club atletismo Mandarache
En la carrera del barrio de San Jose había tenido mi primer contacto con las carreras con subidas y sabia lo mucho que se podía sufrir si uno se pasaba de velocidad, ya que al contrario de lo que ocurre en un terreno llano en el que puedes regular si has apretado de más y te estabilizas, en subidas no hay margen de error, la recuperación se hace casi imposible.
Días antes de la carrera habíamos realizado entre otros un entrenamiento que cabe destacar ya que nos proporciono bastante optimismo a la hora de afrontar esta prueba. En "nuestro" Santuario de la Fuensanta, hicimos tres subidas seguidas y tanto Antonio como yo, coincidimos en que las sensaciones habían sido muy buenas. Por lo que íbamos bastante animados.
Cuando llegamos a Totana y fuimos a recoger dorsales comprobamos que el ambiente era bastante bueno, se veían atletas muy en forma y varios clubes de atletismo, lo que daba una idea de que esta carrera no era la más apropiada para corredores noveles. Una vez colocados los dorsales, nos animamos a trotar un poco por las callejuelas de Totana para ir entrando en calor.
Puntualmente nos colocamos en la linea de salida y esperamos a que comenzara una nueva carrera mas en nuestro currículum, percatándonos de que eramos menos corredores de los que pensábamos en un principio.
La salida fue muy rápida, casi alocada. Mi compañero Vidal, muy dado a las salidas "locas" se apunto al carro y yo con él, ya que esta carrera habíamos acordado semanas atrás en hacerla juntos. A los pocos minutos ya estaba yo pensando que íbamos por encima de nuestro ritmo. Muy por encima. No tarde en hacerle un comentario a Antonio "-vamos muy rápido". Por suerte o por desgracia pronto empezamos con la subida y bajamos radicalmente el ritmo. Comenzaba el sufrimiento.
Habíamos dejado las calles céntricas del pueblo y ahora el camino a ambos lados se cubría de vegetación dando un aspecto muy bonito a la carrera, además el día acompañaba. Un día totalmente despejado y con un calor considerable para la época del año, algo que nos pillo por sorpresa a mi compañero y a mi, que eramos los únicos atletas con manga larga. Marcando tendencia, si señor.
Entrando en el ultimo cuarto de carrera Vidal empezó a sufrir más de la cuenta y me comento que estaba tocado y que le tirase yo si quería, rechace su propuesta al instante ya que esta carrera queríamos terminarla juntos y así seria, por lo que tras unas pocas palabras de animo y aflojar un poco, Antonio supero bastante bien el mal momento por el que había pasado y seguimos subiendo.
Datos de carrera
Dorsal: 260
Distancia: 7330m.
Tiempo carrera: 00:40:27 (05:30min./km)
Posición: 201/378 (59 categoría/108)
Bolsa corredor: Camiseta técnica, mochila.
domingo, 18 de septiembre de 2011
XIX Carrera popular Nonduermas
Seis meses llevaba inscrito a esta carrera que parecía que no iba a llegar nunca. La "resaca" del mes de Agosto aún estaba presente y aunque había intentado hacer los deberes, sabia que esta no iba a ser mi mejor carrera ni por asomo. Notaba que todavía me quedaban muchos entrenamientos por delante para alcanzar mi mejor forma, y aunque a fecha de la carrera ya contaba con once salidas en ese mes, no eran suficientes. El factor climatológico tampoco jugaba a favor, hacia un sol de justicia y el asfalto era sinónimo de fuego. La prueba constaba de dos vueltas para una distancia total de 10640 metros. Era consciente de lo mucho que iban a costar correrlos.
En esta ocasión la compañía era casi multitudinaria. En "las gradas" contabamos con el apoyo de: Ana Gómez (mi novia), Fº Javier, Jose, Juanfra, Luis, Mamen, Mª Dolores, Pili, Rosi, Tere. En el escenario principal estábamos: Antonio Vidal, Antonio Cano (aunque se perdió y ya no lo vimos), Juanmi, dos amigos de él y yo.
El ambiente que se respiraba en los minutos previos a la carrera era muy bueno. Bastantes corredores, muchos vecinos de la zona, buena megafonía, etc... Me veo obligado a reseñar la gran organización por parte del club de atletismo ermita de burgos y en especial a su presidente (Sandoval), que año trás año preparan este evento con gran entusiasmo y deificación, proporcionando a los atletas todo lo necesario para que solo se preocupen de disfrutar, o de sufrir segun se mire. Incluso repartieron gorras antes de la carrera para que las utilizase aquel que quisiera ante la alta temperatura que hacia. Todo un detalle por su parte.
Ya en la linea de la salida, a más de uno se le pusieron los pelos de punta (me incluyo) cuando justo antes de empezar sonó por megafonía "La Parranda". Después echamos a correr.
El principio fue algo caótico, con muchos tapones difíciles de solventar, gente dando ánimos, aplausos...En fin que más de uno, salio mas rápido de la cuenta. En mi caso, intente empezar suave, sabia lo que quedaba por delante ya que la distancia no era ninguna broma y el sol abrasador menos todavía.
