domingo, 28 de febrero de 2016

I Carrera Majal blanco

Los entrenamientos seguían su curso, entre semana dos o tres salidas de 7 a 10 km muy suaves y los fines de semana una salida por montaña con unos veinte kilómetros y bastantes metros de desnivel, las piernas poco a poco se iban poniendo a tono, y comenzaba a sentirme mejor.

Un par de semanas antes de la carrera, me descargue el circuito a wikiloc y lo realice siguiendo las indicaciones que me daba el móvil, me pareció duro pero factible, además seguía con mi método de no marcarme metas para que no se viera afectada mi motivacion que iba creciendo día a día.


Llegó el día de la carrera, y me dirigí hacia torreguil, lugar donde se encuentra el parque natural del majal blanco, había buen ambiente, aparque bastante lejos de la linea de salida ya que la carretera se encontraba cortada, pero como no hay mal que por bien no venga, me sirvió para calentar un poco por el camino.

Me encontré con Sebas, David y Enrique y estuvimos hablando un ratico, con las mismas seguí mi camino para recoger el dorsal y ver lo que se estaba cociendo en el epicentro de la carrera.

Cuando llegue no tuve problemas en retirar el dorsal y el servicio de consigna también funciono bien, ya que al final me decidí en dejar el cortavientos y salir en manga corta, braga de cuello y guantes.

Ya en la linea de salida hacía bastante frío. Al mirar hacia delante y hacia atrás me di cuenta de que no eramos demasiados, por lo que había opciones de quedar en las últimas posiciones. No me importaba, estaba preparado incluso para llegar el último y sinceramente no me habría importado más de la cuenta.


Salimos a un ritmo bastante fuerte, había que aprovechar la bajada de los primeros metros, pronto giraríamos a la izquierda para dejar el asfalto y empezar a subir. Las primeras subidas no eran demasiado exigentes, pero para mi si que estaban suponiendo bastante, se notaba que llevaba poco tiempo entrenando y varios corredores empezaban a superarme, intente no caer en la desolación que suele provocar cuando te pasa esto y me dije a mi mismo que me tenia que aislar de todos los participantes y hacer "mi carrera". No tarde demasiado en pasar de correr a andar en algunas subidas, no era el único por supuesto, y suele ser algo de lo más habitual en carreras de trail running.

Poco a poco fui encontrando mi propio ritmo y mi colocación dentro de la carrera, me daba cuenta de que en las bajadas ganaba bastantes posiciones y fue algo que intente aprovechar todo lo que pude, excepto en la bajada más bonita que transcurría por un sendero encajado en una pequeña rambla y que tuve algo de flato que no me dejo apretar del todo en esa bajada tan espectacular, delante llevaba a una chica que tenia una técnica muy depurada y que me recordó a una gacela ya que mostraba una agilidad digna de ello.


Entraba ya en los últimos cinco kilómetros para la llegada a meta y empezaba a notarme bastante flojo de fuerzas, tuve que bajar de ritmo en una zona que en otras condiciones hubiese sido propicia para apretar los dientes y arañar un buen puñado de minutos, un llaneo bastante asequible y una bajada muy suave, pero como digo, tuve que aminorar la marcha. A consecuencia perdí unas cuantas posiciones más, pero mi objetivo de terminar estaba cercano.

Los últimos dos kilómetros se me hicieron eternos, pensaba que el final estaba cerca cuando volvimos al asfalto pero de nuevo nos internamos por sendas, y eso que me sabía el recorrido pero en esos momentos la cabeza me jugo una mala pasada y no recordé bien el trayecto, cabe alegar como excusa que dos semanas atrás hice el mismo recorrido, pero eso sí, al revés.

Finalmente atravesé la linea de meta, muy contento por acabar una carrera de trail running ya que esta es la modalidad que más me gusta dentro de este mundo y espero poder seguir sumando carreras de este tipo.

Fecha:   31 enero 2016
Carrera:   I Carrera Maja Blanco
Distancia:   15000m.
Desnivel:   564m
Tiempos:   01:43:28   06:53 min/km   8,7 km/h
Posiciones:   157/237   45/54
Dorsal:   164

Clasificación
Fotos: La opinión

sábado, 27 de febrero de 2016

XIV San Silvestre de Murcia

Lejos quedaba aquella ruta de las fortalezas y poco había hecho desde entonces, pero en noviembre empecé de nuevo, eso sí, como el que empieza de cero, entrenamientos muy suaves para ir buscando sensaciones e intentar ser capar de ir aumentando poco a poco la intensidad.

Así fue como casi que me obligué a apuntarme a la San Silvestre, no era la primera vez que utilizaba esta carrera festiva como punto de partida, y ahora me disponía a hacer lo mismo. Quería que este acontecimiento marcara un antes y un después y que fuera como una firma contractual a través de la cual me comprometiese a retomar no solo los entrenamientos sino también la participación en carreras. Tenia claras un par de cosas que pensaba que tenían que ser fundamentales, una de ellas no marcarme otro objetivo que no fuera el de buscar una regularidad, cualquier otro objetivo sería perjudicial ya que seguramente desembocara en frustación. Otra de las cosas que tenía clara era de olvidarme de mis mejores tiempos y empezar de cero. Con estas dos premisas bien claras, estaba seguro de que llegarían los resultados, aunque sería un error esperarlos.


