Me he dado cuenta de algo curioso con respecto a correr. Muy pocas personas lo hacemos como mantenimiento físico. Sin duda que es un plus el encontrarte en forma. Pero en la gran mayoría, creo que no es el motivo principal. Hay "un algo" que nos lleva a ponernos unas zapatillas y salir a correr cuando llueve, cuando hace viento, frío, calor...incluso cuando no nos apetece en absoluto. Cada persona puede tener una razón diferente, pero el fin es el mismo. Encontrarnos mejor. Y es ahí, cuando correr más que un deporte se convierte en una terapia.
Hay algunas ocasiones en las que salgo del trabajo muy cabreado y sin haber planificado correr, comienzo a hacerlo intentando ir todo lo rápido que pueda. En esos momentos no suelo estar más de veinte o treinta minutos, pero son suficientes para ver la horrible jornada laboral desde otro punto de vista, algo más optimista, pensando que mañana será otro día e incluso dándome cuenta de lo egoísta que soy por llevar mal mi rutina laboral en los tiempos que corren.
Otras veces pienso en la suerte que tenemos, si tú que estas leyendo también, si tú. Si estas leyendo este blog, imagino que te interesara el mundo del correr y lo practicaras en mayor o menor medida. Pues eso es una de las mayores suertes en este mundo. Algo tan simple como salir a la calle y correr, es algo que por desgracia no pueden disfrutar miles de personas. Intento recurrir bastante a este pensamiento cuando voy corriendo, ya que creo que es algo que hay que valorar todos los días.
Otra razón de gran peso es la referente a la vida social. No tiene precio el compartir un entrenamiento, una carrera, o simplemente una charla con algún amigo, aunque hables siempre de lo mismo. Los mismos temas, las mismas dudas, las mismas palabras, pero cada vez no se el porqué, es diferente. También es cierto, que cuando ya llevas un tiempo en este mundillo, empiezas a conocer a gente. Cuando sales a entrenar siempre por el mismo sitio y al cabo de meses de estar viendo las mismas caras empiezas a saludar timidamente, o a entablar una conversación referente al clima... Luego en las carreras populares, vas quedandote con caras que terminas ya por reconocer fácilmente de tanto verlas (Moratinos, Óskar y Paco de Correbirras, Pilar la fotógrafa y un larguísimo etcétera), poco a poco y sin darte cuenta, se van convirtiendo en tu familia deportiva y eso que con la mayoría aún no te has cruzado ni un "hola".
La naturaleza. A todo aquel que le guste la naturaleza, entre los que me incluyo, no deben perderse la sensación de correr por algún sendero perdido por la montaña de alguna sierra de la región. Últimamente los sábados suelo madrugar e irme con mi mochila de running al monte y practico esta modalidad de carrera por montaña o trail. Y he de decir que esos momentos en soledad contigo mismo y con el sonido de la naturaleza no tienen precio. Vuelves a casa con la mente totalmente renovada.
Hay varios motivos más por los que me gusta tanto correr, pero son menos importantes y no quiero cansaros la vista con tanto párrafo. Llevo un año y tres meses corriendo en serio, y a día de hoy me considero un novato, pero creo que ya no hay vuelta atrás y sólo deseo que físicamente me pueda permitir durante muchísimos años esto que considero un auténtico lujo. El ponerme unas zapatillas y salir a correr.
lunes, 26 de marzo de 2012
domingo, 18 de marzo de 2012
XXXIII Medio Maratón de Murcia
Aquella mañana me levante casi dos horas antes de que sonara el despertador, aún estaba de noche y ya no pude conciliar el sueño. Estaba nervioso. Esta última semana había sido muy mala en cuanto a sensaciones, rodar por debajo de 5 min/km se convertía en un suplicio y las pulsaciones se disparaban. Pensaba que tal vez era a consecuencia del entrenamiento del día 10, con 21 kilómetros por montaña que me dejaron exhausto, pero lo cierto es que no tenia las mismas sensaciones que en mi primera media de Santa Pola, donde iba solamente dispuesto a disfrutar. En esta ocasión sabía que si no mejoraba lo que había visto los días previos, el resultado seria nefasto. Mi particular objetivo no era muy exigente. Marcar un tiempo oficial por debajo de 01:40:00. Un minuto y treinta y cinco segundos menos que en Santa Pola. Un reto que tal y como se presentaba la carrera lo veía muy difícil de cumplir.
De camino hacia el infante, en compañía de Antonio Vidal, hablábamos de lo raro que se nos hacia ir andando a una carrera sin utilizar medio de transporte, y la suerte que teníamos de tener la media maratón de nuestra ciudad tan cerca de nuestras casas. Además de que habíamos recogido tanto el chip como el dorsal los días anteriores, por lo que ya lo llevábamos incluso colocados.
No tardamos mucho en reunirnos también con Antonio Cano, que era su primera media y estaba expectante ante lo que se nos venia encima. Juntos, hicimos unos estiramientos mientras saludábamos a parte de la familia que se había acercado para desearnos suerte en nuestra particular aventura. Los minutos iban consumiéndose a medida que crecía nuestra ansiedad. Así fue como a falta de diez minutos ya estábamos colocados en mitad de la marea humana que se disponía a cubrir los 21.097 metros. Vidal me comento la posibilidad de adelantarnos un poco más. Pero yo no estaba muy convencido con aquella idea, quería un comienzo lento para poder "entrar" en la carrera y ver como me iba. Sabia que las retenciones me vendrían bien, pero he de decir que acabe arrepintiéndome minutos después cuando vi que había más tapones de los que pensaba.
Los dos primeros kilómetros fueron muy lentos, rodando algo por encima de 5:00 min/km, había más retenciones de las esperadas y no podíamos hacer otra cosa, por otra parte creo que no nos vino tan mal, ya que como de costumbre no calentamos demasiado bien y estábamos algo fríos. Ibamos ganando posiciones de manera clara a medida que nuestro ritmo se incrementaba poco a poco. En el transcurso de la carrera habían grupos formados por militares del ejercito del aire, el primer grupo que nos encontramos fue bajando por la Gran Vía y era bastante numeroso, siendo unas cincuenta las personas que lo integraban, a veces entonaban marchas militares que repetían todos al unísono siendo todo un espectáculo. Al correr todos juntos era bastante complicado adelantarles y había que hacer un pequeño esprint para pasarlos rápidamente.
Antonio Vidal y yo seguíamos juntos, se notaba que estaba mucho mejor que en Santa Pola y temía que nuestro ritmo estuviese siendo demasiado rápido ya que íbamos a unos 04:30 min/km y mis pulsaciones sobrepasaban ya las 170 por minuto. En algunas ocasiones nos adelantábamos alguno de los dos para un poco más adelante volver a juntarnos, estábamos intercambiando el papel de "liebre" y nos estaba yendo muy bien.
Los primeros diez mil estaban cerca. La vuelta por la Gran Vía iba a ser dura, pero en ese momento estaba pasando por una buena fase de la carrera y me encontraba con fuerzas, así que decidí no bajar el ritmo y mantenerlo en el pequeño desnivel que nos tocaba atravesar. Llegando al final de la calle más importante de Murcia escuche un -¡Javi! y al mirar pude ver a Fº Javier que estaba viendo la carrera, lo salude rápidamente y continué la marcha con algo más de moral. Al saludarlo mire un poco hacia atrás y me dí cuenta de que Vidal se estaba quedando unos metros atrás, no me preocupe demasiado, sabía que si había terminado la de Santa Pola y en esta estaba más fuerte, no tendría ningún tipo de problema en acabarla con una buena marca.
Antes de que finalizara la primera vuelta, en una de las partes del circuito donde la carrera volvía sobre sus pasos y te encontrabas por el otro carril a los corredores que iban por delante de ti, pude ver a Miguel, que habíamos quedado antes de la carrera pero no hubo manera de encontrarnos. Le lance un grito y nos saludamos, iba unos 400 metros por delante aproximadamente y mi intención era saludarlo en persona. Es decir, alcanzarlo, una mera excusa para no bajar el ritmo y hacer la carrera más llevadera.
Ya en la segunda vuelta me daba algo de vértigo ver el pulsómetro y contemplar sus datos, estaba a algo mas de 180 pulsaciones y marcaba 04:15 min/km, sabía que tendría que bajar de ritmo pero mientras quedase gasolina iba a intentar aguantarlo. No tarde demasiado en alcanzar a Miguel con el que intercambie unas pocas palabras entrecortadas, nos deseamos suerte y quedamos en que ya hablaríamos más tranquilos de como nos estaba yendo.
De nuevo por la Gran Vía salude a unos familiares que estaban entre el público. La carrera se acercaba a su fin y yo no paraba de sacar cuentas para bajar de 01:40:00, miraba el pulsómetro y las cuentas salían algo apretadas, tal vez no lo consiga, pensaba, habíamos ido muy lentos al principio y estábamos arrastrando ese lastre. De vez en cuando agarraba una botella de los justitos puestos de avituallamiento y me la vaciaba por la cabeza, me despejaba un poco y continuaba, las piernas estaban respondiendo muy bien y lejos quedaba mi pesimismo previo a la prueba. No paraba de visualizar la llegada, algo que siempre me ayuda a terminar bien mis carreras.
En la última parte tuve que frenarme un poco, ahora rodaba sobre los 04:40 min/km y me estaba costando no bajar aún más. Para más inri, la última vuelta sufría una modificación en su última parte, dando una vuelta al jardín de Floridablanca y haciéndola más larga que la primera. Esto no hacia otra cosa que desesperar a la mayoría de participantes, algunos dejaban de correr y comenzaban a andar con la cabeza agachada y gesto de frustración. Al pasar por su lado intentaba animarlos pero no había manera. En el último kilómetro pase por al lado de un señor que me impacto mucho. Corría con una prótesis de pierna. Sin duda todo un símbolo de superación personal y que me cargo las pilas al instante sólo con verlo. Al pasar por su lado lo felicite y continué mi marcha hacia la meta.
Lo que sucedió a continuación es de ese tipo de cosas que crees que sólo pasan en las películas a cámara lenta mientras se escucha una canción emocionante. Resulta que a falta de unos 250 metros me fije en el cronómetro del tiempo oficial, anclado en la parte superior del arco de meta. Pues bien, durante toda la carrera mi "obsesión" fue bajar de 01:40:00, y allí estaba aquel crono, marcando un 01:39:15. Hubo unas décimas de segundo en las que no reaccione e incluso pensé en no apretar. Pero cuando aún no había terminado de pensármelo ya me encontraba apretando los dientes y corriendo con todas las fuerzas que me quedaban, pase a bastantes corredores en esos pocos metros finales, pero lo mejor fue la marca final. 01:39:59, objetivo cumplido. En los minutos siguientes a mi paso por meta, lo pase realmente mal, me faltaba el aire y un dolo en el estómago me impedía inspirar demasiado, pero había merecido la pena.
Hoy me quiero despedir felicitando a mis compañeros. A Antonio Vidal, por quitarle un buen puñado de minutos a su marca de Santa Pola, a Antonio Cano por ser su primera media maratón y terminarla sin ningún tipo de problemas y a Miguel porque también era su primera media e hizo una marca realmente buena. A todos ellos felicidades y espero que coincidamos pronto en otra carrerica.
Datos de carrera
Dorsal: 481
Distancia: 21.097m.
Tiempo carrera: 01:39:59 (04:44min./km)
Posición: 648/2119 (213 categoría/743)
Bolsa corredor: Camiseta técnica, gorra técnica, fruta, barritas, reposteria...
Clasificación general
Fotos personales
Más fotos
Fotos de Marivi
The lost runners
Jose Pablo Tudela
Zapatillas y a correr
De camino hacia el infante, en compañía de Antonio Vidal, hablábamos de lo raro que se nos hacia ir andando a una carrera sin utilizar medio de transporte, y la suerte que teníamos de tener la media maratón de nuestra ciudad tan cerca de nuestras casas. Además de que habíamos recogido tanto el chip como el dorsal los días anteriores, por lo que ya lo llevábamos incluso colocados.
No tardamos mucho en reunirnos también con Antonio Cano, que era su primera media y estaba expectante ante lo que se nos venia encima. Juntos, hicimos unos estiramientos mientras saludábamos a parte de la familia que se había acercado para desearnos suerte en nuestra particular aventura. Los minutos iban consumiéndose a medida que crecía nuestra ansiedad. Así fue como a falta de diez minutos ya estábamos colocados en mitad de la marea humana que se disponía a cubrir los 21.097 metros. Vidal me comento la posibilidad de adelantarnos un poco más. Pero yo no estaba muy convencido con aquella idea, quería un comienzo lento para poder "entrar" en la carrera y ver como me iba. Sabia que las retenciones me vendrían bien, pero he de decir que acabe arrepintiéndome minutos después cuando vi que había más tapones de los que pensaba.