Con el paso de los minutos la carrera fue dispersándose poco a poco, al igual que las abarrotadas calles, que iban quedando atrás junto con el bullicio del publico. Ahora transitábamos por carriles asfaltados que dejaban ver que todavía hay algo de huerta en Murcia. Pronto apareció el primer puesto de avituallamiento, agarre un botellín y lo vacié sobre mi cabeza. Me había acomodado en un grupo que me llevaba un poco a rastras pero que intentaba seguir con ímpetu, por ahora iba bien pero el ritmo estaba siendo algo alto para mi.
Cuando iba a completar la primera vuelta, ya había visto por el camino un grupo de música pop, otro heavy, un conjunto de gaiteros, un violinista y hasta un joven con un cajón flamenco, todos ellos situados en distintos puntos para amenizar el sufrimiento de los corredores. Lo que no vi al pasar por meta fue a todos los que habían ido a vernos. Un despiste por mi parte.
La segunda vuelta fue bastante más dura que la primera, teniendo que regular el ritmo en algunas ocasiones, aunque he de reconocer que lo lleve bastante bien dentro de lo que cabe. En la recta final intente apretar un poco pero no pude y perdí algunas posiciones. La llegada fue muy buena ya que esta vez si que no se me escaparon y pude ver a todos los que estaban allí para animarnos, les dedique un saludo y cruce la linea de meta con un tiempo muy bueno para tratarse de una carrera después de vacaciones. 00:47:16. La pretemporada había empezado bien.
Datos de carrera
Dorsal: 884
Distancia: 10640m.
Tiempo carrera: 00:47:16 (04:26min./km)
Posición: 152/905 (49 categoría/242)
Bolsa corredor: Camiseta técnica manga larga, gorra, revista, cepillo de dientes.
Clasificación general
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En esta ocasión la compañía era casi multitudinaria. En "las gradas" contabamos con el apoyo de: Ana Gómez (mi novia), Fº Javier, Jose, Juanfra, Luis, Mamen, Mª Dolores, Pili, Rosi, Tere. En el escenario principal estábamos: Antonio Vidal, Antonio Cano (aunque se perdió y ya no lo vimos), Juanmi, dos amigos de él y yo.
El ambiente que se respiraba en los minutos previos a la carrera era muy bueno. Bastantes corredores, muchos vecinos de la zona, buena megafonía, etc... Me veo obligado a reseñar la gran organización por parte del club de atletismo ermita de burgos y en especial a su presidente (Sandoval), que año trás año preparan este evento con gran entusiasmo y deificación, proporcionando a los atletas todo lo necesario para que solo se preocupen de disfrutar, o de sufrir segun se mire. Incluso repartieron gorras antes de la carrera para que las utilizase aquel que quisiera ante la alta temperatura que hacia. Todo un detalle por su parte.
Ya en la linea de la salida, a más de uno se le pusieron los pelos de punta (me incluyo) cuando justo antes de empezar sonó por megafonía "La Parranda". Después echamos a correr.
El principio fue algo caótico, con muchos tapones difíciles de solventar, gente dando ánimos, aplausos...En fin que más de uno, salio mas rápido de la cuenta. En mi caso, intente empezar suave, sabia lo que quedaba por delante ya que la distancia no era ninguna broma y el sol abrasador menos todavía.
Con el paso de los minutos la carrera fue dispersándose poco a poco, al igual que las abarrotadas calles, que iban quedando atrás junto con el bullicio del publico. Ahora transitábamos por carriles asfaltados que dejaban ver que todavía hay algo de huerta en Murcia. Pronto apareció el primer puesto de avituallamiento, agarre un botellín y lo vacié sobre mi cabeza. Me había acomodado en un grupo que me llevaba un poco a rastras pero que intentaba seguir con ímpetu, por ahora iba bien pero el ritmo estaba siendo algo alto para mi.
Cuando iba a completar la primera vuelta, ya había visto por el camino un grupo de música pop, otro heavy, un conjunto de gaiteros, un violinista y hasta un joven con un cajón flamenco, todos ellos situados en distintos puntos para amenizar el sufrimiento de los corredores. Lo que no vi al pasar por meta fue a todos los que habían ido a vernos. Un despiste por mi parte.
La segunda vuelta fue bastante más dura que la primera, teniendo que regular el ritmo en algunas ocasiones, aunque he de reconocer que lo lleve bastante bien dentro de lo que cabe. En la recta final intente apretar un poco pero no pude y perdí algunas posiciones. La llegada fue muy buena ya que esta vez si que no se me escaparon y pude ver a todos los que estaban allí para animarnos, les dedique un saludo y cruce la linea de meta con un tiempo muy bueno para tratarse de una carrera después de vacaciones. 00:47:16. La pretemporada había empezado bien.
Datos de carrera
Dorsal: 884
Distancia: 10640m.
Tiempo carrera: 00:47:16 (04:26min./km)
Posición: 152/905 (49 categoría/242)
Bolsa corredor: Camiseta técnica manga larga, gorra, revista, cepillo de dientes.
Clasificación general
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