Con todos estos pensamientos bien claros en mi mente llego el día de la carrera, por un momento me despedí de mi mujer e hijo, y me marche a correr mi primera carrera siendo padre. El ambiente como el de años anteriores era espectacular, empecé a entrenar de manera muy suave por la gran vía, iba entretenido viendo a los disfraces de aquellos a los que esta carrera suponía una fiesta, que por otro lado es una de las cosas que hay que tener clara de las san silvestres. Vi a Elena con su marido que también estaban entrenando en la misma zona, nos paramos un instante, nos deseamos suerte y continuamos con nuestra labor de precalentar los músculos.

Fui a la salida con unos minutos de antelación, mi intención ni mucho menos era la de situarme en cabeza, como ya he dicho no me esperaba nada de esta carrera, mi único objetivo era correrla. Justo antes de entrar en el cajón de salida vi a una persona negra que me saludaba, me costo darme cuenta de que era Isaac con sus amigos que iban disfrazados de negro de whatsapp, el minuto que estuvimos hablando fue suficiente para que perdiera de vista a su grupo y no los volviese a ver hasta casi la mitad de carrera.


Arranco la carrera a paso muy lento como de costumbre en este tipo de eventos multitudinarios. Poco a poco fuimos abriendo paso aunque sin ninguna prisa ya que Isaac iba pendiente de encontrar a sus compañeros, sin embargo fui yo el que se encontro con Ana y Alfonso que aparecieron por mi izquierda, nos saludamos y seguimos. Cuando volvi la vista Isaac ya no estaba, no me moleste en buscarlo ya que era practicamente imposible y ya habia perdido demasiado tiempo. Unos minutos después me paso una mujer en camison que resulto ser mi primo Miguel, a mitad de carrera me encontraria con mi vecino Jose y su hijo y por último pude ver a Sandoval.

La carrera estaba transcurriendo bien, mi ritmo era lento pero no me preocupaba en exceso, sabia que me estaba reincorporando al mundo y habia que tener paciencia. Asi fue como casi sin darme cuenta encare la gran via para terminar girando y contemplar la linea de meta., el crono se paro en 37 minutos 35 segundos, sin duda mi peor registro en una San Silvestre, pero aun asi muy contento por haber conseguido dar el primer paso.

Fecha:   31 diciembre 2015
Carrera:   XIV San Silvestre de Murcia
Distancia:   6700m.
Tiempos:   00:37:35   05:37 min/km   10,7 km/h
Posiciones:   1508/4203   1363/2957
Dorsal:   164

Clasificación
Fotos: La verdad

jueves, 25 de febrero de 2016

Resumen carreras desde el 2013

XXIV Media Maratón internacional Villa de Santa Pola (20 enero 2013)

21097m.-----01:50:48-----05:15 min/km-----3721/7044-----1253/1964-----Dorsal 4567

IV San Valentín, San Javier (10 febrero 2013)

10000m.-----00:46:58-----04:41 min/km-----293/794-----95/198-----Dorsal 144

II Carrera popular, Valladolises (17 febrero 2013)

10000m.-----00:47:27-----04:45 min/km-----95/149-----47/67-----Dorsal 29

Carrera del fuego, Alquerias (22 junio 2013)

10000m.-----00:47:07-----04:43 min/km-----100/208-----43/66-----Dorsal 62

V 10km fiestas de San Pedro, Blanca (29 junio 2013)

10000m.-----00:46:12-----04:37 min/km-----87/196-----28/52-----Dorsal 191

I Maratón de Murcia (3 noviembre 2013)

Sin participación

III 21km de montaña Serranía de Librilla (23 marzo 2014)

21000m.-----01:59:06-----05:40 min/km-----134/239-----48/73-----Dorsal 202

V Ruta de las fortalezas, Cartagena (5 abril 2014)

53000m.-----08:12:04-----09:17 min/km-----1551/3259-----617/1036-----Dorsal 787

IV 21km de montaña Serranía de Librilla (22 marzo 2015)

21000m.-----02:06:56-----06:38 min/km-----181/223-----82/89-----Dorsal 159

VI Ruta de las fortalezas, Cartagena (18 abril 2015)

53000m.-----08:58:43-----10:09 min/km-----1754/2994-----606/827-----Dorsal 409

 

Más de dos años han pasado...

Tres añicos y casi dos meses han pasado desde mi última entrada en mi blog, desde entonces han ocurrido muchas cosas, demasiadas como para ponerme al día de manera minuciosa. En lo referente al atletismo puedo decir que he pasado por muchos meses con escasa actividad, pero siempre he mantenido un contacto con el mundillo, incluso cuando no he salido a entrenar.

En lo referente a mi vida personal, puedo decir que he ganado la medalla de oro, y es que he sido padre por vez primera, ahora si que por fin tengo un campeón en casa, un campeón que ya tiene casi seis meses y es el motivo de muchas cosas, entre otras, que haya retomado definitivamente los entrenamientos y haya empezado a tener tomas de contacto con esas carreras populares que tanto nos gustan.