Tras cruzar unas breves palabras con Oskar de Correbirras y desearnos mucha suerte entre mis compañeros, se escucho una traca y al cabo de unos segundos comenzamos a andar. No pude evitar recordar el fantástico día de Santa Pola, salvando las distancias. En esta ocasión sería más duro, no habría tantas personas animando para llevarte en volandas, el circuito pese a no tener nada que envidiarle a Santa Pola no era novedoso, por lo que mentalmente tampoco jugaríamos a favor y sobretodo las dos vueltas que había que dar. Eso para mi era lo peor, el tener que pasar dos veces por el mismo sitio era algo que me cansaba en las carreras de 10 kilómetros, por lo que en una media maratón no quería ni pensarlo. Pero la suerte estaba echada y ya no había marcha atrás. Lo que era un caminar lento se convirtió en un trote cochinero al cabo de unos segundos, para convertirse en unos instantes después en una carrera suave. La media maratón de Murcia había comenzado.
Antonio Vidal y yo seguíamos juntos, se notaba que estaba mucho mejor que en Santa Pola y temía que nuestro ritmo estuviese siendo demasiado rápido ya que íbamos a unos 04:30 min/km y mis pulsaciones sobrepasaban ya las 170 por minuto. En algunas ocasiones nos adelantábamos alguno de los dos para un poco más adelante volver a juntarnos, estábamos intercambiando el papel de "liebre" y nos estaba yendo muy bien.
Los primeros diez mil estaban cerca. La vuelta por la Gran Vía iba a ser dura, pero en ese momento estaba pasando por una buena fase de la carrera y me encontraba con fuerzas, así que decidí no bajar el ritmo y mantenerlo en el pequeño desnivel que nos tocaba atravesar. Llegando al final de la calle más importante de Murcia escuche un -¡Javi! y al mirar pude ver a Fº Javier que estaba viendo la carrera, lo salude rápidamente y continué la marcha con algo más de moral. Al saludarlo mire un poco hacia atrás y me dí cuenta de que Vidal se estaba quedando unos metros atrás, no me preocupe demasiado, sabía que si había terminado la de Santa Pola y en esta estaba más fuerte, no tendría ningún tipo de problema en acabarla con una buena marca.
Antes de que finalizara la primera vuelta, en una de las partes del circuito donde la carrera volvía sobre sus pasos y te encontrabas por el otro carril a los corredores que iban por delante de ti, pude ver a Miguel, que habíamos quedado antes de la carrera pero no hubo manera de encontrarnos. Le lance un grito y nos saludamos, iba unos 400 metros por delante aproximadamente y mi intención era saludarlo en persona. Es decir, alcanzarlo, una mera excusa para no bajar el ritmo y hacer la carrera más llevadera.
De nuevo por la Gran Vía salude a unos familiares que estaban entre el público. La carrera se acercaba a su fin y yo no paraba de sacar cuentas para bajar de 01:40:00, miraba el pulsómetro y las cuentas salían algo apretadas, tal vez no lo consiga, pensaba, habíamos ido muy lentos al principio y estábamos arrastrando ese lastre. De vez en cuando agarraba una botella de los justitos puestos de avituallamiento y me la vaciaba por la cabeza, me despejaba un poco y continuaba, las piernas estaban respondiendo muy bien y lejos quedaba mi pesimismo previo a la prueba. No paraba de visualizar la llegada, algo que siempre me ayuda a terminar bien mis carreras.
En la última parte tuve que frenarme un poco, ahora rodaba sobre los 04:40 min/km y me estaba costando no bajar aún más. Para más inri, la última vuelta sufría una modificación en su última parte, dando una vuelta al jardín de Floridablanca y haciéndola más larga que la primera. Esto no hacia otra cosa que desesperar a la mayoría de participantes, algunos dejaban de correr y comenzaban a andar con la cabeza agachada y gesto de frustración. Al pasar por su lado intentaba animarlos pero no había manera. En el último kilómetro pase por al lado de un señor que me impacto mucho. Corría con una prótesis de pierna. Sin duda todo un símbolo de superación personal y que me cargo las pilas al instante sólo con verlo. Al pasar por su lado lo felicite y continué mi marcha hacia la meta.
Lo que sucedió a continuación es de ese tipo de cosas que crees que sólo pasan en las películas a cámara lenta mientras se escucha una canción emocionante. Resulta que a falta de unos 250 metros me fije en el cronómetro del tiempo oficial, anclado en la parte superior del arco de meta. Pues bien, durante toda la carrera mi "obsesión" fue bajar de 01:40:00, y allí estaba aquel crono, marcando un 01:39:15. Hubo unas décimas de segundo en las que no reaccione e incluso pensé en no apretar. Pero cuando aún no había terminado de pensármelo ya me encontraba apretando los dientes y corriendo con todas las fuerzas que me quedaban, pase a bastantes corredores en esos pocos metros finales, pero lo mejor fue la marca final. 01:39:59, objetivo cumplido. En los minutos siguientes a mi paso por meta, lo pase realmente mal, me faltaba el aire y un dolo en el estómago me impedía inspirar demasiado, pero había merecido la pena.
Hoy me quiero despedir felicitando a mis compañeros. A Antonio Vidal, por quitarle un buen puñado de minutos a su marca de Santa Pola, a Antonio Cano por ser su primera media maratón y terminarla sin ningún tipo de problemas y a Miguel porque también era su primera media e hizo una marca realmente buena. A todos ellos felicidades y espero que coincidamos pronto en otra carrerica.
Datos de carrera
Dorsal: 481
Distancia: 21.097m.
Tiempo carrera: 01:39:59 (04:44min./km)
Posición: 648/2119 (213 categoría/743)
Bolsa corredor: Camiseta técnica, gorra técnica, fruta, barritas, reposteria...
Clasificación general
Fotos personales
Más fotos
Fotos de Marivi
The lost runners
Jose Pablo Tudela
Zapatillas y a correr
jueves, 15 de marzo de 2012
El ácido láctico ¿amigo o enemigo?
A lo largo de mi tiempo libre he leído mucho acerca del ácido láctico. Creo que se merece un artículo ya que me parece algo bastante interesante para los que practicamos cualquier deporte. Intentare no entrar en tecnicismos y tratare de explicarlo de una manera sencilla.
Cuando una persona comienza a realizar una actividad física, en nuestro caso correr, empezamos en mayor o menor medida bien, nos encontramos con ganas, fuerza y disposición para "comernos" unos cuantos kilómetros. Pero algo ocurre cuando llevamos un tiempo, nuestro cuerpo empieza a resentirse y ya no estamos tan bien como al principio. A unos nos pasara antes y a otros después, pero es solo cuestión de tiempo que aparezca la fatiga.
Cuando vamos corriendo tan felices, nuestro cuerpo es una máquina de quemar grasas, carbohidratos, glucosa y supongo que mil cosas más, pero vayamos a lo que nos interesa, esto último, la glucosa. Imaginaros que estamos en un bar y estamos pidiendo cerveza, necesitamos cerveza, sin cerveza no me muevo porque me canso. Entonces pedimos una tras otra, necesitamos movernos mucho y no paramos de pedirnos cañas. Pero llega un momento en el que tenemos la barra llena de jarras vacías y al camarero cada vez le cuesta más dejar las cervecitas en la barra. Lo tenemos todo hecho un estercolero y ya no podemos beber tan a menudo...
No hace falta decir que en el ejemplo anterior la cerveza es la glucosa y las jarras vacías el ácido láctico. Siendo un poco más formales, este ácido provoca que se inhiba la enzima encargada de romper la molécula de glucosa para la obtención de energía, y sin energía no hay movimiento. Esto no ocurre así de pronto, por supuesto. Lo que pasa es que poco a poco nos va costando más, el ácido láctico esta aumentando y no lo estamos eliminando eficazmente.
Podéis pensar que el ácido láctico es muy mala gente y que no nos hace ningún bien, pero no es así. Esta es la base de todos los que entrenamos hasta la extenuación. Buscamos llegar a ese punto en el que el ácido láctico nos dice "basta", y de esta manera conseguimos asimilarlo mejor. Con el paso del tiempo y con ejercicios de calidad, como series, cambios de ritmos, cuestas...educamos a nuestro metabolismo para que coja esas jarras de cerveza vacías y las reconvierta en cerveza, obteniendo así un ciclo energético perfecto, en el que reconvertimos parte del ácido láctico en glucosa a través de nuestro hígado. Este ciclo recibe el nombre de "ciclo de Cori" y hace que podamos hacer esfuerzos durante mucho tiempo. Sin él tendríamos que llevar siempre barritas energéticas para tomarnos cada cierto tiempo. Aunque nunca esta de más llevar algo por si nos falla el ciclo de Cori ¿no?
Bueno pues esto ha sido todo os pido disculpas si algo no es correcto o no lo he explicado bien y os dejo unos cuantos enlaces por si queréis profundizar más en el tema.
Xinte
Todonatacion
Kilometroseguro
Ciclo de Cori Wikipedia
Cuando una persona comienza a realizar una actividad física, en nuestro caso correr, empezamos en mayor o menor medida bien, nos encontramos con ganas, fuerza y disposición para "comernos" unos cuantos kilómetros. Pero algo ocurre cuando llevamos un tiempo, nuestro cuerpo empieza a resentirse y ya no estamos tan bien como al principio. A unos nos pasara antes y a otros después, pero es solo cuestión de tiempo que aparezca la fatiga.
Cuando vamos corriendo tan felices, nuestro cuerpo es una máquina de quemar grasas, carbohidratos, glucosa y supongo que mil cosas más, pero vayamos a lo que nos interesa, esto último, la glucosa. Imaginaros que estamos en un bar y estamos pidiendo cerveza, necesitamos cerveza, sin cerveza no me muevo porque me canso. Entonces pedimos una tras otra, necesitamos movernos mucho y no paramos de pedirnos cañas. Pero llega un momento en el que tenemos la barra llena de jarras vacías y al camarero cada vez le cuesta más dejar las cervecitas en la barra. Lo tenemos todo hecho un estercolero y ya no podemos beber tan a menudo...
No hace falta decir que en el ejemplo anterior la cerveza es la glucosa y las jarras vacías el ácido láctico. Siendo un poco más formales, este ácido provoca que se inhiba la enzima encargada de romper la molécula de glucosa para la obtención de energía, y sin energía no hay movimiento. Esto no ocurre así de pronto, por supuesto. Lo que pasa es que poco a poco nos va costando más, el ácido láctico esta aumentando y no lo estamos eliminando eficazmente.
Podéis pensar que el ácido láctico es muy mala gente y que no nos hace ningún bien, pero no es así. Esta es la base de todos los que entrenamos hasta la extenuación. Buscamos llegar a ese punto en el que el ácido láctico nos dice "basta", y de esta manera conseguimos asimilarlo mejor. Con el paso del tiempo y con ejercicios de calidad, como series, cambios de ritmos, cuestas...educamos a nuestro metabolismo para que coja esas jarras de cerveza vacías y las reconvierta en cerveza, obteniendo así un ciclo energético perfecto, en el que reconvertimos parte del ácido láctico en glucosa a través de nuestro hígado. Este ciclo recibe el nombre de "ciclo de Cori" y hace que podamos hacer esfuerzos durante mucho tiempo. Sin él tendríamos que llevar siempre barritas energéticas para tomarnos cada cierto tiempo. Aunque nunca esta de más llevar algo por si nos falla el ciclo de Cori ¿no?
Bueno pues esto ha sido todo os pido disculpas si algo no es correcto o no lo he explicado bien y os dejo unos cuantos enlaces por si queréis profundizar más en el tema.
Xinte
Todonatacion
Kilometroseguro
Ciclo de Cori Wikipedia
miércoles, 7 de marzo de 2012
¿En serio sabes atarte los cordones?
Ahora que al fin, después de mucho tiempo y trabajo he conseguido llevar al día mi blog, podre al fin permitirme el lujo de escribir artículos que me resultan interesantes y que pienso que también pueden serlo para vosotros.
Quisiera empezar por un articulo que leí hace no mucho y que me sorprendió mucho. Como algo que todo el mundo creemos hacer bien, en realidad no lo hacemos. Hablo de atarse los cordones de una zapatilla deportiva.
Algunos nos habremos hecho una pregunta alguna vez en nuestra vida, bueno en realidad puede que dos. Estas preguntas suelen ser habituales en el momento de adquirir unas nuevas zapatillas y son: ¿para que sera el agujerito doble que lleva por donde sale la cordonera?. La otra pregunta suele ser ¿para qué tan largas las cordoneras?. Pues bien a continuación la respuesta a estas dos cuestiones.
Esta es una zapatilla cualquiera y así como el 80% de las personas tienen colocadas las cordoneras...
Vayamos por pasos. Lo primero es coger un extremo de los dos del cordón e introducirlo de fuera hacia dentro por el agujero de su mismo lado.
No lo estires del todo, deja un pequeño espacio como en la foto, para más tarde poder usar ese hueco.
Haz lo mismo con el otro extremo, te tiene que quedar una cosa así:
Haz lo mismo en el otro extremo.
Haz lo mismo con el otro extremo, te debe quedar una cosa así:
Con el pie dentro (tú puedes meter el pie desde el primer paso) coge los extremos y estira los cordones hacia los lados para ajustar la zapatilla y tener más cordón para hacer el nudo.
Ahora estíralos hacia arriba para acabar bien el ajuste. Puedes repetir el estiramiento hacia los lados y hacia arriba hasta que encuentres tu ajuste óptimo, pero recuerda no apretarlo demasiado.
Parte del articulo esta sacado de la web www.foroatletismo.com donde siempre suele haber artículos muy interesantes.
Esto ha sido todo por hoy. Un saludo a todos.
Quisiera empezar por un articulo que leí hace no mucho y que me sorprendió mucho. Como algo que todo el mundo creemos hacer bien, en realidad no lo hacemos. Hablo de atarse los cordones de una zapatilla deportiva.
Algunos nos habremos hecho una pregunta alguna vez en nuestra vida, bueno en realidad puede que dos. Estas preguntas suelen ser habituales en el momento de adquirir unas nuevas zapatillas y son: ¿para que sera el agujerito doble que lleva por donde sale la cordonera?. La otra pregunta suele ser ¿para qué tan largas las cordoneras?. Pues bien a continuación la respuesta a estas dos cuestiones.
Esta es una zapatilla cualquiera y así como el 80% de las personas tienen colocadas las cordoneras...
Vayamos por pasos. Lo primero es coger un extremo de los dos del cordón e introducirlo de fuera hacia dentro por el agujero de su mismo lado.
No lo estires del todo, deja un pequeño espacio como en la foto, para más tarde poder usar ese hueco.
Haz lo mismo con el otro extremo, te tiene que quedar una cosa así:
Haz lo mismo en el otro extremo.
Ahora coge el extremo de un cordón y pásalo por el hueco del extremo contrario que habías dejado antes.
Haz lo mismo con el otro extremo, te debe quedar una cosa así:
Con el pie dentro (tú puedes meter el pie desde el primer paso) coge los extremos y estira los cordones hacia los lados para ajustar la zapatilla y tener más cordón para hacer el nudo.
Ahora estíralos hacia arriba para acabar bien el ajuste. Puedes repetir el estiramiento hacia los lados y hacia arriba hasta que encuentres tu ajuste óptimo, pero recuerda no apretarlo demasiado.
Ahora átate los cordones. Lo mejor es que no tienes que aprender un
nuevo lazado, hazlo como estás acostumbrado y podrás disfrutar de un
ajuste perfecto.
Con este método se consiguen dos cosas bastante significativas. La lengüeta quedara fija en su lugar correcto y no nos molestara. Lo otro que conseguimos es evidente, un ajuste mucho mejor.Parte del articulo esta sacado de la web www.foroatletismo.com donde siempre suele haber artículos muy interesantes.
Esto ha sido todo por hoy. Un saludo a todos.
domingo, 26 de febrero de 2012
III Circuito Mundial Eternal Running Níjar
Rondaba el mes de diciembre cuando una buena mañana de sábado mirando la agenda de carreras en correbirras, pude ver una carrera que me llamo la atención. De hecho ya la conocía desde el año pasado, aunque finalmente no me decidí a participar en ella. Esta carrera era una "eternal running". Hablar de este tipo de carreras es hablar de pasarlo bien, reírse con los amigos, hacer un poco (o un mucho) el payaso y como no, esforzarse y no poco. Hay que destacar que este tipo de carreras tiene fama a nivel mundial, ya que se celebra en una gran cantidad de países, tales como Hawai, Australia, Buenos aires...También hacen otro tipo de pruebas muy singulares, de varios días de duración y que proponen a los pocos participantes que pueden inscribirse, viajar a otros países para realizar desafíos, pasar varios días en islas desiertas al más puro estilo de "supervivientes", o cualquier otra locura que se les ocurra a los organizadores. Si queréis más información al respecto os dejo el link Eternalrunning.es
Mi objetivo para esta aventura era reunir a un buen grupo de valientes, cuantos más mejor, y para ello las famosas reuniones de Navidad serían mi gran oportunidad. Ahí la gente esta contenta, bebe sidra, fanfarronea y en ocasiones hace cosas de las que luego se arrepiente (como apuntarse a una eternal running, jeje). Así fue como reclute a siete valientes que querían optar al titulo de "invencible", que se otorgaba a todo aquel que finalizara los poco más de 11km que tenia el recorrido. Los elegidos para alcanzar la gloria fueron: Antonio Cano, Antonio Vidal, Eloy, Fº Javier, Isaac, José Luis y yo. Puntualizar que finalmente mi compañero de batallas Antonio Vidal, no pudo asistir por un inoportuno catarro. Una gran baja, sin duda.
Creo que me he olvidado de mencionar que la inmensa mayoría en estas carreras suele utilizar un disfraz para correrla y si puede ser ridículo mejor que mejor. En cuanto a nosotros, después de dar muchas vueltas para ver cual iba a ser nuestra "equipación", la mejor opción que encontramos fue la de ir de cerdo, concretamente, chato murciano, y con alas. Antonio Cano y José Luis optaron por imitar a Rambo.
Entre idas y venidas llego el señalado día 26 en el calendario y a las 07:45 una expedición formada por una gran parte del clan Montoya y los "elegidos" partían hacia Níjar. Casi dos horas de viaje para llegar al lugar donde cambiaría todo, donde nos convertiríamos en invencibles.
Cuando llegamos al lugar teníamos por delante una hora y algo, por lo que nos lo tomamos con calma. Fuimos dando un paseo a la caseta donde se retiraba la bolsa del corredor junto a los dorsales, por el camino empezabamos a ver disfraces de lo mas variopintos, power ranges, piratas, moscas, gatos, mariquitas...El ambiente era muy bueno, con un buen sistema de megafonía y música cañera. Pronto vimos a lo que nos íbamos a enfrentar, un autobús en mitad del campo hacia presagiar que no estaba ahí por gusto. Camiones con paja para escalar, pozas con barro...No nos dejamos intimidar y no lo tomamos a risa.
Una vez recogidos los dorsales después de guardar cola durante una eternidad, fuimos de nuevo al coche a transformarnos en chatos. El tiempo era oro, apenas restaban 20 minutos para que se diera la salida y no había tiempo que perder. Fuimos a paso ligero hasta los coches, allí dejamos la buena bolsa de corredor que dieron, en la que podías encontrar desde tomates, hasta caldo de pescado, pasando por la obligada camiseta técnica. Nos cambiamos rápidamente y nos colocamos los dorsales. Estábamos listos. Ya a trote cochinero, nunca mejor dicho, fuimos al lugar donde se iniciaba nuestro camino a la gloria. Cuando nuestro público nos vio aparecer de aquella manera, unos optaron por reírse y otros por mirarnos con cara de sorpresa. Aprovechamos el poco tiempo que quedaba para echarnos unas fotos, ahora que estábamos bien limpios, después nos fuimos a colocarnos en la linea de salida. Ahí el ambiente era de fiesta total, multitud de personas dando saltos, gritando, cantando. La espera había finalizado, a ritmo de "Eye of the tiger" dieron la salida, ya solo quedaban 11.250 metros para ser invencibles.
El comienzo fue algo lento, mientras bajamos por la carretera asfaltada, no podías marcar un buen ritmo...un momento... ¿ritmo? ¿qué es eso? se me había olvidado que estaba escribiendo acerca de la "eternal running", aquí daba igual como fueras, al menos personalmente, mi intención era disfrutar del momento y sabia que no era una carrera para mirar el crono. Pronto el recorrido se adentro en un pabellón cercano. Todos sabíamos los que nos esperaba. La piscina. Al llegar, la gente estaba agolpada esperando su turno para saltar y tener el primer contacto con el agua. Cuando llego nuestro momento no quedo otra que dar un paso al frente y dejarse caer. El agua, como era de esperar en febrero, esta muy fría y eso que por ahora, el recorrido que se hacia por la piscina era una pequeña curva por donde no cubría más allá de la cintura. Al salir del agua la sensación era de pesadez, las zapatillas encharcadas habían doblado o triplicado su peso natural y el disfraz era lo más parecido a una esponja.
Unos metros después del primer obstáculo, nos encontramos con el segundo. Una puerta cerrada que había que saltar, teniendo ésta no mas de 4 metros de anchura. Os podéis imaginar el tapón que se formo. Pacientemente fuimos esperando nuestro turno para comenzar a trepar. Un particpante disfrazado de guardia civil se abría paso de manera eficaz al grito de "dejen paso a la guardia civil". Cuando por fin pudimos rebasar aquella puerta, nos dimos cuenta de que estábamos en la cola de la carrera. Lo que nos provoco un poco de ansiedad.
El circuito se internaba ahora por vez primera en zona pedregosa, cada pocos metros había un desnivel que tenias que saltar para poder avanzar. No tardo en aparecer aquel autobús que al parecer había que pasar por abajo arrastrándose. Al llegar a él, vimos que por el lado derecho estaba algo más levantado, por lo que optamos por atraversarlo por ahí. Justo detrás del autobús apareció ante nosotros el primer camión cargado de paja, tendría cerca de cuatro metros de altura y había una red para facilitar la escalada. Era algo con lo que había que llevar especial cuidado ya que las personas se estaban agolpando y en cualquier momento podías sufrir un accidente. Personalmente era uno de los obstáculos que más respeto me daban. Al llegar a la red me agarre a ella y comencé a subir poco a poco asegurando bien los pies en los huecos que habían. Al llegar arriba y ponerme de pie me dio algo de vértigo, provocado también por el leve balanceo del montón de paja debido a los numerosos corredores que se agolpaban en él. El descenso lo hice con igual precaución hasta que conseguí llegar a suelo firme. En este punto fue cuando Fº Javier, salto un poco antes de tiempo con tan mala suerte de que su rodilla "tocada", se resintió. Algo que le acompañaría durante toda la carrera, haciéndola aún más dura.
Así fue como poco a poco fuimos pasando la zona de obstáculos. Arrastrándonos por barro bajo un cielo de alambre de espino, saltando contenedores con agua, sin ella, corriendo entre neumáticos, rebasando pozas con barro, subiendo a otro camión, esta vez sin paja y todo mientras nuestro público nos daba todo su apoyo. Pensábamos que lo duro había terminado, que no volveríamos a ver los obstáculos hasta el final y que ahora tocaba relajarse con unos 10 km de carrera por suaves senderos. No sabíamos lo que nos esperaba.
Lo que nos esperaba era ni más ni menos que un exigente recorrido de trail o carrera por montaña. Con tres o cuatro picos siendo alguno de ellos bastante notable en cuanto a pendiente, no así en cuanto a recorrido por suerte. El transcurso por la zona montañosa se hizo especialmente duro para FºJavier, que a consecuencia de su lesión estaba desgastándose más de la cuenta y ya en las primeras subidas empezó a resentirse. Era una verdadera pena que no pudiese disfrutar más de la carrera y es que algo así hace que le des vueltas al coco durante el trayecto y con razón.
Antonio Cano y José Luis, los "rambos" se habían adelantado desde el comienzo de la carrera, ambos querían disfrutar al máximo de la experiencia y así lo estaban haciendo. En cuanto a Isaac y Eloy poco a poco fueron adelantándose a FºJavier y a mi. Isaac se encontraba bastante motivado y en forma y Eloy con su entrenamiento de "cinco partidos en siete días" demostraba que estaba fuerte. En cuanto a nosotros, no teníamos ningún tipo de prisa e íbamos a nuestro ritmo. Había zonas muy buenas sin pendiente en las que iniciábamos una carrera marcando un ritmo suave, mientras que en las subidas no nos quedaba otra que andar. Había una montaña con una pendiente que te obligaba a utilizar las manos de vez en cuando para poder avanzar. Os podéis hacer una idea de la dureza de la carrera, ya que mientras estábamos inmersos en una exigente carrera de montaña, íbamos mojados y disfrazados de cerdos, ahí es nada. Suerte que hacia un día primaveral y no pasamos frío en ningún momento.
Los kilómetros iban dejando paso al cansancio que poco a poco se iba haciendo presente, aunque todavía era numerosas las bromas entre participantes. A nosotros nos amenazaron un par de veces con que nos comerían si no aparecía pronto el puesto de avituallamiento. Y la verdad es que se estaba haciendo esperar el único puesto que había. En mi opinión en una prueba de esta índole, con un circuito tan exigente y con el día de sol que hacía, un par de puestos de avituallamiento no hubiera estado de más. Cuando por fin apareció ante nosotros aquel oasis en medio de la nada, pudimos comprobar con tristeza como no quedaba agua, que era lo que mas demandaba nuestro cuerpo. Nos tuvimos que conformar con cocacola templada, porrones de vino (si, habéis leído bien), queso, gusanitos, nubes y poco más.