Y es que cuando te sientes agotado por no dormir lo suficiente, cuando en el trabajo sientes que las preocupaciones nunca te van a dejar ser totalmente feliz, cuando el tiempo parece esfumarse y parecen faltarle horas al día, cuando pasa todo esto y más y encima encuentras tiempo y ganas de salir a correr, sientes que eres capaz de todo y eso es una gran motivación que espero saber administrar bien.

lunes, 31 de diciembre de 2012

XI San Silvestre

Un año más la carrera más festiva se preparaba para su celebración y tenia muy claro que aunque no estuviera preparado era muy importante participar en ella. Durante este año todo había estado un poco marcado por mi boda, que fue el 6 de octubre y ahora tocaba retomar poco a poco el mundo del atletismo y aunque llevase cinco meses sin apenas realizar entrenamientos esta era una carrera idónea para correr "de cualquier manera" y recuperar un poco las sensaciones.

A la cita acudimos Antonio Vidal e Isaac aunque este último no lo llegamos a ver en ningún momento, es lo que ocurre en estas carreras festivas, que nada termina de ser demasiado serio y por lo que me entere después acabo corriendo disfrazado con otro grupo de amigos y unas cuantas cervezas en el cuerpo. Vidal y yo íbamos a intentar ir un poco mas "serios" e intentar dentro de nuestras posibilidades parar el crono lo antes posible. Antonio tampoco estaba pasando por una buena racha en cuanto a entrenos se refiere y ambos estábamos un poco espectantes para ver que ocurriría.

Cuando apenas faltaban un par de minutos para el comienzo nos situamos en lo que era casi la cola de la carrera. Pensé que era lo mejor para no afixiarnos al principio y cojer poco a poco el ritmo. Aunque tal vez y pensándolo bien si nos hubiéramos colocado un poco mas adelantados tampoco hubiera pasado nada ya que las retenciones fueron excesivas hasta el punto de ir andando unos cuantos segundos.

La primera parte de la carrera fue muy lenta, era casi imposible ganar posiciones y mi único objetivo era no perder de vista a Antonio ya que mi idea era ser su sombra la mayor parte del tiempo. A duras penas pude seguirlo aunque pronto advertí que el llevaba las mismas intenciones que yo y me dejo un poco la iniciativa.

Justo antes de llegar a la mitad de la carrera nos cruzamos con la cabeza de carrera y vimos como la multitud de corredores que íbamos de "ida" estábamos obstaculizando a los primeros atletas que se disponian a volver sobre sus pasos. Sin duda un cero para la organización en ese sentido. No quiero imaginar lo que tiene que ser ir segundo en una carrera y cuando estés pisando los talones al primero que te ocurra algo así...

Cuando dimos la vuelta y afrontamos la segunda mitad de carrera me di cuenta de que tal vez podía apretar un poco mas y fue lo que hice, aunque los milagros no existen y el tiempo que estaba marcando no era ni por asomo el mismo que el año anterior donde realice una muy buena marca. En esta ocasión me encontraba mucho mas fatigado, más pesado y el corazón parecía que se iba a marchar de paseo de un momento a otro.

Cuando entramos en lo que seria la ultima gran recta que abarcaba la gran vía pude ver lo que es la san silvestre en todo su esplendor. Cientos y cientos de personas se agolpaban a los dos lados de la calle mas famosa de Murcia y ya ni siquiera estaban en la acera, se encontraban dentro de la carretera a ambos lados formando un pasillo de apenas dos metros de ancho. Personas que no paraban de gritar y aplaudir y de fondo todo el alumbrado navideño que este año era precioso. Una estampa para recordar. Con todos estos factores era casi imposible no acelerar el ritmo de carrera y eso fue lo que hicimos, pronto me di cuenta de que Antonio tenia una reserva de energía que yo no encontraba por ninguna parte y así fue como poco a poco y cuando apenas faltaban unos pocos cientos de metros para el final se me fue llendo sin poder seguir su estela. Afronte la ultima curva justo antes de la meta y finalice lo que seria mi tercera san silvestre. En esta ocasión y como punto negativo que no termino de entender en un evento de este calibre, no tuvimos ningún obsequio por parte de la organización ya que hubieron más dorsales que bolsas de corredor. Que le vamos a hacer...

El sabor que dejo esta carrera fue agridulce, no fue mi mejor carrera, más bien todo lo contrario, pero si significo muchas cosas: mi primera carrera estando casado, volver a una carrera cinco meses después, pero sobretodo y lo más importante, el poder demostrarme a mi mismo que por mucho que haya cambiado mi vida, el atletismo va a seguir formando parte de ella.

Datos de carrera
Dorsal: 3722
Distancia: 7000m.
Tiempo carrera: 00:35:07 (05:01min./km)
Posición: 968/3065 (340 categoría/903)
Bolsa corredor: agotadas (sudadera...)

Clasificación general 

Fotos personales 

Más fotos 

Correbirras
La verdad I / II / III / IV / V / VI / VII / VIII
Murciaregion 

sábado, 28 de julio de 2012

IV Cross de Cabo de Palos

Había pasado un mes desde que había corrido en Blanca y durante ese tiempo mis entrenamientos seguían cayendo en picado y mi peso había aumentado en un par de kilos. Se aproximaba la fecha de mi boda y el tiempo para entrenar se iba transformando poco a poco en tiempo para planificar ese día tan señalado.

No tenía claro si volvería a participar en una carrera antes de casarme, pero un buen día hablando con Isaac, que estaba empezando a aficionarse a este mundillo, decidimos que acudiríamos a otra cita con el atletismo y así fue como una vez más acabe rellenando los datos de inscripción para participar en lo que sería mi vigésima primera carrera , esta vez en Cabo de Palos, una prueba nueva para mi que recorrería durante algo más de cinco kilómetros las calles de este pequeño pueblo pescador anexo a mi querida Manga del Mar Menor, en la que llevo veraneando practicamente toda la vida.

La temperatura que hacia ya por estas fechas tan próximas al esperado mes de Agosto era poco menos que asfixiante, esto unido a la gran humedad proporcionada por la proximidad del mar, hacía que los presagios no fueran muy alentadores. Mientras esperábamos a que corrieran las categorías inferiores aprovechamos para tomar unos granizados en una terraza situada en el paseo marítimo. En esta ocasión íbamos Ana, Jose, Isaac y el que escribe.

Mientras nos dirigíamos a la linea de salida no dejábamos de comentar lo mal que nos encontrábamos debido a nuestra baja forma física y al maldito calor que parecía ir en aumento. Comentábamos a cerca de la carrera, sabíamos que habrían subidas, que pasaríamos por senderos de tierra y sobretodo teníamos la certeza de que íbamos a pasar un rato "malo" en el que nos faltaria el aire en más de una ocasión.

Por fin y con unos minutos de retraso dieron la salida al esperado cross, en ella podían contarse más de un millar de atletas, algo que me sorprendió gratamente pues cuando llegan estas fechas la temporada va muriendo y somos muchos los que empezamos e disfrutar de un periodo de descanso muy necesario para nuestras piernas. Por lo tanto hay que reconocer el gran merito de los organizadores para convocar a tantísimas personas como allí habían, sin duda una prueba de que las cosas las están haciendo muy bien.

Una vez dieron la salida poco se podía hacer excepto trotar a ritmo de comparsa. Las calles eran muy estrechas y la multitud entorpecía la marcha. Yo intentaba seguir el ritmo de Isaac, sin estar seguro de poder hacerlo hasta el final, aunque tenia la esperanza de conseguir aguantar fuerte, puesto que la "corta" distancia a recorrer permitia hacer un gran esfuerzo.

La carrera estaba tardando mucho en abrirse, incluso cuando pensabas que ya podías apretar llegaba una calle estrecha y otra vez tocaba desacelerar. Isaac estaba imponiendo un buen ritmo y por ahora solo era capaz de seguirlo a duras penas. No tardaron en llegar las primeras subidas y bajadas del circuito que transcurría por zonas verdaderamente bonitas, siendo espectadores durante más de la mitad del trayecto del inmenso mar que aquella tarde lucia pacifico, todo lo contrario de aquel millar de corazones que cada vez iban más acelerados.

En el último tercio de la carrera Isaac empezó a mostrar símbolos de fatiga y su ritmo fue a menos. Yo por el  contrario parecía que me iba encontrando cada vez mejor, tal vez porque había depositado tan pocas esperanzas en hacer un papel digno y me estaba dando cuenta de que no estaba muy mal, tal vez por contemplar el mar desde lo alto y olvidarme de los quejidos de mi corazón ante aquel esfuerzo o tal vez porque aquellos parones que habían de vez en cuando me estaban viniendo de perlas para dosificarme de manera obligatoria. El caso es que a falta de poco menos de un kilómetro pude tomarme el lujo de apretar los dientes e incrementar la cadencia de mis zancadas, viendo como ganaba posiciones de inmediato. Ya en la última recta conseguí hacer esprint para la memoria arañando unas cuantas posiciones más.

Isaac llego unos instantes después haciendo también un buen papel. Mientras nos dirigíamos a recoger la bolsa de corredor que daban, nos mostrábamos contentos por como había transcurrido todo, comentabamos acerca de lo bonita de la carrera y coincidimos en que deberíamos repetir al año siguiente. Sin duda aquella tarde fue un broche de oro para una buena temporada.


Datos de carrera
Dorsal: 559
Distancia: 5150m.
Tiempo carrera: 00:25:26 (04:56min./km)
Posición: 427/1029 (160 categoría/286)
Bolsa corredor: Camiseta técnica, fruta...

Clasificación general 

Fotos personales (Incluye un pequeño video en donde se puede ver el buen esprint que saque en la parte final, el hombre-bala que aparece por la derecha de la pantalla es un servidor jeje)

Más fotos 

Web oficial I
Web oficial II
La verdad

Video 

sábado, 30 de junio de 2012

IV Fiestas de San Pedro

Después de lo que supuso el tremendo esfuerzo de las rutas de las fortalezas mi ritmo de entrenamientos había decaído mucho. Me encontraba mas lento y mi piernas, que meses atrás habían sido ligeras y fuertes empezaban a mostrar síntomas de pesadez. Sin duda el esfuerzo hecho en Cartagena había merecido la pena pero ahora tocaba pasar por caja y el precio no era precisamente bajo.