En el último tramo de la carrera por montaña, nos intentamos "pegar" a una chica que nos marco durante un buen rato el ritmo a seguir, a cambio la ayudamos en un par de ocasiones en las que la bajada era lo suficientemente pronunciada como para resbalar. En el último kilómetro nuestra particular "liebre" bajo de ritmo y le dijimos adiós. No quedaba mucho para llegar de nuevo a los obstáculos y el sonido de la megafonía llegaba cada vez más claro a nuestro oídos. A lo lejos se empezaba a divisar de nuevo el pabellón donde nos esperaba otra vez la piscina. Viendo esto, me percate de que un grupo de cuatro o cinco personas nos animaban desde lejos. Era nuestra gente, que tal vez hartos de esperar, habían decidido asomarse a la montaña para ver si veníamos de una vez. Cuando legamos a donde estaban nos dieron esos ánimos que tanta falta nos hacían, además de una botella de agua que agradecimos como si del mejor avituallamiento de mundo se tratase. Nos depedimos de ellos y pusimos rumbo a la parte final de los obstáculos.
Ya en pie frente a la piscina, por segunda vez, tocaba hacerse un largo de unos 50 metros. Cuando saltamos a aquella agua turbia, el peso del disfraz y las zapatillas provocaron que tocara el fondo de la piscina, y cuando empecé a nadar para salir a flote, me di cuenta de que apenas avanzaba hacia la superficie. Fueron unos segundos eternos. Al fin con la cabeza fuera del agua y con un frío de mil demonios, empezamos a nadar de cualquier forma para llegar al otro extremo. Allí nos esperaban el resto de nuestra expedición con gritos de ánimo y aplausos. Cuando por fin salimos de la piscina, saludamos a todos brevemente y emprendimos de nuevo la marcha hacia el último tramo.
En los últimos metros pasamos de nuevo por el autobús, camiones de paja, contenedores, alambres de espino, pozas...El cansancio era muy notable ya en esta parte de la carrera, y más que correr íbamos arrastrando. Cuando subimos al ultimo camión de paja y comencé a descender, note como se empezaban a subir los dos gemelos, ya que para enganchar los pies a la red había que hacer fuerza en la parte delantera de la zapatilla y provocaba el sobreesfuerzo del músculo. A consecuencia de esto, decidí bajar a pulso dejando los pies colgando. Mientras, Fº Javier estaba en lo alto del camión, siendo entrevistado por uno de los organizadores de la carrera. Apenas nos quedaba sobrepasar dos o tres tubos hinchables para alcanzar la gloria. Había una pobre chica que no podía saltar lo suficiente como para sobrepasar el obstáculo, así que entre los dos chatos murciarnos la ayudamos a avanzar.
La meta estaba ante nosotros, cogidos por los hombros cruzamos la linea que separaba lo humano de lo invencible y de esa manera finalizo la carrera. Una pena el pequeño contratiempo de Fº Javier, que le impidió disfrutar al 100% de la prueba. Por lo demás todos acabamos bastante contentos con la experiencia, que muy probablemente se vuelva a repetir algún día...Personalmente mi intención antes de la carrera era pasarlo bien, reírme, mancharme mucho, y sobretodo desconectar un poco de tanta competitividad, buscando siempre arañar un segundo del crono, por lo que el objetivo lo había cumplido sobradamente. Ahora tenia las pilas cargadas y la mente despejada para afrontar con garantías la Media Maratón de mi ciudad, Murcia.
Datos de carrera
Dorsal: 110
Distancia: 11.250m.
Tiempo carrera: 02:32:34 (13:34min./km)
Posición: 598/1055
Bolsa corredor: Camiseta técnica, bolsa-mochila, tomates, caldo de pescado, caramelos, toallitas limpia baños.
Clasificación general
Fotos personales
Videos personales /1/ /2/ /3/ /4/
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Óskar Correbirras
Mi objetivo para esta aventura era reunir a un buen grupo de valientes, cuantos más mejor, y para ello las famosas reuniones de Navidad serían mi gran oportunidad. Ahí la gente esta contenta, bebe sidra, fanfarronea y en ocasiones hace cosas de las que luego se arrepiente (como apuntarse a una eternal running, jeje). Así fue como reclute a siete valientes que querían optar al titulo de "invencible", que se otorgaba a todo aquel que finalizara los poco más de 11km que tenia el recorrido. Los elegidos para alcanzar la gloria fueron: Antonio Cano, Antonio Vidal, Eloy, Fº Javier, Isaac, José Luis y yo. Puntualizar que finalmente mi compañero de batallas Antonio Vidal, no pudo asistir por un inoportuno catarro. Una gran baja, sin duda.
Creo que me he olvidado de mencionar que la inmensa mayoría en estas carreras suele utilizar un disfraz para correrla y si puede ser ridículo mejor que mejor. En cuanto a nosotros, después de dar muchas vueltas para ver cual iba a ser nuestra "equipación", la mejor opción que encontramos fue la de ir de cerdo, concretamente, chato murciano, y con alas. Antonio Cano y José Luis optaron por imitar a Rambo.
Entre idas y venidas llego el señalado día 26 en el calendario y a las 07:45 una expedición formada por una gran parte del clan Montoya y los "elegidos" partían hacia Níjar. Casi dos horas de viaje para llegar al lugar donde cambiaría todo, donde nos convertiríamos en invencibles.
Cuando llegamos al lugar teníamos por delante una hora y algo, por lo que nos lo tomamos con calma. Fuimos dando un paseo a la caseta donde se retiraba la bolsa del corredor junto a los dorsales, por el camino empezabamos a ver disfraces de lo mas variopintos, power ranges, piratas, moscas, gatos, mariquitas...El ambiente era muy bueno, con un buen sistema de megafonía y música cañera. Pronto vimos a lo que nos íbamos a enfrentar, un autobús en mitad del campo hacia presagiar que no estaba ahí por gusto. Camiones con paja para escalar, pozas con barro...No nos dejamos intimidar y no lo tomamos a risa.
Una vez recogidos los dorsales después de guardar cola durante una eternidad, fuimos de nuevo al coche a transformarnos en chatos. El tiempo era oro, apenas restaban 20 minutos para que se diera la salida y no había tiempo que perder. Fuimos a paso ligero hasta los coches, allí dejamos la buena bolsa de corredor que dieron, en la que podías encontrar desde tomates, hasta caldo de pescado, pasando por la obligada camiseta técnica. Nos cambiamos rápidamente y nos colocamos los dorsales. Estábamos listos. Ya a trote cochinero, nunca mejor dicho, fuimos al lugar donde se iniciaba nuestro camino a la gloria. Cuando nuestro público nos vio aparecer de aquella manera, unos optaron por reírse y otros por mirarnos con cara de sorpresa. Aprovechamos el poco tiempo que quedaba para echarnos unas fotos, ahora que estábamos bien limpios, después nos fuimos a colocarnos en la linea de salida. Ahí el ambiente era de fiesta total, multitud de personas dando saltos, gritando, cantando. La espera había finalizado, a ritmo de "Eye of the tiger" dieron la salida, ya solo quedaban 11.250 metros para ser invencibles.
El comienzo fue algo lento, mientras bajamos por la carretera asfaltada, no podías marcar un buen ritmo...un momento... ¿ritmo? ¿qué es eso? se me había olvidado que estaba escribiendo acerca de la "eternal running", aquí daba igual como fueras, al menos personalmente, mi intención era disfrutar del momento y sabia que no era una carrera para mirar el crono. Pronto el recorrido se adentro en un pabellón cercano. Todos sabíamos los que nos esperaba. La piscina. Al llegar, la gente estaba agolpada esperando su turno para saltar y tener el primer contacto con el agua. Cuando llego nuestro momento no quedo otra que dar un paso al frente y dejarse caer. El agua, como era de esperar en febrero, esta muy fría y eso que por ahora, el recorrido que se hacia por la piscina era una pequeña curva por donde no cubría más allá de la cintura. Al salir del agua la sensación era de pesadez, las zapatillas encharcadas habían doblado o triplicado su peso natural y el disfraz era lo más parecido a una esponja.
Unos metros después del primer obstáculo, nos encontramos con el segundo. Una puerta cerrada que había que saltar, teniendo ésta no mas de 4 metros de anchura. Os podéis imaginar el tapón que se formo. Pacientemente fuimos esperando nuestro turno para comenzar a trepar. Un particpante disfrazado de guardia civil se abría paso de manera eficaz al grito de "dejen paso a la guardia civil". Cuando por fin pudimos rebasar aquella puerta, nos dimos cuenta de que estábamos en la cola de la carrera. Lo que nos provoco un poco de ansiedad.
El circuito se internaba ahora por vez primera en zona pedregosa, cada pocos metros había un desnivel que tenias que saltar para poder avanzar. No tardo en aparecer aquel autobús que al parecer había que pasar por abajo arrastrándose. Al llegar a él, vimos que por el lado derecho estaba algo más levantado, por lo que optamos por atraversarlo por ahí. Justo detrás del autobús apareció ante nosotros el primer camión cargado de paja, tendría cerca de cuatro metros de altura y había una red para facilitar la escalada. Era algo con lo que había que llevar especial cuidado ya que las personas se estaban agolpando y en cualquier momento podías sufrir un accidente. Personalmente era uno de los obstáculos que más respeto me daban. Al llegar a la red me agarre a ella y comencé a subir poco a poco asegurando bien los pies en los huecos que habían. Al llegar arriba y ponerme de pie me dio algo de vértigo, provocado también por el leve balanceo del montón de paja debido a los numerosos corredores que se agolpaban en él. El descenso lo hice con igual precaución hasta que conseguí llegar a suelo firme. En este punto fue cuando Fº Javier, salto un poco antes de tiempo con tan mala suerte de que su rodilla "tocada", se resintió. Algo que le acompañaría durante toda la carrera, haciéndola aún más dura.
Así fue como poco a poco fuimos pasando la zona de obstáculos. Arrastrándonos por barro bajo un cielo de alambre de espino, saltando contenedores con agua, sin ella, corriendo entre neumáticos, rebasando pozas con barro, subiendo a otro camión, esta vez sin paja y todo mientras nuestro público nos daba todo su apoyo. Pensábamos que lo duro había terminado, que no volveríamos a ver los obstáculos hasta el final y que ahora tocaba relajarse con unos 10 km de carrera por suaves senderos. No sabíamos lo que nos esperaba.
Lo que nos esperaba era ni más ni menos que un exigente recorrido de trail o carrera por montaña. Con tres o cuatro picos siendo alguno de ellos bastante notable en cuanto a pendiente, no así en cuanto a recorrido por suerte. El transcurso por la zona montañosa se hizo especialmente duro para FºJavier, que a consecuencia de su lesión estaba desgastándose más de la cuenta y ya en las primeras subidas empezó a resentirse. Era una verdadera pena que no pudiese disfrutar más de la carrera y es que algo así hace que le des vueltas al coco durante el trayecto y con razón.
Antonio Cano y José Luis, los "rambos" se habían adelantado desde el comienzo de la carrera, ambos querían disfrutar al máximo de la experiencia y así lo estaban haciendo. En cuanto a Isaac y Eloy poco a poco fueron adelantándose a FºJavier y a mi. Isaac se encontraba bastante motivado y en forma y Eloy con su entrenamiento de "cinco partidos en siete días" demostraba que estaba fuerte. En cuanto a nosotros, no teníamos ningún tipo de prisa e íbamos a nuestro ritmo. Había zonas muy buenas sin pendiente en las que iniciábamos una carrera marcando un ritmo suave, mientras que en las subidas no nos quedaba otra que andar. Había una montaña con una pendiente que te obligaba a utilizar las manos de vez en cuando para poder avanzar. Os podéis hacer una idea de la dureza de la carrera, ya que mientras estábamos inmersos en una exigente carrera de montaña, íbamos mojados y disfrazados de cerdos, ahí es nada. Suerte que hacia un día primaveral y no pasamos frío en ningún momento.
Los kilómetros iban dejando paso al cansancio que poco a poco se iba haciendo presente, aunque todavía era numerosas las bromas entre participantes. A nosotros nos amenazaron un par de veces con que nos comerían si no aparecía pronto el puesto de avituallamiento. Y la verdad es que se estaba haciendo esperar el único puesto que había. En mi opinión en una prueba de esta índole, con un circuito tan exigente y con el día de sol que hacía, un par de puestos de avituallamiento no hubiera estado de más. Cuando por fin apareció ante nosotros aquel oasis en medio de la nada, pudimos comprobar con tristeza como no quedaba agua, que era lo que mas demandaba nuestro cuerpo. Nos tuvimos que conformar con cocacola templada, porrones de vino (si, habéis leído bien), queso, gusanitos, nubes y poco más.
En el último tramo de la carrera por montaña, nos intentamos "pegar" a una chica que nos marco durante un buen rato el ritmo a seguir, a cambio la ayudamos en un par de ocasiones en las que la bajada era lo suficientemente pronunciada como para resbalar. En el último kilómetro nuestra particular "liebre" bajo de ritmo y le dijimos adiós. No quedaba mucho para llegar de nuevo a los obstáculos y el sonido de la megafonía llegaba cada vez más claro a nuestro oídos. A lo lejos se empezaba a divisar de nuevo el pabellón donde nos esperaba otra vez la piscina. Viendo esto, me percate de que un grupo de cuatro o cinco personas nos animaban desde lejos. Era nuestra gente, que tal vez hartos de esperar, habían decidido asomarse a la montaña para ver si veníamos de una vez. Cuando legamos a donde estaban nos dieron esos ánimos que tanta falta nos hacían, además de una botella de agua que agradecimos como si del mejor avituallamiento de mundo se tratase. Nos depedimos de ellos y pusimos rumbo a la parte final de los obstáculos.