Un buen día rodeado de amigos salio el tema de aquella maravillosa carrera en Blanca y movido por la fuerza del grupo que estábamos reunidos decidí que acudiría a la cita. Era la primera vez en la que iba a correr rodeado de amigos y me hacia una especial ilusión. Correr junto a mi ya veterano compañero Pibi siempre es un placer, pero esta vez se unirían Eloy e Isaac. No es necesario decir que teníamos un publico de primera formado por Ana, Pili, Jose, Lola y Javi.

Estaba muy mentalizado para esta carrera, sabia que iba a ser una de las primeras ocasiones en las que empeoraría mi marca respecto a una edición anterior y tenia que ir preparado para ello con el fin de no desmotivarme. A mi favor contaba con que conocía perfectamente el recorrido y sabia donde debía apretar y en que zona era mejor conservarme.

Al llegar a Blanca el ambiente era como el del año anterior, sin llegar a ser espectacular, si tenia cierto encanto, además de que el simple hecho de estar en Blanca ya hace de esta carrera algo especial, por sus gentes y su maravilloso entorno. Fuimos a recojer el dorsal y a intentar calentar un poco. Yo tuve el pequeño contratiempo de quedarme sin pilas en el sensor del pie que me media la velocidad media, por lo que tuve que mandar a que me las compraran lo antes posible. Solventado este diminuto problema y con la carrera a punto de comenzar, nos colocamos en la linea de salida.

No eramos demasiados corredores, cerca de trescientos, por lo que el comienzo de la carrera fue muy fluido, lo que provoco que movidos por la idea de ir todos juntos en un principio, forzáramos bastante al principio. No tardamos en encontrarnos por la primera y mas inclinada pendiente del circuito, unos trescientos metros en los que el corazón parecía despertarse definitivamente para darse cuenta de que hoy le tocaba sufrir. Pasado este tramo, accedíamos a la calle central del pueblo, donde se encontraba nuestro publico que había atajado por una calle cercana a la salida para poder volver a vernos pasar.

No nos quedaba demasiado para dejar el núcleo urbano del pueblo e internarnos en lo que seria un viene y va de continuas subidas y bajadas. Antes de llegar a estas primeras subidas, el grupo aun permanecía unido, aunque seguía pensando que el ritmo era excesivo. Y así era, se me ocurrió mirar el pulsómetro y no me gusto lo que vi, estábamos al principio de la carrera e íbamos a cuatro minutos por kilómetro, algo fuera de mi alcance por el momento. Por lo que decidí decir basta y dar la noticia a mis compañeros de que yo me quedaba, no podía seguir a ese ritmo. Pensaba que en menos de tres minutos empezaría a ver como se alejaban de mi, pero cual fue mi sorpresa que todos se quedaron conmigo. Mas tarde pensé que tal vez era yo el que estaba ejerciendo de liebre sin darme cuenta...

Ya estábamos inmersos en el carrusel de subidas y bajadas y el grupo había quedado roto poco antes de cruzar un puente que atravesaba el río Segura. Isaac había quedado atrás hace algo mas de tiempo y Antonio (Pibi), tampoco había podido seguir nuestra estela. A mi me estaba costando horrores seguir el fuerte ritmo de Eloy, porque ahora si estaba seguro de que la liebre era él y no yo. Poco a poco fue alejándose aunque no lo perdía de vista en ningún momento. Antes de llegar a la mitad del recorrido donde se volvía sobre nuestros pasos, me encontré con fuerzas y me coloque por delante de Eloy. Pero ya a la vuelta volvimos a ir juntos. Estaba siendo un tira y afloja muy competitivo. Tras ver que la meta no quedaba lejos acordamos que lo mejor para ambos seria intentar acabar juntos. A parte de que me hacia ilusión sobrepasar la meta junto a Eloy por primera vez.

Y así fue como llegamos después de 46 minutos de sufrimiento. Las sensaciones fueron mejores de las que pensaba y pese a empeorar mi marca en 3 minutos y poco me sentía satisfecho de ver que había hecho un tiempo más que decente.

Como nota negativa, cabe destacar que la organización no puso a disposición de los corredores duchas, a pesar de haberlo anunciado. Aunque nos sirvió para terminar en el río Segura, disfrutando de sus limpias aguas al paso por Blanca. La velada termino con una espectacular cena en Archena de la mano de nuestro guía residente Eloy.

Datos de carrera
Dorsal: 42
Distancia: 10.000m.
Tiempo carrera: 00:46:34 (04:39min./km)
Posición: 118/262 (44 categoría/86)
Bolsa corredor: Camiseta técnica

Clasificación general 

Fotos personales 

Más fotos
 

Sunset runners

domingo, 22 de abril de 2012

En el dique seco

(FECHA REAL DE LA ENTRADA: 15 ENERO 2013, El motivo de no poner la fecha real es para que las ultimas crónicas que vaya escribiendo salgan arriba del todo)

Hace nueve meses que por motivos personales no he podido dedicarle el tiempo que se merece este pequeño rincón al que tanto aprecio le tengo. Pero el letargo ha terminado, aprovechando que vuelvo a estar online intentare actualizar lo antes posible lo que ha pasado durante este periodo de tiempo.