Ya en pie frente a la piscina, por segunda vez, tocaba hacerse un largo de unos 50 metros. Cuando saltamos a aquella agua turbia, el peso del disfraz y las zapatillas provocaron que tocara el fondo de la piscina, y cuando empecé a nadar para salir a flote, me di cuenta de que apenas avanzaba hacia la superficie. Fueron unos segundos eternos. Al fin con la cabeza fuera del agua y con un frío de mil demonios, empezamos a nadar de cualquier forma para llegar al otro extremo. Allí nos esperaban el resto de nuestra expedición con gritos de ánimo y aplausos. Cuando por fin salimos de la piscina, saludamos a todos brevemente y emprendimos de nuevo la marcha hacia el último tramo.
En los últimos metros pasamos de nuevo por el autobús, camiones de paja, contenedores, alambres de espino, pozas...El cansancio era muy notable ya en esta parte de la carrera, y más que correr íbamos arrastrando. Cuando subimos al ultimo camión de paja y comencé a descender, note como se empezaban a subir los dos gemelos, ya que para enganchar los pies a la red había que hacer fuerza en la parte delantera de la zapatilla y provocaba el sobreesfuerzo del músculo. A consecuencia de esto, decidí bajar a pulso dejando los pies colgando. Mientras, Fº Javier estaba en lo alto del camión, siendo entrevistado por uno de los organizadores de la carrera. Apenas nos quedaba sobrepasar dos o tres tubos hinchables para alcanzar la gloria. Había una pobre chica que no podía saltar lo suficiente como para sobrepasar el obstáculo, así que entre los dos chatos murciarnos la ayudamos a avanzar.
La meta estaba ante nosotros, cogidos por los hombros cruzamos la linea que separaba lo humano de lo invencible y de esa manera finalizo la carrera. Una pena el pequeño contratiempo de Fº Javier, que le impidió disfrutar al 100% de la prueba. Por lo demás todos acabamos bastante contentos con la experiencia, que muy probablemente se vuelva a repetir algún día...Personalmente mi intención antes de la carrera era pasarlo bien, reírme, mancharme mucho, y sobretodo desconectar un poco de tanta competitividad, buscando siempre arañar un segundo del crono, por lo que el objetivo lo había cumplido sobradamente. Ahora tenia las pilas cargadas y la mente despejada para afrontar con garantías la Media Maratón de mi ciudad, Murcia.
Datos de carrera
Dorsal: 110
Distancia: 11.250m.
Tiempo carrera: 02:32:34 (13:34min./km)
Posición: 598/1055
Bolsa corredor: Camiseta técnica, bolsa-mochila, tomates, caldo de pescado, caramelos, toallitas limpia baños.
Clasificación general
Fotos personales
Videos personales /1/ /2/ /3/ /4/
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Óskar Correbirras
domingo, 19 de febrero de 2012
III San Valentín
No estaba muy fino últimamente en cuanto a entrenamientos, a pesar de seguir una buena tasa de salidas semanales no me encontraba tan rápido como unas semanas atrás, últimamente había cogido algo de peso debido un poco a la ansiedad, que en mi suele desembocar en comer lo "peor" que encuentro en el frigorífico. A nivel psíquico, me encontraba un poco desmotivado ya que me estaba empezando a rondar por la cabeza la idea de que me estaba estancando.
El domingo 19 no me sentía la persona más animada del mundo cuando me dirigía hacia San Javier, bien temprano y en solitario. Esta vez no deje que Ana me acompañara, ya que estaba algo cansada y sería lo mejor para ella. Yo también me encontraba cansado y con algo de sueño. Tenia la impresión de que esta carrera tenia todas las papeletas para ser un fiasco. Seguramente saldría a un ritmo alto, como en anteriores carreras, pero al estar un poco peor en estos momentos, me derrumbaría en el último tercio de la carrera. Esos eran mis pensamientos.
Cuando llegue a San Javier, vi que el decathlon que estaba cerca de la salida estaba abierto, por lo que aproveche para hacer unas compras y apartar un poco mi mente de tanto pesimismo.Ya había estirado y llevado lo poco que compre al coche, por lo que empecé con el ritual de preparación para la inminente salida. Fuera el chándal, manga corta, el pulsómetro, la banda del pecho, la gorra, el dorsal....¿el dorsal? ¡no me habían dado el dorsal!. Me habían dado la bolsa del corredor, los imperdibles, pero ni rastro del dorsal. El corazón se me acelero un poco ya que restaban unos pocos minutos para el comienzo y me faltaba mi número en el pecho. Corriendo me apresure al lugar donde se retiraban los dorsales. Ya no había ningún corredor en aquella zona. Pude distinguir a la chica que me dio todas las cosas y le comente sobre mi problema. Se puso a buscarlo y me dijo que no estaba allí, suerte que una compañera estaba viendo una lista y se dio cuenta de que el número que le había dicho yo, no era el correcto. El 449 si estaba disponible y era el mio.
Pasados los nervios por el pequeño contratiempo, me coloque en la linea de salida. En esta ocasión y por primera vez desde que corro, me situé en una posición algo adelantada. Fue algo que llevaba pensado desde que corrí en Sax y si habéis leído la crónica sabréis el porque. Allí esperando los últimos instantes antes de que empezaran los 10km, me encontré a José Enrique, estuvimos charlando brevemente sobre el bonito día primaveral que hacía, el circuito de la carrera con dos rectas muy largas, la de ida y la de vuelta. La primera de ellas con algo de bajada y lógicamente la vuelta con un punto de pendiente. Un buen recorrido para hacer tiempo, según me contó.
Al fin comenzó la prueba y lo primero que pensé fue en lo diferente que era esta carrera de todas las anteriores. Siempre he buscado huecos para adelantar, ahora veía como me pasaban varios corredores y muy pocos eran los que yo adelantaba. El ritmo que llevaba era muy alto, no había nadie que me frenara, las calles eran muy anchas y me estaba dejando llevar por los corredores fuertes. Mire el pulsómetro por curiosidad y marcaba un 4:00min/km que me hizo recapacitar y frenar un poco. Aún quedaba mucha carrera por delante.
Tras callejear un poco y pasar unas cuantas curvas, apareció la recta kilométrica, cálculo que estaría cerca de los tres kilómetros. Se agradecía bastante la pequeña bajada que nos acompañaría hasta el paseo marítimo. A mitad de la recta me percate de que hacia ya algunos minutos que estaba corriendo al lado de un mismo corredor. Decidí que lo mejor que podía hacer era pegarme como una lapa, ya que no estaba teniendo un ritmo definido y sabia que tarde o temprano iba a sufrir un bajón importante. Tomada la decisión, no me quedaba otra que seguir a aquella "liebre" improvisada y no perderla de vista. Pero no sería una tarea fácil ya que aquel hombre, que rondaba los 40 años, estaba en plena forma y un punto mejor que yo.
No tardamos demasiado en llegar al paseo marítimo, allí la carrera ciculaba dejando el mar a la izquierda durante casi un kilómetro para acabar volviendo sobre nuestros pasos. Era un prodigio correr con el día tan bueno que estaba haciendo y tener como espectador el mar menor. Cuando llegamos de nuevo a la famosa recta, ya de vuelta, aquel corredor que tanto me estaba ayudando y yo, comenzamos a hablar. La conversación fue algo surrealista ya que incluso nos presentamos. Nos dimos ánimos y acordamos que si alguno de los dos se veía con fuerzas, que no dudara en apretar aunque el otro quedase atrás. Yo tenia claro que no podía dar más de mi. Pero estaba seguro de que José Francisco tenia un as bajo la manga.
Así fue como en la última parte de la carrera, lo que habría sido un suplicio para mi, que hubiera terminado por una considerable bajada de ritmo, se convirtió en un carrusel de adelantamientos. José Francisco era perro viejo en esto de las carreras, y estaba fijando un ritmo muy duro coincidiendo con la parte más dura del circuito. A mi me estaba costando sudor y lágrimas el seguirlo, la ligera pendiente no ayudaba mucho, pero no estaba dispuesto a perderlo. Me estaba saliendo una gran carrera y mi motivación era máxima. En el último kilómetro sucedió lo que me temía, José Francisco puso su última marcha, acelerando un poco más, no me quedo otra que apretar los dientes e imitarlo, pero el corazón empezaba a bailar a ritmo de heavy metal. No faltaba mucho, tenia que aguantar. Entramos al pabellón donde finalizaba la carrera y poco a poco me había ido quedando unos metros por detrás de José, éste giro la cabeza y me dio ánimos, que me sirvieron para terminar de morir.
En la última recta, seguía manteniendo mi posición con José Francisco delante y yo detrás, habíamos adelantado a muchos corredores en los últimos metros. No me veía con fuerzas de esprintar, o eso pensaba, pero cuando escuche unas zancadas justo detrás de mi, no pude quedarme quieto y saque fuerzas de donde no quedaban, no quería ser víctima de un esprint de otro corredor. Finalmente llegue a meta manteniendo mi posición. Una vez recuperado el aliento, José Francisco y yo nos dimos la enhorabuena por la buena carrera que habíamos realizado y la mutua ayuda que nos habíamos prestado. Nos intercambiamos los datos personales para mantener el contacto en futuras carreras y partimos en direcciones opuestas.
El resultado de la carrera tal y como había imaginado había sido impecable. Mejor marca personal en 10km, una posición más que digna, y la satisfacción de saber que había llegado al limite por ahora. Es curioso como a veces cuando menos te lo esperas, las cosas te salen bien, y lo que en un principio pensaba que iba a ser una dura penitencia por San Javier, se convirtió en una carrera para enmarcar.
Datos de carrera
Dorsal: 449
Distancia: 10.000m.
Tiempo carrera: 00:43:12 (04:19min./km)
Posición: 121/705 (25 categoría/133)
Bolsa corredor: Camiseta técnica, guantes, gorro, bufanda, bolígrafo.
Clasificación general
Fotos personales
El domingo 19 no me sentía la persona más animada del mundo cuando me dirigía hacia San Javier, bien temprano y en solitario. Esta vez no deje que Ana me acompañara, ya que estaba algo cansada y sería lo mejor para ella. Yo también me encontraba cansado y con algo de sueño. Tenia la impresión de que esta carrera tenia todas las papeletas para ser un fiasco. Seguramente saldría a un ritmo alto, como en anteriores carreras, pero al estar un poco peor en estos momentos, me derrumbaría en el último tercio de la carrera. Esos eran mis pensamientos.
Cuando llegue a San Javier, vi que el decathlon que estaba cerca de la salida estaba abierto, por lo que aproveche para hacer unas compras y apartar un poco mi mente de tanto pesimismo.Ya había estirado y llevado lo poco que compre al coche, por lo que empecé con el ritual de preparación para la inminente salida. Fuera el chándal, manga corta, el pulsómetro, la banda del pecho, la gorra, el dorsal....¿el dorsal? ¡no me habían dado el dorsal!. Me habían dado la bolsa del corredor, los imperdibles, pero ni rastro del dorsal. El corazón se me acelero un poco ya que restaban unos pocos minutos para el comienzo y me faltaba mi número en el pecho. Corriendo me apresure al lugar donde se retiraban los dorsales. Ya no había ningún corredor en aquella zona. Pude distinguir a la chica que me dio todas las cosas y le comente sobre mi problema. Se puso a buscarlo y me dijo que no estaba allí, suerte que una compañera estaba viendo una lista y se dio cuenta de que el número que le había dicho yo, no era el correcto. El 449 si estaba disponible y era el mio.
Pasados los nervios por el pequeño contratiempo, me coloque en la linea de salida. En esta ocasión y por primera vez desde que corro, me situé en una posición algo adelantada. Fue algo que llevaba pensado desde que corrí en Sax y si habéis leído la crónica sabréis el porque. Allí esperando los últimos instantes antes de que empezaran los 10km, me encontré a José Enrique, estuvimos charlando brevemente sobre el bonito día primaveral que hacía, el circuito de la carrera con dos rectas muy largas, la de ida y la de vuelta. La primera de ellas con algo de bajada y lógicamente la vuelta con un punto de pendiente. Un buen recorrido para hacer tiempo, según me contó.
Al fin comenzó la prueba y lo primero que pensé fue en lo diferente que era esta carrera de todas las anteriores. Siempre he buscado huecos para adelantar, ahora veía como me pasaban varios corredores y muy pocos eran los que yo adelantaba. El ritmo que llevaba era muy alto, no había nadie que me frenara, las calles eran muy anchas y me estaba dejando llevar por los corredores fuertes. Mire el pulsómetro por curiosidad y marcaba un 4:00min/km que me hizo recapacitar y frenar un poco. Aún quedaba mucha carrera por delante.