A ver...si, nos quedamos en la III Ruta de las Fortalezas, ahí es nada...Después de aquella prueba mi rodilla se enfado seriamente conmigo, estuvimos peleados durante más de un mes. Yo a veces salia a ver si se le había pasado pero al cabo de unos cinco o seis kilómetros rodando a un ritmo normal volvían a aparecer las molestias en el ligamento interno. A consecuencia de esto mis entrenamientos cayeron en picado, de pasar a entrenar cuatro días a la semana, pase a tres, luego a dos...y así poco a poco fui perdiendo algo que me había costado tanto tiempo conseguir. La rutina. El salir periódicamente sin ningún esfuerzo. El ponerte las zapatillas sin pensarlo y echar a correr sin pensar en quedarte en casa ni un solo instante. Por una parte estaba tranquilo porque sabia que volvería tarde o temprano, pero por otra se avecinaba una boda. Mi boda, y temía que se uniese esa etapa tan mala por la que estaba pasando en cuanto a forma física con el periodo de tiempo en el que estas con los últimos preparativos y el posterior viaje de novios, adaptación al nuevo hogar, menos tiempo libre... Y eso es exactamente lo que ha sucedido...Se que no tengo excusa, pero es que se ha juntado todo...

 Pero no creáis que he estado nueve meses sin hacer nada. Cuando pasaron dos meses y medio aproximadamente de lo que fue la carrera del año (III RDLF), decidí que tenia que sentir de nuevo lo que era correr en una prueba. Por lo que animado por mis amigos y compañeros me apunte a una carrera en la que ya había participado el año anterior con un sabor de boca inmejorable. Los 10km de las Fiestas de San Pedro, en Blanca. Una carrera que no pudo ser mejor a nivel personal en todos los sentidos en su anterior edición (aquí tenéis el enlace) y que este año sabia que no me iba a acercar a aquella marca ni por asomo. Pero la excelente compañía de este año, esos maravillosos parajes y ese calorcito que iba haciendo ya, animaban a ver que podía pasar con esta carrera tan exigente.

sábado, 21 de abril de 2012

III Ruta de las Fortalezas

A las 05:45 a.m. sonó el maldito despertador, pero no hubiese hecho falta que lo hiciera ya que llevaba desde las cinco con los ojos abiertos y mentalizandome de lo que se me venia encima. Era consciente de que tenia muchas papeletas para no terminar a causa de mis molestias en la rodilla derecha, pero también tenia unos rayos de esperanza a los que quería aferrarme con toda mi fe. Eso fue lo que me impulso a dar un bote de la cama y dejar el pesimismo entre las sábanas para afrontar el reto con la mente al 100%. No tuve que preparar muchas cosas ya que como muchos de vosotros haréis, la noche anterior realice todo el "ritual" meticulosamente, preparando hasta el más insignificante detalle, por lo que apenas me hicieron falta más de 15 minutos para estar listo a falta de desayunar.

A la hora acordada estaba en la estación de Renfe tal y como había acordado con Jorge. No tardo demasiado en llegar y pusimos rumbo hacia Cartagena. Por segundo año consecutivo me esperaba la gran cita anual, la prueba más larga y dura que tengo señalada en el calendario. La tercera edición de la Ruta de las Fortalezas. Me entristecía un poco que por culpa de una inoportuna lesión mi hermano Pepe no pudiese asistir en esta ocasión y aunque me esperase en meta, no seria lo mismo, pero bueno, seguro que el año que viene no falla.

Mientras nos dirigíamos a nuestro objetivo, Jorge, que lleva a sus espaldas mas de una década en este mundo del atletismo me dio una serie de consejos acerca de las posturas corriendo, los ritmos, entrenamientos y un largo etcétera. Por lo que aparte de hacerse el trayecto mucho más ameno, aprendí un montón de cosas interesantes.  Una vez en Cartagena el ambiente era, un año más, espectacular, cientos y cientos de corredores y senderistas recorriendo las calles cercanas a las salida, algunos haciendo sus pronósticos, otros pensando en la dureza del recorrido, las estrategias de cada uno, que si hay que ir a nuestro ritmo, que si hay que reservarse para el final, en fin...esos comentarios tan comunes y que a pesar de ello nos encanta hacerlos, empezando por mi.

A falta de cinco minutos para la salida, nos colocamos a unos diez metros de la salida, formando parte de la cabeza de carrera. A pesar de que yo no tenia pensado seguir el ritmo de Jorge, mucho mas preparado que yo, decidí acompañarle en el lugar de salida, para evitar en la medida de lo posible los innumerables tapones que se produjeron el año pasado. Así fue como después de que sonara en vivo y en directo el himno español, interpretado por militares de manera muy emotiva, comenzo la gran ruta de las fortalezas.

La salida fue mucho más tranquila que las carreras que suelo frecuentar, muy lógico debido a las características de una prueba de tal magnitud. Enseguida comencé a marcar mi ritmo, un ritmo que estaría entre 05:30 y 06:00 min/km. Las pulsaciones también las debería de llevar muy controladas ya que el objetivo era no intentar sobrepasar las 160ppm , al menos en la primera mitad de carrera.

No tarde demasiado en dejar de correr, ya que apareció ante mi el monte calvario y por supuesto que en las subidas no pensaba correr ni por un solo momento. Un sobreesfuerzo podría ser razón para que luego faltasen fuerzas o para que apareciese el temido dolor de rodilla. Así pues, comencé a andar como hacia la mayoría de la gente que se encontraba a mi alrededor. Tras salvar algunas retenciones (muchas menos que el año pasado) llegue arriba y conseguí el primer sello que hizo multiplicar mi moral. Por ahora me encontraba muy cómodo, la rodilla marchaba perfecta, el ritmo era totalmente soportable y la moral la tenia por las nubes. El descenso como no podía ser de otra manera lo realice con pies de plomo intentando forzar lo menos posible, ya que al ser muy pronunciada la pendiente no quería que las piernas sufrieran demasiado.

Poco a poco fue transcurriendo la carrera de manera muy satisfactoria, todo iba sobre ruedas, ningún dolor, el cansancio no aparecía, me estaba hidratando bien, reponiendo fuerzas en los puestos de avituallamiento. Todo perfecto. Hasta el Castillo Galeras. Ahí comenzo el sufrimiento, que por otra parte es lo que uno busca un poco en estas pruebas jeje. La zigzagueante subida mermo mis energías, dejando entrever que empezaba a estar cansado. Por otra parte el largo descenso no le sentó nada bien a mi rodilla, que se pronuncio al respecto con unos dolores llevaderos pero preocupantes. Aun me quedaba lo peor, la Atalaya y el temido por todos, Roldán.

Corriendo ya con dolor, conseguí llegar al campo del Cartagonova, allí me atendieron para embadurnarme las rodillas con réflex o algo similar un par de minutos y continue. Suerte que yo también llevaba un bote de réflex, de lo contrario pienso que el resultado hubiese sido mucho peor. También decidí que por primera vez en mi vida era hora de tomar un "gel", que supuestamente te carga las pilas al momento, he de decir después de probarlo, que aparte de estar asquerosamente malo, es cierto.

Con el dolor "camuflado" continué hasta la Atalaya, por el camino llame a mi hermano para decirle como iba el asunto y es que por ahora dejando de lado los pequeños inconvenientes, el tiempo estaba siendo muy bueno, de seguir así iba a conseguir llegar a meta en menos de 7 horas. La subida a la Atalaya no se me hizo especialmente dura en comparación con el año anterior. Mientras ascendía no pude evitar recordar como el año pasado esta montaña termino de agotar a mi compañero Antonio. En realidad, durante todo el recorrido me venían imágenes de la edición anterior, en esta ocasión me encontraba algo solo. Era una carrera muy larga y no tenia con quien hablar, de vez en cuando cruzaba unas palabras con alguien para romper mi propio silencio y entretener a mi mente, pero no era lo mismo que el año pasado.

La bajada de la Atalaya fue la que acabo por desatar el dolor de mi rodilla derecha. La pendiente era excesiva, el terreno muy duro, y ya llevaba mas de 40 kilómetros. Era el cóctel perfecto para liberar el dolor en una rodilla delicada. Como pude hice el descenso, ya no podía correr en muchas ocasiones y el réflex estaba empezando a convertirse en mi mejor amigo de la carrera. Cuando llegue abajo emprendí de nuevo la carrera, pero ya no era lo mismo, ahora era muy molesto avanzar de esta manera, por lo que no me quedaba otra que intercalar unos minutos corriendo con otros andando a paso rápido. Así fue como poco a poco me fui aproximando al Roldán.

Me faltaba poco para conseguirlo, el tiempo estaba siendo muy bueno a pesar de ir desde el kilómetro 40 mucho más despacio, de seguir así podría parar el crono en las 7 horas y poco. Mi mejor objetivo. Ya empezando a subir la parte suave del Roldán se notaba que todos íbamos muy cansados, pocos hablaban y la mayoría mirábamos al suelo con una mueca en la cara. Personalmente temía mucho más el descenso que la subida por el tema de la rodilla. Tras un buen rato subiendo por fin pude ver la espectacular senda de los jabalis, buen nombre para esta senda que con solo mirarla se te viene el mundo encima. La pendiente es tal, que si fuese un poco mayor estoy seguro de que esta prueba no pasaría por ahí por motivos de seguridad.

A medio subir vi como bajaban los militares con una persona en camilla que había sufrido una buena  pájara. Por otro lado era frecuente escuchar lamentos relacionados con tirones, calambres, cansancio extremo, a medida que ibas ascendiendo muchas de las piedras que estaban a los lados, se encontraban ocupadas por corredores que hacían un alto en el camino para coger algo de fuerzas y continuar. Cuando al fin llegue me pusieron lo que seria el ultimo sello antes de la meta, acto seguido me rocié las dos piernas enteras con réflex y afronte la bajada. El descenso fue mejor de lo esperado, tal vez por el efecto calmante del réflex o por las ganas de llegar, o una suma de ambas. Lo cierto es que cuando la pendiente se suavizo un poco empecé a correr hasta el final, ya no sentía tanto dolor, ahora había sido sustituido por la emoción de saber que iba a terminar la III ruta de las fortalezas dentro del mejor tiempo que podía esperar, además mi hermano y unos amigos me esperaban en meta y eso no tenia precio.