Tras callejear un poco y pasar unas cuantas curvas, apareció la recta kilométrica, cálculo que estaría cerca de los tres kilómetros. Se agradecía bastante la pequeña bajada que nos acompañaría hasta el paseo marítimo. A mitad de la recta me percate de que hacia ya algunos minutos que estaba corriendo al lado de un mismo corredor. Decidí que lo mejor que podía hacer era pegarme como una lapa, ya que no estaba teniendo un ritmo definido y sabia que tarde o temprano iba a sufrir un bajón importante. Tomada la decisión, no me quedaba otra que seguir a aquella "liebre" improvisada y no perderla de vista. Pero no sería una tarea fácil ya que aquel hombre, que rondaba los 40 años, estaba en plena forma y un punto mejor que yo.
No tardamos demasiado en llegar al paseo marítimo, allí la carrera ciculaba dejando el mar a la izquierda durante casi un kilómetro para acabar volviendo sobre nuestros pasos. Era un prodigio correr con el día tan bueno que estaba haciendo y tener como espectador el mar menor. Cuando llegamos de nuevo a la famosa recta, ya de vuelta, aquel corredor que tanto me estaba ayudando y yo, comenzamos a hablar. La conversación fue algo surrealista ya que incluso nos presentamos. Nos dimos ánimos y acordamos que si alguno de los dos se veía con fuerzas, que no dudara en apretar aunque el otro quedase atrás. Yo tenia claro que no podía dar más de mi. Pero estaba seguro de que José Francisco tenia un as bajo la manga.
Así fue como en la última parte de la carrera, lo que habría sido un suplicio para mi, que hubiera terminado por una considerable bajada de ritmo, se convirtió en un carrusel de adelantamientos. José Francisco era perro viejo en esto de las carreras, y estaba fijando un ritmo muy duro coincidiendo con la parte más dura del circuito. A mi me estaba costando sudor y lágrimas el seguirlo, la ligera pendiente no ayudaba mucho, pero no estaba dispuesto a perderlo. Me estaba saliendo una gran carrera y mi motivación era máxima. En el último kilómetro sucedió lo que me temía, José Francisco puso su última marcha, acelerando un poco más, no me quedo otra que apretar los dientes e imitarlo, pero el corazón empezaba a bailar a ritmo de heavy metal. No faltaba mucho, tenia que aguantar. Entramos al pabellón donde finalizaba la carrera y poco a poco me había ido quedando unos metros por detrás de José, éste giro la cabeza y me dio ánimos, que me sirvieron para terminar de morir.
En la última recta, seguía manteniendo mi posición con José Francisco delante y yo detrás, habíamos adelantado a muchos corredores en los últimos metros. No me veía con fuerzas de esprintar, o eso pensaba, pero cuando escuche unas zancadas justo detrás de mi, no pude quedarme quieto y saque fuerzas de donde no quedaban, no quería ser víctima de un esprint de otro corredor. Finalmente llegue a meta manteniendo mi posición. Una vez recuperado el aliento, José Francisco y yo nos dimos la enhorabuena por la buena carrera que habíamos realizado y la mutua ayuda que nos habíamos prestado. Nos intercambiamos los datos personales para mantener el contacto en futuras carreras y partimos en direcciones opuestas.
El resultado de la carrera tal y como había imaginado había sido impecable. Mejor marca personal en 10km, una posición más que digna, y la satisfacción de saber que había llegado al limite por ahora. Es curioso como a veces cuando menos te lo esperas, las cosas te salen bien, y lo que en un principio pensaba que iba a ser una dura penitencia por San Javier, se convirtió en una carrera para enmarcar.
Datos de carrera
Dorsal: 449
Distancia: 10.000m.
Tiempo carrera: 00:43:12 (04:19min./km)
Posición: 121/705 (25 categoría/133)
Bolsa corredor: Camiseta técnica, guantes, gorro, bufanda, bolígrafo.
Clasificación general
Fotos personales
sábado, 28 de enero de 2012
III Cross Nocturno Giménez Ganga
Había leído muy buenas críticas de esta carrera, en las que se comentaba que era una carrera única por el hecho de ser gratuita y tener una gran organización detrás, por lo que cuando se me puso a tiro, no dude ni un momento en que participaría en ella. Eran ocho kilómetros, en un circuito muy exigente, con unas subidas dignas de mención, ya que la pendiente era muy pronunciada. Por otra parte, tenía ese toque de especial, ya que en pleno mes de enero una carrera nocturna, es algo no demasiado frecuente.
En esta ocasión mi participación era en solitario, aunque una vez mas he de dar las gracias a Ana, que siempre se porta y muy pocas veces me deja sólo. Ambos nos dirigimos al municipio de Sax, en Alicante, un lugar que quedaba mucho más alejado de lo que pensaba en un principio, y a consecuencia de ello, el viaje se hizo algo pesado. Suerte que salimos con bastante tiempo por delante, y fuimos sin ningún tipo de prisa.
Cuando llegamos a Sax, lo primero que notabas era, como no, la temperatura, hacia un frío de esos traicioneros que aunque lleves abrigo se cuela y hace que te encojas de hombros. El ambiente era bastante bueno, los más de mil corredores inscritos se hacían notar y la calle central estaba repleta de familiares, amigos o simplemente sajeños que esperaban un año más la carrera de su pueblo. Mientras tanto, yo esperaba en la cola que se había formado para retirar los dorsales. Allí me encontré con Samuel, un antiguo compañero de clase al que hacia años que no veía. Intercambiamos unas cuantas frases y nos deseamos suerte en la carrera. Justo depués de despedirnos, pude reconocer entre la multitud al gran José Moratinos, por lo que no me importo abandonar la cola e ir a saludarlo. Estuvimos charlando unos breves minutos, en los que escuche sabios consejos acerca de esta carrera que me vendrían muy bien más adelante. Le pregunté por como llevaba su nuevo libro y nos hicimos la fotografía de rigor, aunque algo movida.
Cuando recogí el dorsal, fui trotando a buen ritmo hacia donde se había quedado Ana esperando. Mientras trotaba no podía dejar de experimentar las sensaciones que me transmitían las nuevas zapatillas que había adquirido. Las saucony triumph 9, unas zapatillas algo más ligeras que mis anteriores asics nimbus, pero que mantenían una muy buena amortiguación. En un principio había pensado en comprar unas más ligeras y menos blandas, con el fin de que fuesen más rápidas, pero finalmente pensé que tengo mucho tiempo por delante y que puedo ir paso a paso también en lo referente a calzado. En los días anteriores los resultados habían sido convincentes como para saber que el pie se iba a adaptar perfectamente a sus nuevas amigas.
La salida de la carrera no estaba en el mismo lugar que la meta, donde se iba a quedar Ana, por lo que me despedí de ella, y me fui corriendo suavemente hacia el lugar de inicio. Llegué algo ajustado de tiempo y la gente estaba ya bastante agolpada, por lo que decidí que no me apetecía empezar a "colarme" para situarme en una posición acorde con mis pretensiones, en lugar de eso, me situé en la parte trasera de la muchedumbre. Una decisión que marcaría el resultado final de la carrera de manera drástica. Es lo que tiene el no conocer un circuito, que nunca sabes lo que te vas a encontrar.
No tardo en arrancar la carrera y todos salieron disparados por la calle mayor, yo marque un ritmo normal, ya que no podía hacer otra cosa, debido a los numerosos corredores que entorpecían mi paso. Pronto llegue al lugar donde estaba situada Ana, y la salude fugazmente, ella aprovecho y me saco una instantánea para el recuerdo. Estaba esperando el momento de que la carrera se abriera un poco llegado a un punto, algo que siempre ocurre en la gran mayoría de las pruebas en las que participo, pero esta vez iba a ser diferente. En lugar de ello, lo que sucedió fue todo lo contrario. Nos internamos por unas callejuelas francamente estrechas, en las que apenas entraba un coche, además había una serie de curvas zigzagueantes y por añadido comenzaban las cuestas vertiginosas, la suma de todos estos factores solo tenia un resultado. Tapones, tapones que me obligaron incluso a parar de correr y andar durante algunos segundos. Ahora es cuando estaba lamentando mi posicionamiento a la hora de la salida.
En ciertos momentos había que llevar mucha precaución, ya que las callejuelas carecían de iluminación suficiente y no se podían ver bien algunos portales de las viviendas que sobresalían de la acera e incluso algunos pilones bastante peligrosos, pero por lo demás, la originalidad de la carrera la hacia bastante bonita. Me recordaba a aquella "noche del fuego" en Alquerías, eso si, con una temperatura muy dispar. Eran numerosas las casas bajas en las que toda la familia que en ellas vivían, estaban en el portal disfrutando de la carrera y dando ánimos. Desde la abuela, hasta los nietos más jóvenes. Gente del pueblo de toda la vida, que observaban como esta carrera circulaba por tercer año alrededor de su querido municipio.
El recorrido era de dos vueltas, aunque la última era algo más corta, ya que no cruzaba toda la calle mayor y atajaba para volver a internarse en aquellas cuestas tan agotadoras. En ellas era donde realmente se notaba que estaba "encasillado" en un grupo de corredores menos en forma que yo, ya que cuando llegaban estas subidas adelantaba de manera mucho más rápida. Aún así los tapones, aún en la última vuelta, eran evidentes en algunas curvas estrechas.
Cuando la carrera llegaba a su recta final me solté todo lo que pude, ya que las calles centrales eran lo suficientemente anchas para marcar cada uno su ritmo, aquí mire el pulsómetro de reojo y vi que marcaba muy cerca de 4:00min/km, algo que me motivo mucho. Para ir a ese ritmo no me encontraba mal del todo. En la última recta hacia meta, comencé a tirar un poco más echando el resto, y en los metros finales saque un esprint bastante bueno, en donde pude arañar una posición en el último instante. La carrera había terminado. Marque un tiempo de 00:36:05 con un media de 4:38min/km. Nada mal, teniendo en cuenta la exigencia del recorrido y sobretodo los atascos que hacian aminorar el ritmo en algunas partes del circuito.
Datos de carrera
Dorsal: 0681
Distancia: 8000m.
Tiempo carrera: 00:36:05 (04:38min./km)
Posición: 400/1100 (246 categoría/560)
Bolsa corredor: Bidón de aluminio, calendario, bolígrafo, dulces, barritas.
Clasificación general
Fotos personales
En esta ocasión mi participación era en solitario, aunque una vez mas he de dar las gracias a Ana, que siempre se porta y muy pocas veces me deja sólo. Ambos nos dirigimos al municipio de Sax, en Alicante, un lugar que quedaba mucho más alejado de lo que pensaba en un principio, y a consecuencia de ello, el viaje se hizo algo pesado. Suerte que salimos con bastante tiempo por delante, y fuimos sin ningún tipo de prisa.
Cuando llegamos a Sax, lo primero que notabas era, como no, la temperatura, hacia un frío de esos traicioneros que aunque lleves abrigo se cuela y hace que te encojas de hombros. El ambiente era bastante bueno, los más de mil corredores inscritos se hacían notar y la calle central estaba repleta de familiares, amigos o simplemente sajeños que esperaban un año más la carrera de su pueblo. Mientras tanto, yo esperaba en la cola que se había formado para retirar los dorsales. Allí me encontré con Samuel, un antiguo compañero de clase al que hacia años que no veía. Intercambiamos unas cuantas frases y nos deseamos suerte en la carrera. Justo depués de despedirnos, pude reconocer entre la multitud al gran José Moratinos, por lo que no me importo abandonar la cola e ir a saludarlo. Estuvimos charlando unos breves minutos, en los que escuche sabios consejos acerca de esta carrera que me vendrían muy bien más adelante. Le pregunté por como llevaba su nuevo libro y nos hicimos la fotografía de rigor, aunque algo movida.
Cuando recogí el dorsal, fui trotando a buen ritmo hacia donde se había quedado Ana esperando. Mientras trotaba no podía dejar de experimentar las sensaciones que me transmitían las nuevas zapatillas que había adquirido. Las saucony triumph 9, unas zapatillas algo más ligeras que mis anteriores asics nimbus, pero que mantenían una muy buena amortiguación. En un principio había pensado en comprar unas más ligeras y menos blandas, con el fin de que fuesen más rápidas, pero finalmente pensé que tengo mucho tiempo por delante y que puedo ir paso a paso también en lo referente a calzado. En los días anteriores los resultados habían sido convincentes como para saber que el pie se iba a adaptar perfectamente a sus nuevas amigas.
La salida de la carrera no estaba en el mismo lugar que la meta, donde se iba a quedar Ana, por lo que me despedí de ella, y me fui corriendo suavemente hacia el lugar de inicio. Llegué algo ajustado de tiempo y la gente estaba ya bastante agolpada, por lo que decidí que no me apetecía empezar a "colarme" para situarme en una posición acorde con mis pretensiones, en lugar de eso, me situé en la parte trasera de la muchedumbre. Una decisión que marcaría el resultado final de la carrera de manera drástica. Es lo que tiene el no conocer un circuito, que nunca sabes lo que te vas a encontrar.