Los últimos 500 metros fueron memorables. Cuando por fin pude divisar la meta al fondo aumente un poco el ritmo, me emocione tanto, que me alegre de llevar unas buenas gafas de sol puestas. Habían sido 7 horas y 6 minutos, diría de sufrimiento, pero me estaría equivocando. Fueron de superación. Superación a mi mismo. Antes de entrar a meta, salude a mi hermano mientras le daba la camiseta de esta edición de la ruta, que habia llevado reservada durante todo el trayecto. Traspase la linea de meta, me colocaron una medalla y toque el cielo con la punta de los dedos. Estaba cansado, muy cansado, pero estaba orgulloso de mi mismo y eso no tiene precio.

Datos de carrera
Dorsal: 2399
Distancia: 51.000m.
Tiempo carrera: 07:06:11 (08:21min./km)
Posición: 674/2638 (292 categoría/901)
Bolsa corredor: Camiseta técnica, gorra algodón, cinturón con cantimploras, bolígrafo.

Clasificación general 

Fotos personales

Más fotos

La verdad
La opinión
Fotoencuentros del sureste
Facebook de Juan García
Albúm de Consuelo y Juanjo
Galería de Fran Nortes
Facebook de Tankke
Fotos de Pablo Tudela

jueves, 19 de abril de 2012

Ruta de las Fortalezas 2012, la previa.

Quedan algo más de 24 horas para que me suene el maldito despertador a una hora nada decente. Imagino que será sobre las 06:00 am, mucha gracia no me hace, pero es lo que toca. Es lo que lleva tocando desde hace casi dos meses, cuando decidí que acudiría a la III ruta de las fortalezas.

Después del rotundo fracaso totalmente merecido en el II yeti trail, se me habían quitado un poco las ganas de hacer locuras como esta. Pero tal vez haya pasado ya algo de tiempo o puede que ahora este algo mejor físicamente. Lo único cierto es que tengo un dorsal y 51 kilómetros por delante. Los deberes creo que los he hecho al menos los suficientes como para sacar un bien tirando a notable. Dándole muchas vueltas e imaginando los posibles finales, se me ocurren cuatro variantes:

1ª-Muy bien Javi, muy bien.

Esto me diré yo mismo si al pasar la linea de meta, el reloj se detiene en un tiempo entre 7 horas y 7 horas y veinte. Todo habrá ido según lo previsto y habré rebajado dos o más horas respecto al año pasado. También querrá decir que he corrido durante una gran parte del recorrido, algo nada sencillo.

2ª-Estoy satisfecho, hasta el año que viene!

El crono se detendrá entre 7 horas veinte y 7 horas 45. Entonces estaré satisfecho con la carrera, me habrá costado muchísimo pero habré terminado dentro de un objetivo marcado, aunque pensando en que al año que viene puedo mejorar mucho.


3ª-No estoy para tirar cohetes, pero acabar no es poco.

Entre 8 y 9 horas supondrá estar descontento conmigo mismo, reflejara que no he planteado bien el entrenamiento (algo que pienso ahora mismo por haberme excedido en los kilómetros), y me iré a casa con la moral algo baja, aunque con esa ilusión que hace el saber que tienes muchísimo margen para mejorar.


4ª- Sufrimiento extremo o abandono.

Esta opción ahora mismo es la que mas ronda mi cabeza. No es que sea un pesimista, pero os contare algo. Tengo una rodilla delicada, y eso en 51 kilómetros es algo muy serio. Todo sucedió mientras entrenaba. Un día decidí que tenia que hacer una tirada muyyy larga y no se me ocurrió otra cosa que hacer 32 kilómetros, metiendo montaña además. No hubiera pasado nada, pero llevaba ya un tiempo haciendo tiradas de más de 20 kilómetros todas las semanas y la rodilla dijo basta. El dolor no llega a ser agudo, pero si es muy molesto. Esta localizado en la parte interna de la pierna derecha y creo que es algo de sobrecarga del ligamento o algo así, pero no tengo ni idea. Solo se que estando unos días en reposo se me pasa completamente la molestia y cuando corro unos 6 o 7 kilómetros empieza a aparecer de nuevo. Ahora llevo un solo entrenamiento en siete días y me encuentro muy bien, pero no se si el sábado aparecerá de nuevo el dolor, si así fuera creo que abandonare...

Bueno creo que ya he despejado mi mente un poco con estas lineas. Todo esto es lo que se me pasa por la cabeza ultimamente cuando pienso en el sábado, aparte de otras tonterías como ¿me quedare dormido? ¿se me olvidara algo?...Lo típico. Solo espero que el final se ciña a una de las tres opciones primeras y la cuarta no se produzca. Pero hay que concienciarse y estar preparado para todo.