No tardo en arrancar la carrera y todos salieron disparados por la calle mayor, yo marque un ritmo normal, ya que no podía hacer otra cosa, debido a los numerosos corredores que entorpecían mi paso. Pronto llegue al lugar donde estaba situada Ana, y la salude fugazmente, ella aprovecho y me saco una instantánea para el recuerdo. Estaba esperando el momento de que la carrera se abriera un poco llegado a un punto, algo que siempre ocurre en la gran mayoría de las pruebas en las que participo, pero esta vez iba a ser diferente. En lugar de ello, lo que sucedió fue todo lo contrario. Nos internamos por unas callejuelas francamente estrechas, en las que apenas entraba un coche, además había una serie de curvas zigzagueantes y por añadido comenzaban las cuestas vertiginosas, la suma de todos estos factores solo tenia un resultado. Tapones, tapones que me obligaron incluso a parar de correr y andar durante algunos segundos. Ahora es cuando estaba lamentando mi posicionamiento a la hora de la salida.
En ciertos momentos había que llevar mucha precaución, ya que las callejuelas carecían de iluminación suficiente y no se podían ver bien algunos portales de las viviendas que sobresalían de la acera e incluso algunos pilones bastante peligrosos, pero por lo demás, la originalidad de la carrera la hacia bastante bonita. Me recordaba a aquella "noche del fuego" en Alquerías, eso si, con una temperatura muy dispar. Eran numerosas las casas bajas en las que toda la familia que en ellas vivían, estaban en el portal disfrutando de la carrera y dando ánimos. Desde la abuela, hasta los nietos más jóvenes. Gente del pueblo de toda la vida, que observaban como esta carrera circulaba por tercer año alrededor de su querido municipio.
El recorrido era de dos vueltas, aunque la última era algo más corta, ya que no cruzaba toda la calle mayor y atajaba para volver a internarse en aquellas cuestas tan agotadoras. En ellas era donde realmente se notaba que estaba "encasillado" en un grupo de corredores menos en forma que yo, ya que cuando llegaban estas subidas adelantaba de manera mucho más rápida. Aún así los tapones, aún en la última vuelta, eran evidentes en algunas curvas estrechas.
Cuando la carrera llegaba a su recta final me solté todo lo que pude, ya que las calles centrales eran lo suficientemente anchas para marcar cada uno su ritmo, aquí mire el pulsómetro de reojo y vi que marcaba muy cerca de 4:00min/km, algo que me motivo mucho. Para ir a ese ritmo no me encontraba mal del todo. En la última recta hacia meta, comencé a tirar un poco más echando el resto, y en los metros finales saque un esprint bastante bueno, en donde pude arañar una posición en el último instante. La carrera había terminado. Marque un tiempo de 00:36:05 con un media de 4:38min/km. Nada mal, teniendo en cuenta la exigencia del recorrido y sobretodo los atascos que hacian aminorar el ritmo en algunas partes del circuito.
Datos de carrera
Dorsal: 0681
Distancia: 8000m.
Tiempo carrera: 00:36:05 (04:38min./km)
Posición: 400/1100 (246 categoría/560)
Bolsa corredor: Bidón de aluminio, calendario, bolígrafo, dulces, barritas.
Clasificación general
Fotos personales
domingo, 22 de enero de 2012
XXIII Media Maratón Internacional Villla de Santa Pola
Una vez alguien me dijo que todo aquel que le guste correr,
debería participar alguna vez en su vida en una media maratón. Que
era una pena aquellos corredores que se quedaban en 10 km, o alguno
más, sin mirar más allá porque eso ya sería demasiado. Y la
verdad, que después de haber participado en esta carrera, puedo
decir que estaba en lo cierto.
Cuando pensamos mi compañero Antonio y yo en que media maratón haríamos nuestro debut, ambos coincidimos en que la de Santa Pola era ideal. Una carrera muy especial por ser multitudinaria como pocas, con un ambiente en donde miles de personas animan por todos y cada uno de los tramos por donde discurre, llevando al corredor en volandas. Aquí el tiempo no era demasiado importante, tampoco era la carrera más adecuada para ello debido a la lenta salida que supone un evento con casi 10000 atletas. Pero sabíamos que la elección era acertada, habíamos oído mucho acerca de esta media, y ahora nos tocaba vivirla en primera persona.
El mes previo a la prueba me lo tome muy en serio, haciendo cuatro e
incluso cinco salidas semanales, alternando rodajes suaves con tiradas de
hasta 20km y series de 1500mt. Un cóctel que me hizo llegar al día
de la carrera con la suficiente confianza de saber que "había
estudiado para el examen" y que solo quedaba disfrutar de la
experiencia.
Como no podía ser de otra manera en un día tan especial, contaba con mi compañero de batallas Antonio Vidal y con mi novia Ana Belén. Salimos de Murcia bastante temprano y llegamos con suficiente antelación como para recoger dorsales y tomarnos un buen desayuno en una cafetería cercana a la salida. Acompañamos a Ana a las gradas donde estaba situada la meta. Desde allí tendría una perspectiva muy buena para disfrutar de la carrera y grabar nuestra estrada.
Mientras paseábamos a modo de calentamiento pudimos comprobar que el frío que hacia cuando llegamos, estaba dejando paso poco a poco a una temperatura mucho más agradable, en la que correr de corto o de largo, solo dependía de la preferencia de cada uno. Estábamos alucinados de ver el ambiente que había por todos lados, miles de corredores calentando, avionetas sobrevolando el recorrido, un gran despliegue tanto sanitario como policial, el publico que empezaba a agolparse para ver la salida...viendo todo esto, te hacia recapacitar en tantas y tantas personas que sienten pasión por este gran deporte.
Apenas habíamos calentado cuando nos dimos cuenta de que era hora de irnos a la zona de salida, ésta estaba señalizada en cajones dependiendo del tiempo que tuvieras pensado hacer, nosotros nos pusimos en el último cajón ya que cuando nos apuntamos eran los únicos que estaban libres. Nos colocamos en una zona en la que estábamos muy cerca de Ana, que aprovecho para sacarnos unas cuantas fotos. Si levantabas la cabeza por encima del resto, la cola de la carrera no se llevaba a ver, y la cabeza tampoco, era como estar en una marea humana que pronto empezaría a moverse.
Con la música de carros de fuego y tras unas cuantas tracas, haciendo honor a la comunidad en la que nos encontrábamos, comenzó mi primera media maratón. Podía observarse como arrancaban a correr las personas mas adelantadas y poco a poco , como si de fichas de domino se tratase, iban empezando a trotar los de atrás. Así hasta que llego a nosotros, y empezamos simplemente a andar.
Transcurridos los primeros cien o doscientos metros ya empezamos con un trote muy suave, que nos vendría genial ya que como he dicho anteriormente, no nos había dado tiempo a calentar. Poco a poco fuimos aumentando el ritmo, aunque era imposible en ocasiones y no quedaba otra que resignarse a ir mucho mas lento de lo que uno quería. Esto fue algo que nos beneficio enormemente, de esta manera fuimos "entrando" poco a poco en la carrera, hasta que nos acomodamos a un ritmo de unos excelentes 4:45min/km.
En el kilómetro diez, tal y como habíamos acordado, me separe de Antonio y comencé a apretar, fijando un ritmo de 4:20min/km e incluso en ocasiones algo inferior. Los 11km restantes fueron un festival de adelantamientos en el que disfrute muchísimo, no por el simple hecho de adelantar, sino por ver lo bien que me estaba respondiendo el cuerpo. Me sentía francamente bien y estaba pasándolo en grande. El entrenamiento había dado sus frutos y estaba saboreando cada uno de los kilómetros por los que iba pasando, aunque he de reconocer que los dos últimos se hicieron muy duros, ya que decidí echar el resto. Pude ver de reojo que el pulsómetro jugueteaba cerca del 4:00 min/km, y eso era demasiado para mi. Pero de eso se trata, no nos engañemos, sé que es muy poco probable que alguna vez gane alguna carrera, o que me lleve un trofeo, salvo el que dan por participar, por lo que ¿que nos queda? pues eso, competir con el mayor de los rivales: nosotros mismos. Siempre hay que intentar superarnos a nosotros mismos, aunque sea por la mínima, y eso fue lo que hice en el último tramo.
Llegando a meta tan sólo me quedo hacer un tímido sprint y saludar a Ana mientras le hacia una dedicatoria muy especial referente a nuestra cercana boda. Al cruzar la linea de meta me sentía muy emocionado por lo bien que había terminado aunque sentía una molestia en el gemelo izquierdo, consecuencia del último apretón.
Tras terminar la carrera, me apresure a recoger la fabulosa bolsa del corredor, y me dirigí hacia donde se encontraba Ana. Una vez allí y mientras comenzábamos a hablar sobre como me había ido, apareció de manera heroica Antonio Vidal, allí iba tan campante, terminando su primera media y con un tiempo que ya quisieran muchos que seguro iban más preparados que él.
Algo más relajados emprendimos la vuelta hacia el parking en donde habíamos dejado el coche. Salir del aparcamiento habilitado supuso una hora de atascos que hicieron perder la paciencia a más de uno. Ya por la tarde aproveche para sacar una foto a mis queridas Asics Nimbus, que tan bien se portaron durante casi un año y tocaba despedirse de ellas, eso si, a lo grande.
Bueno, y así fue como sucedió todo. Estoy seguro que me quedan muchísimas carreras en las que participar, pero esta nunca la podre olvidar. Mi primera media maratón. Inolvidable.
Datos de carrera
Dorsal: 6575
Distancia: 21097m.
Tiempo carrera: 01:41:35 (04:49min./km)
Posición: 2435/7495 (844 categoría/2104)
Bolsa corredor: Camiseta técnica, mochila, toalla, trofeo conmemorativo, salero...
Clasificación general
Cuando pensamos mi compañero Antonio y yo en que media maratón haríamos nuestro debut, ambos coincidimos en que la de Santa Pola era ideal. Una carrera muy especial por ser multitudinaria como pocas, con un ambiente en donde miles de personas animan por todos y cada uno de los tramos por donde discurre, llevando al corredor en volandas. Aquí el tiempo no era demasiado importante, tampoco era la carrera más adecuada para ello debido a la lenta salida que supone un evento con casi 10000 atletas. Pero sabíamos que la elección era acertada, habíamos oído mucho acerca de esta media, y ahora nos tocaba vivirla en primera persona.
Como no podía ser de otra manera en un día tan especial, contaba con mi compañero de batallas Antonio Vidal y con mi novia Ana Belén. Salimos de Murcia bastante temprano y llegamos con suficiente antelación como para recoger dorsales y tomarnos un buen desayuno en una cafetería cercana a la salida. Acompañamos a Ana a las gradas donde estaba situada la meta. Desde allí tendría una perspectiva muy buena para disfrutar de la carrera y grabar nuestra estrada.
Mientras paseábamos a modo de calentamiento pudimos comprobar que el frío que hacia cuando llegamos, estaba dejando paso poco a poco a una temperatura mucho más agradable, en la que correr de corto o de largo, solo dependía de la preferencia de cada uno. Estábamos alucinados de ver el ambiente que había por todos lados, miles de corredores calentando, avionetas sobrevolando el recorrido, un gran despliegue tanto sanitario como policial, el publico que empezaba a agolparse para ver la salida...viendo todo esto, te hacia recapacitar en tantas y tantas personas que sienten pasión por este gran deporte.
Apenas habíamos calentado cuando nos dimos cuenta de que era hora de irnos a la zona de salida, ésta estaba señalizada en cajones dependiendo del tiempo que tuvieras pensado hacer, nosotros nos pusimos en el último cajón ya que cuando nos apuntamos eran los únicos que estaban libres. Nos colocamos en una zona en la que estábamos muy cerca de Ana, que aprovecho para sacarnos unas cuantas fotos. Si levantabas la cabeza por encima del resto, la cola de la carrera no se llevaba a ver, y la cabeza tampoco, era como estar en una marea humana que pronto empezaría a moverse.
Con la música de carros de fuego y tras unas cuantas tracas, haciendo honor a la comunidad en la que nos encontrábamos, comenzó mi primera media maratón. Podía observarse como arrancaban a correr las personas mas adelantadas y poco a poco , como si de fichas de domino se tratase, iban empezando a trotar los de atrás. Así hasta que llego a nosotros, y empezamos simplemente a andar.
Transcurridos los primeros cien o doscientos metros ya empezamos con un trote muy suave, que nos vendría genial ya que como he dicho anteriormente, no nos había dado tiempo a calentar. Poco a poco fuimos aumentando el ritmo, aunque era imposible en ocasiones y no quedaba otra que resignarse a ir mucho mas lento de lo que uno quería. Esto fue algo que nos beneficio enormemente, de esta manera fuimos "entrando" poco a poco en la carrera, hasta que nos acomodamos a un ritmo de unos excelentes 4:45min/km.
En el kilómetro diez, tal y como habíamos acordado, me separe de Antonio y comencé a apretar, fijando un ritmo de 4:20min/km e incluso en ocasiones algo inferior. Los 11km restantes fueron un festival de adelantamientos en el que disfrute muchísimo, no por el simple hecho de adelantar, sino por ver lo bien que me estaba respondiendo el cuerpo. Me sentía francamente bien y estaba pasándolo en grande. El entrenamiento había dado sus frutos y estaba saboreando cada uno de los kilómetros por los que iba pasando, aunque he de reconocer que los dos últimos se hicieron muy duros, ya que decidí echar el resto. Pude ver de reojo que el pulsómetro jugueteaba cerca del 4:00 min/km, y eso era demasiado para mi. Pero de eso se trata, no nos engañemos, sé que es muy poco probable que alguna vez gane alguna carrera, o que me lleve un trofeo, salvo el que dan por participar, por lo que ¿que nos queda? pues eso, competir con el mayor de los rivales: nosotros mismos. Siempre hay que intentar superarnos a nosotros mismos, aunque sea por la mínima, y eso fue lo que hice en el último tramo.
Llegando a meta tan sólo me quedo hacer un tímido sprint y saludar a Ana mientras le hacia una dedicatoria muy especial referente a nuestra cercana boda. Al cruzar la linea de meta me sentía muy emocionado por lo bien que había terminado aunque sentía una molestia en el gemelo izquierdo, consecuencia del último apretón.
Tras terminar la carrera, me apresure a recoger la fabulosa bolsa del corredor, y me dirigí hacia donde se encontraba Ana. Una vez allí y mientras comenzábamos a hablar sobre como me había ido, apareció de manera heroica Antonio Vidal, allí iba tan campante, terminando su primera media y con un tiempo que ya quisieran muchos que seguro iban más preparados que él.
Algo más relajados emprendimos la vuelta hacia el parking en donde habíamos dejado el coche. Salir del aparcamiento habilitado supuso una hora de atascos que hicieron perder la paciencia a más de uno. Ya por la tarde aproveche para sacar una foto a mis queridas Asics Nimbus, que tan bien se portaron durante casi un año y tocaba despedirse de ellas, eso si, a lo grande.
Bueno, y así fue como sucedió todo. Estoy seguro que me quedan muchísimas carreras en las que participar, pero esta nunca la podre olvidar. Mi primera media maratón. Inolvidable.
Datos de carrera
Dorsal: 6575
Distancia: 21097m.
Tiempo carrera: 01:41:35 (04:49min./km)
Posición: 2435/7495 (844 categoría/2104)
Bolsa corredor: Camiseta técnica, mochila, toalla, trofeo conmemorativo, salero...
Clasificación general
sábado, 31 de diciembre de 2011
X San Silvestre Murcia 2011
Mi participación en la Yeti Trail me había dejado bastante "tocado", tanto a nivel físico como psíquico. El dolor en el costado seguía ahí y había dejado de salir a entrenar. El mes de noviembre fue penoso, con tan solo 3 entrenamientos, todos ellos anteriores a mi lesión. Y es que cuando uno ya tiene una rutina de entrenamiento que tanto trabajo ha costado conseguir día a día y ves como la vas perdiendo a pasos agigantados, te causa una sensación de impotencia que poco a poco va transformándose en pesimismo. Al menos en mi caso.
Por suerte solo fue el mes de noviembre, ya en diciembre comencé a probarme con entrenamientos suaves en los que aún me resentía un poco, pero eso solo fue durante la primera semana, después todo fue bastante bien. Me dí cuenta que no era tanto lo que había perdido y en cuestión de dos buenas semanas de entrenamiento ya me encontraba bastante bien.
Mi objetivo era claro y mi motivación también. La San Silvestre, esa carrera tan especial y que este año tendría un plus adicional al contar con la participación de mi novia, Fº Javier, Antonio (como no), Antonio Cano e Isaac. Hacer una mención especial a nuestro publico que estaba formado por Anica, Anita, Antonio, Jose, Paco, Pili, Tere y Lola, que la pobre se quedo sin poder correr cuando ya tenia su dorsal debido a una inoportuna lesión.
El ambiente mientras nos aproximábamos a la glorieta era muy especial, ya se empezaban a ver a las primeras personas disfrazadas y la cosa prometía. Ya en el lugar de la salida el desfile de "personajes" era incontable, supermanes, viejas, vacas, comecocos, gusanos incluso la niña del exorcista con cama y cura incluidos. Nuestros acompañantes, que nunca habían asistido en persona a una carrera de esta índole, estaban disfrutando como niños.
Todos nos encontrabamos en mayor o menor medida inquietos, mientras hablabamos en la linea de salida. Nos habíamos puesto por la parte delantera del pelotón y advertí a Ana y Fº Javier que llevasen cuidado ya que su ritmo iba a ser mas lento y podrían formar un tapón. Ambos, como buenos primos, habían decidido hacer juntos la carrera, ya que Ana estaba algo nerviosa y no queríamos dejarla sola, de no ser por él, su acompañante hubiera sido yo. Pero con la tranquilidad de saber que estaba en buenas manos y la falta que me hacia una carrera en la que descargar mi último mes en el dique seco, hacían que mis intenciones fueran ir a tope.
Cuando dieron la salida se desato la locura, miles de personas dispuestas a cubrir los 7 kilómetros establecidos en el menor tiempo posible, corredores de los buenos, del montón, ocasionales, y los que corren una vez al año en esta carrera. Así es la San Silvestre. Mi San Silvestre era ir a por todas, el año anterior no la corrí, ya que ni si quiera estaba entrenando por aquel entonces y me arrepentí muchísimo después, pero bueno, ahora me encontraba ahí, descendiendo por la gran vía y sin parar de adelantar personas. Iba muy por encima de mi ritmo, pero la idea era evitar tapones en las calles más estrechas de Alfonso X.
Aunque adelante a una buena cantidad de participantes no pude evitar algo de retenciones, a pesar de todo la carrera siguió a buen ritmo. Ya por la zona de la universidad, empecé a pensar que mi ritmo estaba siendo demasiado alto y que tal vez tendría que regular algo. Pero con la cantidad de espectadores que abarrotaban las calles de Murcia animando en todo momento y sabiendo que la distancia no era demasiada, decidí apretar los dientes y aguantar.
Pronto llegamos a la zona del hospital Reina Sofía, donde unos metros más adelante se giraba para volver por el mismo recorrido. Al cambiar el sentido de la carrera, no tarde en ver a Antonio, que estaba marcando un gran ritmo y lo llevaba bastante cerca, también pude ver en el último momento a mi novia y a Fº Javier que iban mucho mejor de lo que pensaba.
La vuelta se estaba haciendo pesada, mis pulsaciones estaban demasiado altas y empezaba a pensar que en la última recta de la gran vía me iba a quedar sin fuerzas para apretar. Y así fue, una vez que llegue a este punto, donde solamente me separaba un kilómetro hasta la meta, alguno de los corredores con los que iba aumentaron el ritmo, pero yo no daba más de mi, con lo que no me quedo otra que aguantar y ver como me adelantaban.
Unos 300 metros antes de entrar a meta, prepare una dedicatoria muy especial. Me puse una camiseta que me había preparado la noche antes y en la que se podía leer "Ánimo Lola" junto a su dorsal y un "2012". Al pasar por donde estaban todos, incluida ella, le mostré la camiseta y señale el "2012" para hacerle entender que el próximo año no podía faltar.
El resultado final fue muy satisfactorio, con un tiempo de 29:35 y una mejor media personal, 04:13min/km. Poco a poco fueron llegando los demás, Antonio no tardo casi nada en atravesar la meta, demostrando una vez más que a poco que entrene muestra unos resultados sorprendentes. Isaac llego un poco más tarde, Antonio Cano no lo vi llegar y por último Ana y Fº Javier, que llegaron algo más retrasados pero llenos de alegría por a ver terminado su primera carrera.
Datos de carrera
Dorsal: 811
Distancia: 7000m.
Tiempo carrera: 00:29:35 (04:13min./km)
Posición: 345/2905 (103 categoría/884)
Bolsa corredor: Sudadera, bolsa para zapatillas.
Clasificación general
Por suerte solo fue el mes de noviembre, ya en diciembre comencé a probarme con entrenamientos suaves en los que aún me resentía un poco, pero eso solo fue durante la primera semana, después todo fue bastante bien. Me dí cuenta que no era tanto lo que había perdido y en cuestión de dos buenas semanas de entrenamiento ya me encontraba bastante bien.
Mi objetivo era claro y mi motivación también. La San Silvestre, esa carrera tan especial y que este año tendría un plus adicional al contar con la participación de mi novia, Fº Javier, Antonio (como no), Antonio Cano e Isaac. Hacer una mención especial a nuestro publico que estaba formado por Anica, Anita, Antonio, Jose, Paco, Pili, Tere y Lola, que la pobre se quedo sin poder correr cuando ya tenia su dorsal debido a una inoportuna lesión.
El ambiente mientras nos aproximábamos a la glorieta era muy especial, ya se empezaban a ver a las primeras personas disfrazadas y la cosa prometía. Ya en el lugar de la salida el desfile de "personajes" era incontable, supermanes, viejas, vacas, comecocos, gusanos incluso la niña del exorcista con cama y cura incluidos. Nuestros acompañantes, que nunca habían asistido en persona a una carrera de esta índole, estaban disfrutando como niños.
Todos nos encontrabamos en mayor o menor medida inquietos, mientras hablabamos en la linea de salida. Nos habíamos puesto por la parte delantera del pelotón y advertí a Ana y Fº Javier que llevasen cuidado ya que su ritmo iba a ser mas lento y podrían formar un tapón. Ambos, como buenos primos, habían decidido hacer juntos la carrera, ya que Ana estaba algo nerviosa y no queríamos dejarla sola, de no ser por él, su acompañante hubiera sido yo. Pero con la tranquilidad de saber que estaba en buenas manos y la falta que me hacia una carrera en la que descargar mi último mes en el dique seco, hacían que mis intenciones fueran ir a tope.
Cuando dieron la salida se desato la locura, miles de personas dispuestas a cubrir los 7 kilómetros establecidos en el menor tiempo posible, corredores de los buenos, del montón, ocasionales, y los que corren una vez al año en esta carrera. Así es la San Silvestre. Mi San Silvestre era ir a por todas, el año anterior no la corrí, ya que ni si quiera estaba entrenando por aquel entonces y me arrepentí muchísimo después, pero bueno, ahora me encontraba ahí, descendiendo por la gran vía y sin parar de adelantar personas. Iba muy por encima de mi ritmo, pero la idea era evitar tapones en las calles más estrechas de Alfonso X.
Aunque adelante a una buena cantidad de participantes no pude evitar algo de retenciones, a pesar de todo la carrera siguió a buen ritmo. Ya por la zona de la universidad, empecé a pensar que mi ritmo estaba siendo demasiado alto y que tal vez tendría que regular algo. Pero con la cantidad de espectadores que abarrotaban las calles de Murcia animando en todo momento y sabiendo que la distancia no era demasiada, decidí apretar los dientes y aguantar.
Pronto llegamos a la zona del hospital Reina Sofía, donde unos metros más adelante se giraba para volver por el mismo recorrido. Al cambiar el sentido de la carrera, no tarde en ver a Antonio, que estaba marcando un gran ritmo y lo llevaba bastante cerca, también pude ver en el último momento a mi novia y a Fº Javier que iban mucho mejor de lo que pensaba.
La vuelta se estaba haciendo pesada, mis pulsaciones estaban demasiado altas y empezaba a pensar que en la última recta de la gran vía me iba a quedar sin fuerzas para apretar. Y así fue, una vez que llegue a este punto, donde solamente me separaba un kilómetro hasta la meta, alguno de los corredores con los que iba aumentaron el ritmo, pero yo no daba más de mi, con lo que no me quedo otra que aguantar y ver como me adelantaban.
Unos 300 metros antes de entrar a meta, prepare una dedicatoria muy especial. Me puse una camiseta que me había preparado la noche antes y en la que se podía leer "Ánimo Lola" junto a su dorsal y un "2012". Al pasar por donde estaban todos, incluida ella, le mostré la camiseta y señale el "2012" para hacerle entender que el próximo año no podía faltar.
El resultado final fue muy satisfactorio, con un tiempo de 29:35 y una mejor media personal, 04:13min/km. Poco a poco fueron llegando los demás, Antonio no tardo casi nada en atravesar la meta, demostrando una vez más que a poco que entrene muestra unos resultados sorprendentes. Isaac llego un poco más tarde, Antonio Cano no lo vi llegar y por último Ana y Fº Javier, que llegaron algo más retrasados pero llenos de alegría por a ver terminado su primera carrera.
Datos de carrera
Dorsal: 811
Distancia: 7000m.
Tiempo carrera: 00:29:35 (04:13min./km)
Posición: 345/2905 (103 categoría/884)
Bolsa corredor: Sudadera, bolsa para zapatillas.
Clasificación general
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